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TEMAS DE LA SEMANA

Julieta Arroquy: “De lo patético surgen cosas graciosas”

Quería ser corresponsal de guerra pero después que la dejaron comenzó a dibujar a Ofelia, una chica que dice stop a la histeria sin distinción de género.

Por Roberto Durán
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Todo comenzó con un fracaso amoroso. Una historia corta, pero que tocó alguna fibra. Julieta Arroquy había pasado la barrera de los 30, tenía una carrera inconclusa y soñaba con ser corresponsal de guerra. Pero cuando la dejaron, decidió comenzar a dibujar. “Fue como andar en bicicleta”, grafica, sentada en un bar de San Telmo. Habla como si las cosas fuesen así de naturales, como si llegaran a partir de fuerzas extrañas y no por impulso propio. Al principio, fueron objetos con frases, un diario íntimo dibujado. Esos dibujos llegaron a una revista femenina. Después nació su personaje Ofelia y los libros con Ediciones de la Flor. Acaba de lanzar Ofelia 2, con las nuevas aventuras y desventuras de una nena que oscila entre el amor, las preguntas de chicas y otras dudas existenciales.

¿Sos una periodista que dibuja o una dibujante que trabaja de periodista?
Hay una necesidad de clasificarlo todo. De chica, quería ser periodista y antes de eso veterinaria. Ahora, trabajo en comunicación institucional. A los 31 o 32, después de un fracaso amoroso, comencé a dibujar. Quizá no tuvo que ver con ese fracaso en sí, sino con una satisfacción más generalizada en lo vocacional. Al principio lo fui testeando con mis amigos. Yo no sabía escanear ni usar el Photoshop. La temática conjugaba algo de lo femenino, del desamor, cosas universales. Después, el universo fue diciendo que sí y yo me subí al tren. Creo que la escritura me apasiona más que el dibujo y que el dibujo es un accesorio del guión.

¿Te sirvió de algo la mirada periodística a la hora de hacer humor gráfico?
Quizá sea un buen diferenciador, pero yo no tengo la agudeza de Quino para leer la realidad del país y del mundo desde las viñetas. Siempre aspiré a tener cintura para hacer humor político y social y quedar bien parada. Mirando hacia adelante, me gustaría lograr eso con Ofelia. Quisiera que el problema no sea si un pibe contestó un e-mail y hablar, por ejemplo, de que la gente compra teléfonos inteligentes, pero es cada vez más estúpida.

¿Existe un humor de género?
Cuando un tipo dibuja, nunca le preguntan si lo hace para las minas o los chabones. Quizá a partir de algunos dibujantes, como Liniers, aparece una feminización del humor, toca temas más sensibles. Los dibujantes como Altuna y Caloi eran más concretos. Las mujeres nos animamos a hablar más de ciertos temas, como la sexualidad, el cuerpo, la autoestima. Tipos como Tute quizá lo hacen, pero lo ponen en boca de un personaje femenino. Pero cada vez más hablan del tema.

Aunque salió en el Libre y en revistas, Ofelia ahora tiene sólo una vida digital en el blog y Facebook. ¿Da más libertad creativa no estar en un medio tradicional?
En Libre pasó algo gracioso. El diario recién salía y no había ningún criterio de publicación. A veces, salía chiquita como una foto carnet y otras de un tamaño descomunal; sin contar cuando la publicaban al lado de una pomada antihemorroidal. La sigo haciendo en el blog y en Facebook y eso me permite compilar material para ofrecerlo en la editorial. En Ohlalá salían mis tiras una vez al mes, pero me costaba mucho hacerlas. Pierdo espontaneidad porque las revistas están ancladas en una temática. Febrero es el mes de San Valentín, marzo de la mujer y julio del amigo. Muchas veces, tu tira tiene que estar atada a eso y sale forzada.

Ofelia nació a partir de una ruptura y el desencuentro sigue vigente en el segundo libro. ¿Te cuesta dibujar desde la alegría?
Es una cuestión cultural eso de que el artista tiene que crear con la panza vacía. Pero en un punto es cierto: me resulta más fácil hacer humor con cosas difíciles. De lo patético también surgen cosas graciosas. Tal vez, tenga que pensar a Ofelia desde una continuidad para que dialogue con un hombre, que tenga argumentos universales más allá de los estereotipos. Pero ya saldrá. Por ahora, no me sale. Igual, Ofelia no la viene pasando tan mal por ahora.

Dónde

El primer libro de Arroquy fue ¡Oh, no! Me enamoré; luego salió Ofelia y en 2013 Ofelia 2 (83$), todos por De la Flor. Los dibujos pueden verse en www.julietaarroquy.blogspot.com.ar y su  Facebook.

 

Fuente Redacción Z
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