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Juegos de guerra en el ex KDT

En el viejo KDT se puede practicar un juego de guerrra con armas que son de mentira, pero no inofensivas. El lugar funciona con una habilitación precaria, no da facturas ni cumple con las medidas de seguridad recomendadas.

Por Néstor Rivas
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ex_kdt_paintball

Ciudad Paintball es una de las contadas alternativas que existen en la ciudad de Buenos Aires para jugar a la guerra con pistolas de aire comprimido y pelotitas de pintura. La página web de esta locación bélica de mentirita define este ”deporte extremo” como “un juego de equipo que combina ejercicio físico y estrategia, un deporte apasionante y sobre todo divertido”, consistente “en que dos equipos deben alcanzar un objetivo determinado”. Para conseguirlo, los equipos “tendrán que eliminar a los oponentes marcándolos” con bolas “hechas de gelatina similar a la de los medicamentos” que contienen pintura. Éstas son “biodegradables y solubles al agua” y se disparan “utilizando unas ´marcadoras´ de aire comprimido o CO2”.

El campo de juego está localizada dentro de las instalaciones del Parque Manuel Belgrano (ex KDT), un espacio público. La página web no lo especifica, solamente cita el domicilio: Jerónimo Salguero 3450. Las instrucciones de “cómo llegar”, citadas en la página, tampoco consignan este dato, lo cual no deja de ser curioso, porque ésa sería la indicación más sencilla del mundo para orientar al interesado.

La página detalla que el equipo necesario (máscara, marcadora y pelotitas) es proporcionado como parte del alquiler del campo de juego pero recomienda “el uso de ropa y calzado adecuados para correr, agacharse y arrastrarse”. También se consignan allí los precios: 130 pesos las dos horas de juego, que incluyen una carga inicial de 200 pelotitas de pintura. Por 40 pesos más se pueden recargar 100 pelotitas. El mínimo de participantes requerido es de doce personas. En resumidas cuentas, para disfrutar dos horas de diversión bélica controlada, un grupo –que puede ser mixto–, paga un promedio 2.400 pesos entre alquiler y recargas.

Diario Z se puso en contacto con el subsecretario de Deportes, Francisco Irarrázabal, quien aseguró que la concesión de Ciudad Paintball –si bien aclaró que no depende de la cartera a su cargo– está en regla. “Tuvimos un ´trucho´ que se había instalado en el Velódromo y heredamos de la gestión anterior, pero lo sacamos. En este caso, sí hay un permiso. Deberías hablar con el área de concesiones”, nos indicó el ex rugbier. Efectivamente, desde las oficinas del Ministerio de Desarrollo Económico confirmaron la existencia de un “permiso precario” otorgado a Ciudad Paintball en 2012 por dos años, encuadrado dentro de la norma que habilita al poder ejecutivo a otorgar concesiones directas, sin pasar por la Legislatura, por períodos de hasta cinco años.
“Es una permiso precario, en este caso oneroso, porque paga un canon mensual. Si bien no depende del área de Deportes, está encuadrado dentro de la gestión”, nos dicen desde las oficinas ministeriales. Para averiguar el canon que paga indican que hay que seguir el procedimiento contemplado en la ley 104 de acceso a la información pública.

¿Este permiso estipula algún cupo de becas o descuentos para sectores de menores recursos?, preguntamos. “No, no tiene contraprestaciones, pero sí precios accesibles para el tipo de gente que va al parque. Cualquier otra consulta que quieras hacer, envianos una nota y te la respondemos”, nos despidieron amablemente.

Al margen de las polémicas que despierta este tipo de juegos, se agrega en este caso la de la gestión del espacio público.

Público y privado

El subsecretario Irarrázabal explica que el permiso otorgado a Ciudad Paintball “fue una forma de recuperar ese espacio, que antes pertenecía al concesionario de la autopista y luego nadie utilizaba, porque queda en una zona del parque poco visitada. Ahora se aprovecha ese sector y además genera un recurso que vuelve a los vecinos”.

La diputada Claudia Neira, del monobloque Buenos Aires 20/21 e integrante de la Comisión de Deportes de la Legislatura, opina que el gobierno porteño “intenta permanentemente negociar con el espacio público. Ese sector del parque perfectamente podría ser de utilidad para un proyecto de deporte social, pero se piensa en términos de lucrar ganancias y hacer negocios”. La diputada Neira lo compara con los proyectos que presentaron los diputados macristas el año pasado para concesionar bares en las plazas porteñas.

Como señalamos antes, una norma permite al gobierno porteño a otorgar permisos por hasta cinco años sin atravesar el debate parlamentario. Esto, que se supone previsto para situaciones excepcionales, se ha convertido en un mecanismo regular. Sin ir más lejos, Ciudad Paintball opera en los polideportivos porteños por lo menos desde 2009. En aquella época, explotaba no uno sino dos espacios: el del ex KDT, que se mantiene actualmente, y otro en el Parque Sarmiento. Esto significa, en todo caso, que los ´permisos precarios´ se fueron renovando sistemáticamente. Quien está al frente de Ciudad Paintball se llama Fabio Canale y organizó varios torneos que, según afirmaba en los foros especializados, contaron con los auspicios del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y de la Secretaría de Deportes de la Nación.

“El gobierno puede otorgar los permisos sin consultar, con los límites que marca la ley, pero lo utiliza para establecer privatizaciones ´de hecho´”, continúa la diputada Neira. El macrismo no inventó esta ´trampa´ a la ley, pero la generalizó. La aplicó a concesiones otorgadas por Carlos Grosso a principios de la década del 90, que fueron prorrogadas por el macrismo mediante este recurso. Como ejemplo, el complejo Buenos Aires Design, en la Recoleta, ocupa desde hace dos décadas un cotizadísimo predio por el que paga un canon irrisorio, de apenas 42.353 pesos mensuales, mientras recauda en promedio medio millón de pesos por mes. Pero no se vive sólo de la herencia: en el caso de los polideportivos porteños, estos negocios privados florecieron como hongos bajo la gestión Macri. Así se instaló el drive de golf “Florentino Molina Golf Range” en el Parque Sarmiento, que regentea la empresa Servicios Integrales de Alimentación, y se entregaron las canchas de tenis a otros gerenciadores particulares. A diferencia del discreto perfil de Ciudad Paintball, estos emprendimientos son patrocinados por rutilantes figuras del deporte. 

“Una cosa es que un privado ofrezca un servicio a cuenta del Estado y otra, la privatización del espacio público. Es una concepción neoliberal, que en la Ciudad sigue vigente, de que los privados gestionan más eficientemente que el Estado. Yo prefiero un modelo donde se haga cargo el Estado”, concluye Claudia Neira.

DZ/km

Fuente Redacción Z
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