Tiempo en Capital Federal

30° Max 21° Min
Cubierto con lluvias
Cubierto con lluvias

Humedad: 71%
Viento: Sur 30km/h
  • Domingo 17 de Enero
    Despejado18°   28°
  • Lunes 18 de Enero
    Despejado20°   29°
  • Martes 19 de Enero
    Muy nuboso21°   31°
Estado del Tránsito y Transporte
Actualizado: 20/09/2016 09:27:39
Tránsito
Trenes
Vuelos
Cargando ...

TEMAS DE LA SEMANA

La ilusión de la vida

Daniel Riera, periodista y escritor, se enamoró del arte de la ventriloquia y así nacieron un hombre y su muñeco.

Por Natalia Gelos
Email This Page
ventrilocuo

Daniel Riera llega al café con su valija roja. La apoya sobre la mesa. Con cuidado, abre el cierre y saca a Oliverio. Lo hace con movimientos suaves, amorosos, que dejan adivinar ese lazo que empezó a tejerse el 1º de diciembre de 2008, cuando un sorteo en la cena del Círculo de Ventrílocuos Argentinos emparejó la suerte o el destino para que ese muñeco de ojos grandes y rulos impertinentes lo invitara a una aventura impensada: lanzarse al mundo de la ventriloquia.

Riera (no Oliverio) nació en 1970, es uno de los fundadores de la revista Barcelona, sus crónicas se publican en revistas de toda América latina y escribió varios libros -Vas a extrañarlo, porque es justo; Sexo telefónico; El carácter Sea Monkey; Nuestro Vietnam y otras crónicas y Ventrílocuos: Gente grande que juega con muñecos; entre otros. Conocía el ambiente porque había escrito una nota que incluyó en su libro Buenos Aires bizarro. Pero esto era otra cosa.

Esa noche nació la dupla: Paco (por el poeta Francisco “Paco” Urondo) y Oliverio (por el poeta Girondo). Una simbiosis que cuajó en un primer show, llamado “Sexo, droga y ventriloquia”. “¿Qué hacés, Negro?” fue la frase que largó Oliverio en aquel primer escenario, como saludo también a Chasman y Chirolita. “Fue muy inaugural, en el sentido que yo quería mostrar de dónde venía y a dónde íbamos; una especie de carta de intención, si se quiere”, dice ahora Riera. Y explica: “Oliverio hace un montón de cosas que a mí me hubiesen gustado hacer. Me completa sueños. Es una bendición la aparición de alguien así en la vida de alguien. Eso da lugar a una búsqueda que por ahí es distinta”. Y se encarga de aclarar: “Cuando digo que es un lugar distinto no es una valoración”.

En un universo en el que los ventrílocuos suelen venir de la magia o el humor, Riera llega desde la literatura y la cultura rock y agrega un matiz diferente. Paco y Oliverio incorporaron recientemente una directora, Milagros Ferreira, y se proponen una superación: “Muchos ventrílocuos son reacios a dejarse dirigir –dice–, por eso de que la relación con el muñeco es intransferible…Algo de ello es cierto, pero también es cierto que hay un lenguaje que uno desconoce y, a mi entender, la ventriloquia no se termina con el diálogo con el muñeco, sino que ahí empieza. Al venir de un palo distinto, siempre sentí que eso lo tenía que plasmar arriba de un escenario. Oliverio reclamó eso desde entrada y no es casualidad”, explica.
Paco y Oliverio armaron una banda, escribieron “una obra con un conflicto más heavy” y se fueron generando otros desafíos. “Tenemos ganas de participar en una suerte de renovación de este lenguaje expresivo que para nosotros es muy rico e interesante”, dice Paco-Riera.

A hablar con la boca apenas abierta, a manejar el aire y aguantarlo en el estómago le enseñó Miguel Ángel Lembo, maestro también de varios otros ventrílocuos. Fue él quien le remarcó lo indispensable ante el muñeco: el respeto, para lograr ese acto mágico que ya nunca se va: “Parto de la base de que estoy en deuda con Oliverio, que se merece los mejores textos, las mejores puestas, que se merece brillar y yo tengo que ayudarlo a que tenga un marco adecuado para eso. Oli tiene talentos que yo no tengo. Esa es la magia. Yo no podría ni haber compuesto canciones ni haber formado una banda. Oli lo está haciendo. Tenemos ganas de grabar un disco con las mismas canciones que estamos haciendo y un documental mostrando la grabación de ese disco. Son proyectos impensables sin Oli. Yo no los podría manejar solo”, explica Riera. Esas y otras cosas alimentaron su libro, Ventrílocuos: Gente grande que juega con muñecos, donde muestra ese universo heterogéneo en el que la apuesta es a una misma magia.
Y recuerda a Joaquín, un chico de diez años que vio en televisión, con su muñeco Benjamín y un manojo de chistes simples y geniales: “Las cosas que hacen que se genere magia son distintas y a la vez las mismas: lo que logró ese pibe es lo que me interesa a mí, la ilusión de vida. Te estoy hablando de pensar una vanguardia y ese chico con su muñeco hizo algo genial porque la ilusión estaba lograda”.

DZ/rg

Fuente Redacción Z
Email This Page
0 Comentarios
Sé el primero en dejar un comentario!

Deja tu comentario