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TEMAS DE LA SEMANA

José Garriga Azul: «Todos somos responsables»

El antropólogo de Conicet analiza la muerte del hincha de San Lorenzo.

Por Leandro Balasini
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La muerte de Ramón Aramayo es un hecho de violencia en el fútbol o de violencia policial?
Se puede hablar de violencia policial. Todavía no se sabe qué fue lo que sucedió ni cómo murió. Pero no hay dudas de que al joven le pegaron.

¿La policía está capacitada para manejar eventos masivos?
No. En más, creo que en la mayor parte de estos casos, no podemos decir que la policía actúa mal por corrupta sino por propia incapacidad, porque no está preparada. Tampoco hay una política de prevención desde el Estado. Muchas veces, los problemas acontecen porque están mal ubicados dentro y fuera del estadio. Hay incapacidad para organizar los operativos. Por eso, debería existir una fuerza especializada.

¿Quiénes son los responsables?
Todos somos responsables. La idea de la cultura del «aguante» vinculada a la violencia supera ampliamente el círculo de la barra brava. Los hinchas que no pertenecen a ese grupo los aplauden, alaban y les dan prestigio, legitimando la violencia. El domingo, buena parte de los que protagonizaron el enfrentamiento eran espectadores. Cuando hablamos de violencia en el fútbol, centrarse sólo en los barras oculta buena parte del fenómeno violento.

¿Qué parte les corresponde a Julio Grondona y a los dirigentes?
Ellos vieron crecer el monstruo y fueron testigos de cómo fue aumentando este espacio de legitimad y naturalización de la violencia. En los últimos treinta años, que son los de Grondona, se naturalizó el fenómeno: se piensa que el fútbol es violento y no se puede cambiar. Antes, los dirigentes se sorprendían, impugnaban este hecho; hoy, lo que encontramos es resignación.

¿Hay que jugar sin público visitante?
Estoy en contra de toda prohibición. Lo que hay que hacer es educar para que los problemas no sucedan y no prohibirlos. Pero la verdad es que la gente del ascenso te asegura que la medida tuvo un efecto positivo. Cuentan que aumentó la cantidad de socios y que la familia volvió a los estadios.
Pero los barras no desaparecieron.
Es cierto. Se ha radicalizado la disputa interna porque no tienen otros con quien demostrar «el aguante», y lo hacen con los propios.

¿Hay solución en el corto plazo?
En Bogotá se está intentando incluir a Los Parches (hinchas organizados) en la vida de los clubes. Una propuesta en la Argentina sería una inclusión con reglas claras. Si podemos lograr que sus disputas internas las diriman en una elección y no a los tiros, bajaríamos un poco la violencia.

 

DZ/LR

 

Fuente Redacción Z
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