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La Banda Sinfónica no toca su repertorio porque faltan 27 músicos

El ministro de Cultura fue a un ensayo y se comprometió a buscar soluciones. La Banda Sinfónica de Buenos Aires ensaya en un club, no tiene programación y guarda los instrumentos en un camión.

Por Alejandra Hayon
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Luego de la denuncia de los músicos sobre la crisis que atraviesa la Banda Sinfónica de Buenos Aires, el ministro de Cultura Ángel Mahler presenció un ensayo y conversó con los músicos. «Es totalmente lógico el petitorio que presentan -aseguró Mahler- Tenemos como premisa resolver estos temas. Quiero que se transforme en una banda modelo, es un patrimonio que la Ciudad ya tiene».

El día anterior, el miércoles 10, los setenta músicos de la Banda Sinfónica de la Ciudad se habían reunido en la Dirección General de Música, en Alsina al 900. No sonó ni un solo instrumento, en la asamblea sólo se escucharon reclamos.

Después de años de abandono y vaciamiento, la banda tocó fondo: ensayan en un club, no tienen programación, hay 27 puestos vacantes y los instrumentos duermen a la intemperie, en un camión. Es innegable que llegaron a un límite: “La mitad del repertorio ya no se puede tocar porque no tenemos músicos”, dijeron.

La Sinfónica de Buenos Aires debutó en el Teatro Colón en 1910, para celebrar el centenario de la Revolución de Mayo. Paradójicamente, no fueron invitados a tocar ni cuando se cumplieron los 200 años de la Revolución ni los 200 años de la Independencia. Tampoco son invitados a la Usina del Arte ni al Centro Cultural Kirchner.

Sin embargo, en la web de la ciudad la presentan como “uno de los organismos musicales de mayor trayectoria de nuestro país (…) y uno de los íconos más representativos de la ciudad”.

“La indiferencia con la banda es enorme, no le interesa a nadie. No tenemos programación, ni sala de ensayo propia y nos faltan músicos. Ahora, parece que Ángel Mahler, el nuevo ministro de Cultura, va a venir al próximo ensayo. ¿Qué nos va a decir? Si hace años que nos tienen abandonados”, le contó a Diario Z Enrique Entenza, clarinetista de la Sinfónica hace 25 años.

Sin lugar para ensayar

Durante muchos años ensayaron en el subsuelo del Centro Cultural San Martín, que hoy es un café. Lo perdieron hace diez años y desde entonces músicos e instrumentos empezaron a girar por lugares prestados y alquilados. Ahora usan un hall del Club Italiano, en Rivadavia 4731.

“El gobierno alquila ese espacio que no cumple las condiciones para ensayar. No es una sala, es un club en donde pasa gente, no se escucha nada y cuando hacemos el descanso o vamos al baño nos tenemos que llevar los instrumentos”, se quejó Entenza.

Muchos ensayos deben suspenderse porque el camión que lleva y trae los instrumentos no tiene lugar para descargar el material. Los chelos, contrabajos, tubas y timbales están siempre en un camión, a la intemperie.

“No se guardan en ningún depósito, están todo el tiempo en un camión. Un verano un compañero tomó la temperatura. Adentro del camión, bajo el sol, hacían 60 grados. ¿Sabés cómo queda un instrumento de madera con ese calor?”, criticó el músico y agregó: “Irregularidades así hay millones. Tenemos un arpa sin arreglar hace años e instrumentos nuevos que no se pueden usar porque no compraron las cajas para transportarlos”.

Adiós a Beethoven

Otro gran problema de la banda es la falta de músicos. Hay 27 cargos vacantes, un tercio de los que deberían ser para completar la nómina. Faltan siete clarinetes, dos flautas, un oboe, tres percusionistas, tres contrabajos y una tuba, entre varios otros. “No podemos tocar la mitad del repertorio ni interpretar Beethoven, por ejemplo”, sostuvo Entenza.  

Salir a tocar no les es tarea fácil. “Nos tenemos que autoprogramar y movernos para conseguir donde tocar. Supuestamente hay un gerente artístico de programación pero si no fuera por los músicos que se mueven, no tocaríamos”, es otra de las quejas.

Según Entenza, el abandono de la Banda Sinfónica es parte de la crisis que atraviesa toda la Dirección General de Música, a cargo de Gabriela Aranaz. “Los compañeros que se encargan de la iluminación, sonido y los estudios tienen contratos precarios y cobran $6.000”, agregó.

 

DZ/ah

Fuente Redacción Z
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