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La capa de ozono comenzó a recuperarse

Los científicos de la Base Marambio, en la Antártida, registraron valores superiores a los últimos 25 años. Es un proyecto compartido con Finlandia. Atribuyen la mejora al cuidado humano.

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Agujero_en_la_capa_de_ozono_2008

La capa de ozono tiene un agujero desde que muchos recuerdan. Una generación entera de adultos creció sabiendo que hay una zona de la atmósfera terrestre dañada y que, entre otros males, filtra menos radiación ultravioleta del sol, que es dañina y provoca, por ejemplo, cáncer de piel. Desde la década del 80, cuando se comprobó, se sabe que muchas acciones de la humanidad colaboraban a la destrucción de este delgado escudo de gas natural.

Cuidemos el planeta pasó de ser una advertencia a un slogan vacío de contenido. Pero al menos con un tema parece que comienza a dar resultado. En un proyecto conjunto con Finlandia, la Argentina mide la capa de ozono en el Pabellón Científico de la base antártica Marambio y recientemente se determinó que «se recupera», y es por la rectificación de la acción humana que la había deteriorado.

Desde 1974 la comunidad científica mundial venía advirtiendo una crisis global potencial como resultado de la progresiva destrucción de la capa de ozono, causada por sustancias químicas como los clorofluorocarbonos (CFCs), que en un principio se los había considerado la mejor de las modernidades. Son una familia de compuestos formados por átomos de Carbono, Flúor y Cloro, que no son tóxicos ni inflamables y tienen una reactividad muy baja. Por eso se utilizaron mucho para comercializar refrigerantes, gases propelentes en sprays y en espumas, aislantes o incluso como limpiadores, por sus propiedades disolventes. Había que dejar de usarlos.

Otro de los daños enormes que genera el agujero es que deja pasar rayos que dañan al fitoplancton de los mares. Eso genera una serie de eventos desafortunados que afectan todo, incluido el clima terrestre mundial.  Apenas tres milímetros de ozono recubriendo la atmósfera son suficientes para absorber la mayor parte de la radiación ultravioleta UV-C. Pero claro, no hay que romperlo.

En una de las atmósferas más puras que existen, en Marambio, finalmente se registraron valores de ozono mayores a los anteriores 25 años. «El 21 de enero tuvimos una medición en la que el valor supera ampliamente el promedio de todas las mediciones realizadas entre 1989 y 2016», le dijo a Télam el meteorólogo Marcos Moreno, que junto al técnico del área electrónica Marco Albertini se dedica a medir el ozono con dos métodos, óptico y químico.

La primera disminución en la capa de Ozono fue observada en 1974 por Mario Molina y Frank Sherwood Rowland, en un trabajo que les significó el Nobel de Química 1995 junto a Paul Crutzen. Sin embargo, pasó una década en la que no se hizo nada al respecto. Los aerosoles, incluso, estaban de moda. Todo era spray. En 1985, el servicio antártico británico publicó otro estudio, que mostraba una disminución alarmante de la capa en la región polar.

Entonces sí, una veintena de países, entre los que se contaban productores de CFC, suscribieron al Protocolo de Montreal de la Convención de Viena, que entró en vigencia en 1989. Fue diseñado para proteger la capa de ozono, ante la irrefutable evidencia de catastrofe. Por lo que, estos generadores de daño, se comprometieron a dejar de hacerlo, al menos un poco, reduciendo la producción y el consumo de numerosas sustancias.

«En los últimos tiempos estamos viendo que hay una mejora en esa capa de ozono que va de la mano con el Protocolo de Montreal: se está comprobando que el hombre, poniéndose de acuerdo, puede llegar a mejorar lo que el mismo hombre deterioró», reflexionó Moreno, que se animó a un pronóstico: «Estimamos que para el 2050 debería estar en los valores previos al uso del CFC y todos los aerosoles que destruyen el ozono, lo que significa que el hombre puede alterar su comportamiento, y ese comportamiento, cuando nos ponemos de acuerdo sin distinción de bandera, credo, religión, tiene repercusión en el medio ambiente».

DZ/dp

Fuente Diario ZFuente Télam
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