Tiempo en Capital Federal

22° Max 19° Min
Cubierto
Cubierto

Humedad: 81%
Viento: Sureste 16km/h
  • Domingo 18 de Abril
    Cubierto19°   23°
  • Lunes 19 de Abril
    Despejado18°   23°
  • Martes 20 de Abril
    Despejado17°   22°
Estado del Tránsito y Transporte
Actualizado: 20/09/2016 09:27:39
Tránsito
Trenes
Vuelos
Cargando ...

TEMAS DE LA SEMANA

José Carlos Escudero: “El estado debe ser el prestador dominante de la salud”

Con poca plata es posible hacer prevención e impedir que muera gente por cuestiones evitables. Con sencillez, el prestigioso sanitarista explica por qué la clave para una comunidad sana es el acceso a la atención médica gratuita.

Por Valentina Herraz Viglieca
Email This Page
jose_carlos_escudero

Cuba, que es un país po­bre, tiene la mitad de la mortalidad infantil que la Ciudad de Buenos Aires”, dice así, como para arran­car sin diplomacias, José Carlos Es­cudero. Médico sanitarista, docen­te y sociólogo, Escudero recibe a Diario Z en la casa donde se ra­dicó cuando volvió del exilio en México. Allí vive, entre libros y re­cortes de artículos periodísticos. Corre uno de un autor que no le gusta para la foto: “Acá hay mi­les de libros, estos están en doble fila”, dice.

Cuando habla de enfermeda­des curables pero que por falta de prevención matan a la gente, Escu­dero se enoja. Cuando compara las cifras con Estados Unidos, se eno­ja más. “La crisis mundial impac­ta en Estados Unidos y Europa con un crecimiento en suicidios y asesi­natos -dice-, cifras que acá son ini­maginables”. Yendo y viniendo de la realidad de la Ciudad a la de la Argentina, Escudero da un paneo de cómo viven y cómo es la salud de los porteños.

Perfil

Es médico y diplomado en Salud Pública (UBA). Después hizo un posgrado en Estadísticas de Salud en la Universidad de Chile y tiene un master en Sociología de la prestigiosa Universidad de Michigan. Es profesor titular ordinario de las universidades nacionales de La Plata y Luján, y profesor visitante de otras universidades argentinas. Docente de cursos de doctorado, maestría, postgrado y grado, y director de tesis en esos tres ámbitos. Dirige a investigadores y es evaluador de ellos en varias universidades. Su objetivo a lo largo de su intensa ca­rrera ha sido la salud como política de Estado. Ha publicado libros y artículos (entre ellos, La desnutrición en la edad escolar, publicado por Nueva Visión) y más de un centenar de trabajos científicos para revistas especializadas. Alguna vez dijo: «No importa que el ministro de Salud sea médico. En promedio, los médicos somos menos humanistas, sin lecturas diversas ni visión estratégica».

¿Cuáles son los problemas de salud más importantes de Buenos Aires?

El problema de salud último es que la gente termina muriéndose. Para quien quiere trabajar en la salud colectiva, de lo que se trata es que la gente muera lo más tar­de posible y solamente por causas no evitables, que no tienen solu­ción. Es terrible que muera gen­te que podría no haberse muerto si se hubieran puesto en práctica ciertas políticas sanitarias.

¿Y eso pasa en la Ciudad?

Buenos Aires es la jurisdicción más próspera de la Argentina en términos de ingreso y tiene prác­ticamente cobertura total en agua potable y cloacas. Por esto uno esperaría que los indicadores de salud -que son buenos compara­dos con el resto del país- fueran todavía mejores. Si utilizamos la variable “mortalidad infantil”, es imposible no preguntarse ¿por qué Cuba, que es un país pobre, tiene la mitad de mortalidad in­fantil que la Ciudad? ¿Cuál es el margen que podría tener Buenos Aires con tantos recursos econó­micos? Habría que pensar en esos indicadores groseros.

¿Hay matices?

Buenos Aires hay dos: la avenida Rivadavia la parte entre “el norte próspero” y “el sur pobre”. Cuan­do se compara los indicadores, el sur está mucho peor. Esto debe­ría llevar a una política de Estado mucho más fuerte para cuidar a la gente que está de Rivadavia para el sur, cosa que yo no noto que suceda. La oferta de salud debiera ser más abundante, con más ho­ras de atención gratuita disponi­bles. El Estado debería hacer una búsqueda mucho más activa de soluciones a partir de los indica­dores de enfermedades o en áreas geográficas muy vulnerables -por ejemplo, los asentamientos.

¿Hasta qué punto el Estado es responsable?

Yo pienso que el Estado debe re­gular la salud de todo el mun­do. En la Argentina hay un fuerte componente de lucro en la aten­ción sanitaria que debe ser regu­lado por el Estado para no genere más enfermedad. Además el Esta­do tiene que ser gerente y efector de salud, productor de salud, da­dor de salud a través de hospita­les propios. Lo que digo es que el Estado debe no solo regular sino ser el prestador dominante.

¿Eso es muy caro?

La salud depende de una decisión política: lo que se puede hacer de modo barato y efectivo suele no ser lo que les conviene a las gran­des empresas del área. El proble­ma no es el conocimiento ni el monto de dinero aplicado a la sa­lud, sino su utilización política. La medicina preventiva, la atención primaria, el cuidado del niño sano son, en general, baratos. Requie­ren, básicamente, de trabajo hu­mano. La prevención de enferme­dades sigue necesitando mano de obra intensiva. El problema es que por ser barato ningún empresa­rio de la salud quiere colocar capi­tal: las inversiones son bajas pero no rinden beneficios económicos. Lo que es barato y eficaz en salud suele no convenirle al mercado de capitales.

¿Cuáles son las enfermedades más comunes de los pobres?

Para los chiquitos, las enfermeda­des son las que surgen del paque­te desnutrición- infección. Los chi­cos pobres son obesos pero eso no quiere decir que estén nutri­dos. Por el contrario, son gordos y de baja estatura porque se alimen­tan de comida chatarra. Si comie­ran comida con más aminoácidos, si su alimentación fuera de mejor calidad y nutritiva tendrían un sis­tema inmunitario más eficaz. ¿De qué sirve? Podrían combatir mejor todas las enfermedades porque el sistema inmunitario reacciona mejor ante la agresión de una en­fermedad. Si estuvieran bien ali­mentados su condición de gor­do bajito tendería a desaparecer, su sistema inmunitario mejoraría y bajarían los indicadores de enfer­medades infecciosas. Son chicos pobres que vienen con un mal sis­tema inmunológico. Se enferman de cualquier cosa, se agravan más que los chicos bien nutridos y se mueren más. Y esos son los chicos que tie­nen peor acceso al sis­tema sanitario.

¿Esa situación se puede revertir en el corto plazo?

Sí, con más políticas de Estado: Si se au­menta la oferta gra­tuita de atención en hospitales y en centros de salud -cosa que se puede hacer en sema­nas-, aumenta la llegada de gente que, por ejemplo, ahora no puede ir por el horario. Si a las madres de los chiquitos bajitos y gordos les preguntaran elementalmente de qué se alimentan, se podría plan­tear un programa de alimentación selectiva a chicos en riesgo.

¿Cómo incidiría en el presu­puesto?

No es mucha plata. Cuba tiene la mejor salud del planeta Tierra en términos del mejor gasto en salud para conseguir el mejor resultado. Tiene indicadores de salud que son comparables a los europeos y mejores que los norteamerica­nos. Pero sus herramientas no de­jan rédito económico a la indus­tria, porque utiliza herramientas sanitarias que no son caras.

¿Las embarazadas sí tienen la misma atención?

No, las chicas pobres, que tienen mayores riesgos biológicos, con­trolan su embarazo después que las embarazadas de clase media. Si la oferta fuera mayor sería po­sible que llegaran antes al médi­co y se las controlara mejor. Esa joven embarazada probablemen­te no quiso tener el chico pero lo tiene porque el acceso a la pastilla del día después es difícil, no diga­mos ya el aborto que sigue siendo penalizado.

¿La desnutrición de la madre se pasa al bebé?

La desnutrición del bebé es rever­sible si se actúa rápido, no pasa genéticamente y con algunas me­didas se corrige rápido. Pero todo tiene que ver con que el acceso a la salud gratuita, que se dificul­ta de muchísimas formas para la gente pobre.

¿Hay enfermedades de los ri­cos?

Parece chiste pero tengo que de­cirte que tienen muchos acciden­tes de avión porque la tasa de accidente de avión privado es el doble que la de accidentes de lí­nea. Además sufren acciden­tes por deportes de riesgo: polo, equitación, esquí, deportes que objetivamente son de más ries­go. De todo lo demás, los ricos se mueren mucho menos que los pobres porque tienen acceso rápi­do al sistema de salud privado.

Ante la misma enfermedad, la variable es el acceso a la atención.

La paradoja es que si usted tie­ne mucha plata aunque su ries­go biológico sea mucho más bajo que el de los pobres tiene muchas más posibilidades de atenderse. Habría que darle servicio a la gen­te en riesgo, muchos más servi­cios que los que se les da ahora.

¿Las enfermedades fueron cambiando o son “históricas”?

Algunas variables vienen bajando como la tasa de suicidio que tuvo un punto máximo en el 2001.

¿A qué se debe el crecimiento de la diabetes?

En parte a que si alguien no quiere tener hambre come comida cha­tarra que es más barata y llena. Por ahora el sándwich de morta­dela es mejor que no comer nada. Mejor comer comida chatarra que no comer ninguna comida. Ade­más cada vez se venden más bebi­das tipo gaseosas que son calorías vacías y azúcares vacíos. Eso ge­nera obesidad y la obesidad gene­ra diabetes. Está pasando en todo el planeta.

¿Cómo se puede revertir esa situación?

Mauricio Macri vetó la ley que im­pulsaba la fabricación pública de medicamentos en la Ciudad. Si al­guna repartición del Estado o la Universidad fabricaran medica­mentos seguramente serían más baratos y de mejor calidad que lo de la industria farmacéutica priva­da. Un consejo sería que la Ciu­dad, que tiene el mayor know how de fabricación de medica­mentos del país empiece a fabri­car medicamentos por el Estado, las Universidades, las Fuerzas Ar­madas y entes de ese tipo.

¿Odontología y oftalmología han quedado como aspectos secundarios en la salud?

Sí, para los ojos yo sigo recomen­dando ir al Hospital Santa Lucía porque es mejor que cualquier cen­tro privado. En cuanto a la boca, en términos de mortalidad la boca no es problema de salud pero en términos de subjetividad es impor­tantísimo. El Estado debería fabri­car prótesis para que la gente pue­da sonreír. Lo digo en serio. Para la subjetividad es importantísimo. Consejo a Macri: con la plata loca que tiene que empiece a dar pró­tesis gratis a la gente.

¿Con respecto a las vacunas?

Se ha exagerado en las vacunas pero básicamente las vacunas son buenas. El capitalismo gana mucho dinero con las vacunas, tratan de no dar atención pri­maria, no aumentar la cobertu­ra gratuita, no fabricar medica­mentos estatales pero sí vender vacunas. El grueso de las vacu­nas es mejor que exista a que no exista, pero para la diarrea antes que la vacuna lo que se necesi­ta es agua potable y jabón en to­das las casas.

DZ/rg

Fuente Redacción Z
Email This Page
0 Comentarios
Sé el primero en dejar un comentario!

Deja tu comentario