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La columna de Zabo: Vayamos todos juntos

@ZaboDice

Por Nicolás Zabo Zamorano
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«Che, no puedo dejar de sonreír.» Recuerdo que la última vez que había dicho algo así fue hace unos años, mientras me bajaba del 15 para llegar al Club Ciudad, en Núñez. Tocaba Radiohead ese día. Eran como las dos de la mañana y estábamos llegando para hacer la cola. El tema no era entrar primeros, sino saber que esa noche no iba a poder dormir a causa de la ansiedad y que probablemente otros locos como yo estarían pasando por lo mismo. ¿Qué mejor que compartir ese insomnio juntos?
«Che, no puedo dejar de sonreír.» Me encontré repitiendo esa frase a una amiga el domingo. El tema es que esta vez no estaba yendo a ver a ninguna de aquellas bandas que fueron el soundtrack de mi adolescencia. Estaba caminando por el medio de la Avenida de Mayo, festejando una elección presidencial. Festejando mi elección. Ya no era esa que se encargaban de hacer otros por mí y que yo simplemente me encargaba de defenestrar. Estaba apostando yo. Estaba apostando por ella.
«Nos encontramos del lado derecho del escenario en cuanto termine», les había dicho a mis amigos en aquel recital. Sabía que iba a querer abrazarlos por haber compartido ese momento inolvidable. Por más que las treinta mil personas en el Club Ciudad nos hayan dividido, todos los que estábamos ahí éramos uno. Estábamos ahí por la misma razón. Llorando de felicidad y con una sola seguridad: estamos viviendo un momento único e irrepetible.
«Nos encontramos del lado derecho del escenario en cuanto termine», fue otra vez la indicación. Pero esta vez la contestación fue otra: «No nos perdamos, vayamos todos juntos». Ir todos juntos. Llorar de felicidad de vuelta.
«¿Vos te das cuenta de lo que acabamos de vivir?», me había dicho Rod. ¿Cómo explicar el amor que se les puede tener a tipos que ni siquiera conocés pero sentís cercanos? Esos que hicieron esas canciones que vos escuchás y tenés serias sospechas de que se la pasaron espiándote para escribirlas. No se puede explicar con palabras el sentirse tan identificado.
El «¿vos te das cuenta de lo que acabamos de vivir?» esta vez lo dije yo. Pero de verdad quería una respuesta, porque yo no lo entendía. No entendía mi emoción, mi alegría. Todavía me cuesta por momentos disfrutar el momento histórico que por suerte me tocó vivir siendo aún bastante joven. Ese momento que nos obliga a ser partícipes activos de lo que sucede hoy en el país y no meros espectadores. Defendiendo a capa y espada nuestras creencias casi con espíritu adolescente. Teniendo en cuenta que lo más importante es que «vayamos todos juntos».

DZ/LR

 

Fuente Redacción Z
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