Tiempo en Capital Federal

14° Max 9° Min
Nubes dispersas
Nubes dispersas

Humedad: 64%
Viento: Suroeste 21km/h
  • Domingo 3 de Julio
    Cubierto  12°
  • Lunes 4 de Julio
    Cubierto con lluvias10°   12°
  • Martes 5 de Julio
    Cubierto  13°
Estado del Tránsito y Transporte
Actualizado: 02/07/2022 20:39:25
Tránsito
Trenes
Vuelos
Cargando ...

TEMAS DE LA SEMANA

Justicia por mano propia: Ojo por ojo

Los episodios de linchamiento generaron alarma en el Gobierno y en la oposición. Las causas de la violencia. Un signo del deterioro educativo y social. Por Reynaldo Sietecase

Por Reynaldo Sietecase
Email This Page
Cabezon

Si hubiere muerte, entonces pa­garás vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, quemadura por quemadura, herida por herida, gol­pe por golpe.” Eso dice la Biblia en Éxodo 21:23-25. Ocomo está en Levítico: “Asi­mismo el hombre que hiere de muerte a cualquier persona, que sufra la muer­te. El que hiere a algún animal ha de restituirlo, animal por animal. Y el que causare lesión en su pró­jimo, según hizo, así le sea he­cho: rotura por rotura, ojo por ojo, diente por diente; según la lesión que haya hecho a otro, tal se hará a él. El que hiere algún animal ha de restituirlo; mas el que hiere de muerte a un hombre, que muera”. An­tes incluso de la aparición de los primeros códigos, ya la re­ligión establecía castigos re­tributivos. Era una manera de evitar males mayores aplican­do castigos equivalentes al daño. Después llegó Jesús y su misericor­dia que muchos declaman pero po­cos practican. Lo cierto es que esos textos, anteriores en varios miles de años, al Estado de Derecho aparecen como progresistas en relación a las esce­nas salvajes que se vivieron en la Argen­tina en los últimos días.

Varios ladrones y sospechosos de ro­bar fueron brutalmente agredidos en la vía pública en distintas ciudades del país. El caso más grave ocurrió en Rosario don­de David Moreyra, un joven de 18 años acusado de asaltar a una mujer, recibió los golpes que le propinaron una veintena de vecinos enfurecidos. Falleció. Las ac­ciones fueron protagonizadas por gente común que estaba en el barrio y que re­accionó al grito de “ladrón, ladrón”. La “vendetta” fue celebrada en las redes so­ciales y hasta encontró voz en algunos di­rigentes políticos marginales. “Sin ningún cargo de conciencia. La población debe continuar ejerciendo justicia por mano propia y matar en el acto a los delincuen­tes capturados in fraganti”, expresó en su facebook Carlos Maslatón, ex aboga­do de Unión por Todos, la última de las creaciones políticas de Patricia Bullrich. La rosarina María Eugenia Biel­sa, en cambio, cali­ficó la muerte de More­yra como una “catástrofe” por­que implica la ruptura del pacto social.

La idea de justicia por mano pro­pia es en sí una contradicción, la justicia sólo puede ser impartida por los jueces y después de un debido proceso. No pue­de hablarse de justicia cuando se trata de ajusticiamientos. Quien mata a un delin­cuente –salvo que haya ejercido la legíti­ma defensa– es un asesino. Y quien agre­de a un delincuente inmovilizado está cometiendo un delito. Sólo en la perspec­tiva de un profundo deterioro ético y cul­tural se puede calificar estos hechos de otra manera.

Dicho esto, no puede ignorarse el con­texto donde se sucedieron los ataques. El crecimiento real de los delitos; el incre­mento de la violencia en cada epi­sodio (vinculado en muchos casos al consumo de drogas o alcohol); la desconfianza gene­ralizada sobre el Estado y sus represen­tantes, en especial la ineficacia y/o com­plicidad policial; la ineficiencia judicial (es bajísimo el porcentaje de causas que lle­ga a tener una sentencia firme); la ampli­ficación mediática de los casos de inse­guridad y la reiteración de los aspectos más escabrosos que potencian el mie­do. Y es sabido que el miedo compartido por una comunidad engendra horrores. Aeso hay que sumar el discurso irresponsa­ble de algunos políticos exigiendo “mano dura” como la mejor solución para la in­seguridad. La campaña contra la reforma del Código Penal es un buen ejemplo de cómo por demagogia se logró cercenar un debate serio.

El diputado del Frente Renovador, Ser­gio Massa, exhibió en este tema nue­vamente su oportunismo político. Condenó los linchamientos y habló de la ausencia del Estado como semilla de los hechos violentos. Eso sí, lo hizo primero que na­die. “Tiene muy buenos re­flejos”, ponderan hasta sus ri­vales. Algo de eso hay pero la explicación tampoco alcanza. Es tan malo cuando el Estado falta como cuando sobra pero funcio­na como un elefante torpe o está permeado por la corrupción o el clientelismo.

La Presidenta eligió una ca­dena nacional destinada a di­fundir las nuevas actividades del Sedronar (se abrirán nu­merosos centros de contención de adictos) para hablar sobre el tema pero sin referenciarlo en forma directa. “Cuando alguien siente que su vida no vale más de dos pesos para el resto de la socie­dad, no le podemos reclamar que la vida de los demás valga para él más de dos pesos”, señaló Cristina Kirch­ner. “Las cosas son así, entonces tene­mos que entender que necesitamos mira­das y voces que traigan tranquilidad. No necesitamos voces que traigan deseos de venganza, de enfrentamiento o de odio. Eso es malo”, agregó.

La descripción es correcta pero insu­ficiente. “Las cosas son así” pero no de­berían. En realidad, las cosas están así y hay que cambiarlas. Después de una dé­cada de gestión es imposible no asumir responsabilidades. Si la política no sirve para remover la exclusión, la injusticia, el deterioro educativo, la marginalidad y la violencia, no sirve para nada.

DZ/rg

Fuente Redacción Z
Email This Page
0 Comentarios
Sé el primero en dejar un comentario!

Deja tu comentario

Columnistas
Diario Z
Periodista. Escritor. Cazador de historias. Argentina @Sietecase http://ReynaldoSietecase.com.ar