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TEMAS DE LA SEMANA

Jorge Taiana: “No creo que los porteños sean ni oligarcas ni gorilas”

El legislador porteño por el FpV dice que el gobierno del PRO es poco sensible con los sectores más vulnerables y promueve la creación de un ministerio de
Vivienda para poner el problema habitacional en el centro del debate.

Por Franco Spinetta
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Los modales, el tiempo que se toma para con­testar y la profundidad de sus respuestas mues­tran las huellas de su vasta expe­riencia diplomática. No por casua­lidad se desempeñó durante cinco años como canciller. Ocupa una banca legislativa desde el año pasa­do, cuando encabezó la lista de le­gisladores del Frente para la Victo­ria. Recién mudado a un despacho con vista a la Plaza de Mayo, Jor­ge Taiana analiza la situación políti­ca en la ciudad sin descuidar la dis­cusión por 2015 que, dice, pondrá en juego el modelo de país.

¿Cómo evalúa los primeros me­ses como legislador?

Es una Legislatura activa, pero con la particularidad de que hasta el ma­crismo ha sufrido numerosos vetos a la legislación aprobada. Esto des­virtúa parte del trabajo. La Ciudad tiene un esquema moderno, con una buena Constitución, un Ejecu­tivo, un Legislativo unicameral más ágil y un sistema de comunas mu­cho más democrático y cercano a los problemas cotidianos. Mi impre­sión es que el gobierno de Macri ha tratado de concentrar el poder en el Ejecutivo, quitándole protagonis­mo al Legislativo y por eso hay esa cantidad de vetos. No ha puesto en práctica el sistema de Comunas, no se les han dado todas las funciones y recursos. El esfuerzo que debe­mos hacer es visibilizar más los de­bates legislativos que tienen impac­to en la vida de la Ciudad.

¿Cuál es la agenda que propone el kirchnerismo?

Hay una cuestión tradicional que es la representación de los más vulne­rables, ante quienes el gobierno del PRO en general es poco sensible. Esto lo vemos con las personas que están en emergencia habitacional: las leyes de urbanización de las vi­llas que no se cumplen, el acampe villero en la 9 de Julio y la reacción del gobierno ante la ocupación de los terrenos frente a la Villa 20 son muestra de esto. Hay un sector im­portante de la población de la ciu­dad que está en estado de vulne­rabilidad y encuentra muy pocas respuestas en el gobierno.

¿Por qué propone crear un mi­nisterio de Vivienda?

Para poner en el centro del deba­te el problema habitacional. No hay construcción de viviendas sociales y lo único que se está haciendo es lo que se planteó desde el Procrear. Las respuestas del gobierno porte­ño no son suficientes. Hoy, si no te­nés un familiar que te preste plata, no podés acceder a una vivienda. In­cluso para alquilar hay muchos pro­blemas por las garantías. No es sólo una cuestión de desigualdad so­cial, sino que además mo­difica la configuración de los pro­pios barrios. Hay sectores humildes que han sido llevados a guetos y es­tán ahí disponibles, como mano de obra no calificada y barata. A bue­na parte de los sectores medios se les hace cada vez más difícil vivir en la ciudad y eso afecta la identidad, que se vuelve más monocorde. En 20 o 30 años va a terminar cam­biando la identidad de los barrios. Y esto no es menor. Los porteños te­nemos una identidad barrial fuerte. No tiene que ver con una cosa me­lancólica, sino con lazos de perte­nencia, el tejido social, asociaciones barriales y de fomento, la vincula­ción en las cooperativas de las es­cuelas. Tenemos que trabajar para que la textura social se fortalezca. Hoy sucede lo contrario.

 ¿Qué margen tiene el kirchne­rismo para imponer esa agenda en la Legislatura?

No es fácil porque el PRO está muy cerca de tener mayoría propia, y ha sido bastante insensible en algunos temas. Sin embargo, hemos logra­do algunas cosas, como la aproba­ción de las viviendas del Procrear. No es una tarea sencilla.

¿En qué proyectos trabajan?

Reflotamos la ley de financiamiento educativo, para dotar de más pre­visión a la inversión. Está claro que tenemos un problema en educa­ción inicial y de vacantes con mala distribución geográfica. En la zona sur la carencia es mayor a pesar de que allí es más necesaria la presen­cia de la escuela estatal. La Legisla­tura puede hacer una contribución en conjunto con la comunidad edu­cativa, con la que podemos identi­ficar cuáles son las prioridades de cada comuna. Esto no es sencillo y lógicamente todo el mundo tiro­nea, pero creemos que hay posibili­dades de hacer una asignación más racional del presupuesto educativo. Siempre, por definición, los recur­sos son escasos. Entonces la asig­nación tiene que ser lo más preci­sa y útil posible. Porque si no, pasa como con los container, que en di­ciembre se dieron cuenta de que no alcanzaban con las aulas.

¿Por qué al peronismo le cuesta tanto ganar en la Ciudad?

Ha ganado: no es una tarea impo­sible. Hay una cuestión relaciona­da con la identidad de la ciudad: hubo que hacer una guerra para fe­deralizarla en 1880, donde murie­ron tres mil personas. Esto ha he­cho que la ciudad mantenga una identidad diferenciada del resto del país. Las tensiones vienen desde la época de la colonia y es­tán relacionadas con benefi­cios que ha tenido la ciudad, como la concentración de la renta en base al monopolio de la aduana y el puerto. La construcción de la Argenti­na agroexportadora bajo in­fluencia de la hegemonía bri­tánica se hizo en forma radial sobre Buenos Aires. Hay ra­zones por las cuales la ciudad busca ser distinta.

¿Es una ciudad opositora al gobierno central?

En general, busca no ser ofi­cialista en relación a la fuer­za nacional, cualquiera sea el signo. Como muchas ve­ces el peronismo ha sido go­bierno nacional, la ciudad no acompaña. También tiene que ver con la composición social, que está basada en la clase media y sectores estu­diantiles, que históricamente no han apoyado al peronis­mo. El primer diputado socialista de la Argentina fue electo acá, Alfre­do Palacios, pero con los votos de La Boca. Uno podría pensar que el sector popular debía apoyar a Yri­goyen (que ganó en la provincia de Buenos Aires), pero no, apoyaron a Palacios con la ayuda de secto­res mitristas desplazados. Y por su­puesto existen elementos de la co­yuntura actual que influyen. Creo que esta ciudad comparte los li­neamientos del proyecto nacional, aunque muchas veces no nos haya acompañado. No creo que los por­teños sean oligarcas y gorilas. Hay sectores medios sensibles a la soli­daridad, a las políticas sociales, la inclusión, pero no siempre hemos podido expresarlo políticamente.

¿Por qué?

El peronismo en la capital es una cosa rara… el peronismo, por de­finición, es un movimiento de ma­yorías. En los lugares donde no es mayoría, tiene problemas con su identidad. Por ejemplo, los peronis­tas neuquinos tienen la contradic­ción de formar parte de un movi­miento de mayorías, pero al mismo tiempo son minoría. En la ciudad pasa algo similar. Esto hace que sea más difícil encontrar los mecanis­mos de representación. Éste es un error nuestro, pero al mismo tiem­po es un desafío interesante por­que pienso que los porteños tienen vocación para que se avance con la inclusión social, la justicia, que haya trabajo, una buena distribución sala­rial y una industria fuerte.

Algunos sectores lo pro­mueven como precan­didato a presidente en 2015.

Es muy apresurado hablar hoy de candidaturas, pero además no tengo interés es­pecial en ser candidato.

¿Y jefe de Gobierno?

Yo fui candidato el año pa­sado… creo que mi tarea es contribuir a crear, tanto a ni­vel nacional como en la ciu­dad, las mejores condiciones para que el proyecto nacio­nal continúe. A nivel nacio­nal, me parece que tenemos que avanzar en la confección de lo que yo llamo el “segun­do tomo”. Es decir, invertir los términos de discusión: no enfocarnos en quiénes deberían ser los candidatos, sino para qué que­remos seguir siendo gobierno.

Si se dieran las condiciones, ¿le gustaría ser jefe de Gobierno?

Creo que hay otros compañeros también. No quiero entrar en esa discusión porque desvirtúa parte de lo que hago. En capital hay una contradicción entre los votos que sacamos y el espacio que podemos construir. Sacamos el 25% y pode­mos llegar al 35%, que es lo que sacó Cristina. En la Ciudad hace fal­ta confeccionar un primer tomo. Esto es más importante que lo otro. Y si se avanza, después vemos.

El 2014 es quizá el año econó­micamente más difícil del kirch­nerismo, ¿cree que esto puede afectar la continuidad que us­ted propone?

Es cierto que se va a crecer menos, pero se va a crecer menos en toda esta década en comparación a la pasada. No sólo la Argentina, sino toda la región. Pero el hecho más significativo es que por primera vez, en muchas décadas, la Argentina no va a explotar. Y eso es un mé­rito importante del proceso pues­to en marcha en 2003. Cristina va a garantizar que eso no suceda y al mismo tiempo esto crea condicio­nes extraordinarias para el desarro­llo futuro. Porque esto de explotar cada 10 años y tener que arrancar de nuevo, con un signo político-ideológico contrario, no es bueno para un país. El gobierno va a dejar un país en muchas mejores condi­ciones para seguir creciendo.

¿Qué se juega en 2015?

El modelo de país. Sobre todo en cuanto a la inserción internacional, es una discusión parecida a la del si­glo XXI. ¿Qué es lo que proponen Macri o Massa? O volvemos a la Ar­gentina con una economía primaria exportadora, que vive de los granos y ahora también de los hidrocarbu­ros y minerales, es decir, una eco­nomía extractiva dependiente de los precios internacionales; o utiliza­mos esa renta extraordinaria para desarrollar una industria con alto contenido tecnológico, en un mar­co de integración regional. En esto se ha avanzado, se ha recuperado parte del tejido industrial, hubo in­tegración regional, pero ahora hay que poner la fuerza en avanzar. El modelo agroexportador garantiza un cierto nivel de desarrollo que no incluye a un amplio sector y plani­fica salarios bajos; el otro modelo, con integración productiva, tecno­lógica y regional, nos garantiza un desarrollo sostenible.

En esa disputa que usted plan­tea, ¿cree que todos los secto­res del FpV quieren lo mismo?

El FpV tiene un componente mo­vimientista que ha reconocido di­versas tendencias. Creo que todos comparten esta cuestión central en la que nos hemos enfocados en los últimos 12 años: una Argentina con un Estado activo, un sector produc­tivo fuerte, una demanda elevada, con desarrollo científico y con in­clusión. Algunos sectores creerán que esto se profundiza un poquito de una manera y otros de otra. Para eso hay que debatir, porque no es un camino sencillo.

Taiana sorprendió con la presentación de un pro­yecto para crear una fiscalía especializada en pre­vención y represión de la violencia en espectáculos deportivos.

¿En qué instancia está?

Creo que puede andar. Fuimos al Comité de Seguri­dad Deportiva, donde tuvo buena recepción. Lo ha­blé con el jefe de los fiscales, Martín Ocampo, que también lo ve bien. Sabemos que hay complicaciones e intereses en juego, pero me parece perfectamente razonable que tengamos un cuerpo de fiscales que se especialicen en este tema y no que la tarea recaiga en el fiscal de turno.

¿Por qué?

Es necesario que estén sobre el tema, que se in­formen específicamente y que tengan un mapa del problema. La procuración general tiene fiscales que se especializan en diversos temas. Es sensato. Por supuesto que no se soluciona todo porque hay delitos que no le competen a la justicia porteña, pero sería un avance en materia de seguridad de espectáculos.

¿Qué intervención tendrían?

Se investigarían amenazas, lesiones leves, contraven­ciones. Estamos en una situación que no podemos aceptar como normal, no puede ser que cuando hay un partido de fútbol, únicamente puedan asistir hin­chas de un solo equipo. Es un disparate. Cuando uno ve los preparativos para un partido se da cuenta de que hay algo raro. Hay un problema serio, multicausal y que tiene que ver con buena parte de la dirigencia de este país. Me parece que nuestro proyecto es una contribución en pos de solucionarlo. Soy optimista, es un proyecto que no tiene contraindicaciones. Mu­chas veces hay sectores reticentes, pero la recepción fue muy positiva.

DZ/rg

Fuente Redacción Z
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