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TEMAS DE LA SEMANA

La angustia que durará varios meses

Sin piedad, el fantasma del descenso acosa a los jugadores del Rojo. El Torneo Final no les da respiro.

Por Alejandro Fabbri
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tristeza_1_Gens_08032013_aa_66219 Télam Buenos Aires, 08/03/2013 Los jugadores de Independiente se retiran cabizbajos tras caer ante Godoy Cruz 1-0 en el estadio Libertadores de América, por la quinta fecha del Torneo Final. Foto: Fernando Gens/Télam/aa

Se ha jugado el 26 por ciento del Torneo Final. Quedan 14 fechas para finalizar la temporada del fútbol argentino y se está produciendo otro cataclismo deportivo: Independiente está bajando a la Primera B Nacional, por obra y gracia de su bajo promedio de puntos. El cuadro de Avellaneda no ha podido salir de la zona de descenso porque la recuperación de Quilmes lo ha empujado allí.

Los promedios llegaron a nuestro máximo deporte en 1983, cuando se decidió sumar dos torneos anuales y dividir luego los puntos por la cantidad de partidos jugados para determinar qué clubes ocupaban los puestos más bajos. Ese primer año, les tocó el infortunio a Racing Club y a Nueva Chicago. Inmediatamente y ante la conmoción que produjo el retroceso de la Academia, se dispuso que fueran tres los años a sumarse para el promedio final.

Después que también bajaran equipos fuertes como Rosario Central, Huracán, Gimnasia y Esgrima La Plata, Talleres de Córdoba, Estudiantes de La Plata y la mayoría de los cuadros de los distintos barrios porteños y bonaerenses, llegó el increíble momento del descenso de River. Fue en una Promoción, es cierto, pero no dejó de ser menos espectacular. El rápido regreso de los millonarios no impide que hoy, aún, se les recuerde graciosamente ese papelón histórico. Son dos, apenas, los clubes que nunca han bajado de categoría: Boca e Independiente.

Ese atributo que los distingue de todo el resto, amenaza seriamente con perderlo el popular club de Avellaneda, que arrancó muy mal y no ha podido componerse. Jugadas 24 de las 38 fechas de la temporada, Independiente suma 23 puntos, con escuálidos 20 goles convertidos, lo que lo sitúa en el penúltimo lugar en materia de tantos a favor, apenas una conquista más que lo que ha logrado Godoy Cruz de Mendoza.

Está claro que la presión que significa para un equipo grande pelear por mantener la categoría, es algo poco conocido en la mitad roja de Avellaneda. Nunca antes, Independiente ha sufrido semejante situación y lo peor es que la angustia le durará varios meses, hasta que se defina la asfixiante lucha por mantenerse en la A. Ni siquiera un entrenador que lo sacó campeón como Américo Gallego ha podido insuflarle esa mística de otros tiempos y la preocupación es aun mayor, dada la evidente mejoría de Quilmes, el próximo rival.

Para que quede claro, hoy los cerveceros están arriba del Rojo, pero ni siquiera un triunfo de Independiente ante su rival quilmeño le solucionará demasiado al equipo de Gallego. El martirio de sumar y esperar resultados rivales, se extiende a lo que puedan reaccionar San Martín de San Juan –debajo en los promedios– e incluso lo que hagan Atlético de Rafaela o Argentinos Juniors, quienes anteceden hoy a Quilmes y a los rojos de Avellaneda.

Lo cierto es que si Independiente no gana ni siquiera de local, la cosa se le complica mucho. En esa condición, apenas pudo vencer a Atlético de Rafaela y al Racing Club, o sea que obtuvo dos victorias en trece partidos. Sin gol, sin confianza para defenderse, presionado por la multitud que lo alienta en cada encuentro y con rivales mejorados que dan lucha, Independiente amenaza con vivir unos próximos tres meses de terror.

Si consigue algún resultado positivo y Gallego lee bien la situación, podrá sacar la cabeza de un lugar nada aconsejable y seguir luchando para mantenerse. El problema es que son muchos aquellos dirigentes, jugadores, hinchas y allegados que no han conocido ni de cerca la pelea por la subsistencia en la máxima división. Esa es una complicación, que tarde o temprano envolverá a aquellos que con ironía o con fanfarronería desoyeron cualquier llamado a la unidad, a apretar los dientes y hacer todo lo que sea necesario para evitar un descenso.

La subestimación de la situación choca con aquellos que ya se ven descendidos. Nada ha ocurrido aún y quedan por delante catorce jornadas, 42 puntos en juego, que pueden modificar radicalmente el desenlace. Sin embargo, la tendencia de la temporada nos lleva a pensar en un final para el infarto, con varios equipos luchando por la permanencia.

El actual contexto de violencia, la despareja pelea llevada adelante por la comisión directiva que encabeza Javier Cantero, las suspicacias sobre los árbitros y la presión mediática para que Independiente no baje, forman un cóctel explosivo. Lo cierto es que nada está dicho, pero de algo hay que estar seguro: el descenso está más cerca que lejos. El sufrimiento que se inició cuando arrancó el Torneo Inicial, se proyectó negativamente sobre todos los hinchas del Rojo y no hay manera ya de evitarlo. Hasta el final del Final.

 

DZ/rg

Fuente Redacción Z
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