Tiempo en Capital Federal

21° Max 14° Min
Cubierto con lluvias
Cubierto con lluvias

Humedad: 72%
Viento: Sureste 28km/h
  • Domingo 24 de Octubre
    Despejado11°   23°
  • Lunes 25 de Octubre
    Parcialmente nuboso16°   29°
  • Martes 26 de Octubre
    Despejado20°   30°
Estado del Tránsito y Transporte
Actualizado: 20/09/2016 09:27:39
Tránsito
Trenes
Vuelos
Cargando ...

TEMAS DE LA SEMANA

La gestión de Macri es un barco que se hunde

Juan Cabandié recuperó su identidad y hoy representa a la nueva generación política.

Por Karin Miller
Email This Page

¿Cómo empezó a dudar sobre su identidad?
No hubo un día en el que yo dijera «bueno, desde ahora empiezo a dudar sobre mi identidad». Fueron una serie de pequeñas dudas que se incrementaron hasta ser grandes dudas, algunos elementos que fui juntando. Cuando tenía 23 años tuve una primera sospecha. Un año y medio después tuve una sospecha más fuerte hasta que finalmente dije «acá ya no hay dudas».

Y se acercó a Abuelas de Plaza de Mayo.
Sí, me acerqué porque tenía un amigo que militaba en HIJOS, no era hijo de desaparecidos pero militaba allí. La primera persona a quien le conté, a quien le transmití mis dudas fue a él y le dije «qué hago, sugerime qué hacer». Y con él fuimos a Abuelas.

¿En su casa cuál era la visión que tenían sobre la dictadura?
Tenían una posición tomada, muy definida, en relación a la condena hacia todo lo que tiene que ver con lo popular y lo político, tenían un pensamiento acorde con la dictadura, el terrorismo de Estado, el autoritarismo.

¿Cambió esa versión antes o después de saber la verdad?
Empecé a cambiarla mucho antes de recuperar mi identidad. Allá por 2001 empecé a entender el desajuste económico, las dificultades sociales que nosotros teníamos en la Argentina en ese tiempo, que eran consecuencia de la dictadura. Entonces mi mente empezó a reflexionar y ahí fue la primera vez que tomé una posición cercana a lo que quizás pensaban mis viejos, a una visión desde el nacionalismo popular.

¿Se identifica con las luchas de la generación de los 70?
Sí, por supuesto, me constituyen como sujeto político, pero salvando las distancias. Aquello que se expresaba en los 70 en un transformar el mundo, quizás hoy esa misma generación dice, «bueno, nos conformamos con cambiar la Argentina». Y aquello del socialismo nacional, que era una de las posturas del grupo político al que pertenecía mi viejo, se resignifica, en el sentido de que hoy la situación mundial es absolutamente distinta. Se rompió el polo socialista, cayó el muro de Berlín, pero lo que sucede a diferencia de aquel tiempo es que hay gobiernos en Latinoamérica que son reflejo del nacionalismo popular. Esto antes no se daba, antes las generaciones que bregaban por mayor justicia en sus países eran contrarias a sus gobiernos, hoy somos gobierno en Bolivia, Uruguay, Brasil, Argentina, Ecuador, Venezuela. Con otra posición política, distinta a la de los 70.

En relación a los cambios que se produjeron en la sociedad y en la política, ¿qué influencia cree que tuvo la dictadura?
La dictadura marcó claramente la vida de los argentinos. Esto se ve reflejado en el miedo que hubo en la sociedad después de venida la democracia a la participación colectiva, eso del «no te metas, no participes», que atravesó la sociedad. Incluso cuando yo empecé la facultad esta familia me lo decía: «Cuidado, cuidate».

¿A eso se debe la falta de interés por la política en muchos sectores de la juventud y la población en general?
Sí, en parte a eso pero también en parte a los errores, a las atrocidades cometidas por los gobiernos que se sucedieron desde la vuelta de la democracia a esta parte, que alejaron a la participación ciudadana y ubicaron a la política como una palabra maldita. Esto se corresponde con el paradigma de la década pasada, del imperio del mercado, de las ideas liberales en materia económica, en donde no había forma de instalar una discusión. Eso ha significado también un divorcio entre la cosa pública y la sociedad. En ese momento estaban muy de moda los libros de Fukuyama, el fin de la historia, el fin de las ideologías. El otro día, casualmente, por una cuestión de derechos humanos, un legislador porteño del macrismo dijo «acá el gobierno nacional privilegia la ideología frente a las políticas públicas», como si fuesen cosas totalmente ajenas. Y le recordé que el que mejor podía hablar de posiciones ideológicas antes que políticas públicas era el jefe de Gobierno, porque vetó cinco proyectos de ley en materia de derechos humanos en enero.

¿Cómo llegó a integrar el Frente para la Victoria?
El 24 de marzo de 2004 se hizo el acto de la ESMA y en ese acto hablé y conocí a Alicia Kirchner, con quien crucé unas palabras una vez finalizado. Al mes, mes y medio, me llamó para que tengamos un encuentro, y me ofreció trabajar con ella. Fue mi primera experiencia en el Estado y como consecuencia de eso, inmediatamente después vino la participación política.

En relación a los derechos humanos ¿cuáles son las deudas del kirchnerismo?
Es algo que me he preguntado antes. Investigué, escudriñé, revisé pero desde el kirchnerismo todo lo que había que hacerse se hizo. Hoy sí hay responsabilidad de otro poder, que es la Justicia, y ahí tenemos muchos cuestionamientos y peticiones, que tienen que ver principalmente con la celeridad de las causas y en segundo lugar con la tan ansiada renovación del Poder Judicial. Ese mismo Poder Judicial es el de los tiempos más oscuros de la Argentina. Por ejemplo, la jueza Sarmiento, quien frenó el DNU 2010 que servía para pagar el vencimiento de deudas, es hija del coronel Sarmiento, un dictador, terrorista, que está acusado de más de 30 torturas y muertes. Ella comenzó su carrera en la Justicia justamente en los años del terrorismo de Estado. Y así como la jueza Sarmiento hay cientos y miles de casos en todo el país.

¿Cómo definiría el kirchnerismo como proyecto político?
El kirchnerismo es el que mejor interpretó lo acaecido en 2001. Fue un proceso político que convocó y elaboró un armado político con la diversidad que existía en aquel tiempo, donde la política partidaria estaba devaluada y los partidos estallaron en muchos pedazos. Los desprendimientos se configuraron en pequeños sectores de organizaciones sociales, pequeños partidos, y el kirchnerismo conformó un conglomerado con todos aquellos espacios. A partir de la recuperación del Estado, de la recuperación económica, de ir saldando la vergüenza de las inequidades que teníamos en nuestro país y que aún hoy seguimos luchando por saldarlas, porque existen, pensó estratégicamente en el ordenamiento institucional de la política. Y hoy el kirchnerismo es centralmente el peronismo, pero el peronismo que no es rabioso, que no les ladra a otros sectores que se consideran nacionales y populares, al contrario, abre los brazos.

En la Legislatura el bloque Peronista y el bloque Encuentro para la Victoria están separados, ¿cuáles son las diferencias?
Diferencias existen siempre entre dos personas. Si existen diferencias entre un marido y una mujer, cómo no va a haber diferencias entre dos bloques políticos. Pero creo que en la Ciudad tuvimos un proceso político muy difícil en el que tuvo mucha responsabilidad Alberto Fernández, quien fue el que de forma errónea y con muy poca visión política diseminó al kirchnerismo en cientos y cientos de pedazos. Nosotros hoy estamos padeciendo esa conducción, pero nos estamos reordenando. Estos dos bloques, con más o menos ortodoxia, sabemos que este gobierno es el único que puede renovar en 2011 y vamos a apostar a la continuidad de Kirchner presidente 2011.

¿El candidato va a ser Néstor Kirchner?
Va a ser Kirchner, seguramente.

En relación al gobierno de Macri, ¿creé que hay un retroceso en el tema de derechos humanos?
Hay un retroceso en todos los aspectos. Podemos decir que son de derechos humanos. Ésta es otra discusión a la que muchas veces algunos sectores del peronismo le esquivan el bulto. Algunos piensan que hablar de derechos humanos es solamente hablar de la última dictadura militar. Y muchas veces los peronistas incluso no se hacen cargo del hecho de que gran parte de los 30 mil desaparecidos eran peronistas. Y hoy les regalamos las banderas a ciertos sectores de izquierda que nunca pensaron en la Argentina, que siempre se basaron en la Internacional. Pero las primeras personas que instalan la discusión de derechos humanos en la Argentina son Eva Perón y Juan Domingo Perón. En el 48 la declaración de Ginebra establece que los derechos humanos pasan a ser de segunda generación, es decir que son sociales, económicos, culturales. Eva decía que donde hay una necesidad hay un derecho; cuando decía eso estaba hablando de derechos humanos, porque básicamente los derechos humanos son el conjunto de los derechos, y son los derechos sociales. Y nadie mejor que el peronismo para hablar de derechos sociales y justicia social. Macri tuvo un retroceso en derechos humanos porque tuvo un retroceso en salud, en vivienda, en educación. Es un barco que se hunde y ya no les alcanzan los parches, los porteños se están dando cuenta de eso.

 

Fuente Redacción Z
Email This Page
0 Comentarios
Sé el primero en dejar un comentario!

Deja tu comentario