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Javier Weber: ‘Esta generación puede llegar lejos’

El entrenador de vóley cumple el doble rol de conducir al multicampeón Bolívar y a la Selección.

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El entrenamiento matutino de la Selección argentina de vóley en el Club Ciudad de Buenos Ai­res termina con sacadores de un lado y receptores del otro. Javier Weber, entrenador del multicampeón Bolívar y de la Selección nacional trabaja primero con unos, cruza la red y lo hace con los otros. plantel no está completo, restan sumar­se los jugadores que actúan en las ligas del exterior. La preparación es ardua, en doble turno. Es que por delante hay dos compromisos de los más serios: Liga Mundial desde el 4 de junio, donde la Argentina será sede de la etapa final entre seis potencias, y el Mundial de Italia, en septiembre. Su carre­ra como jugador seleccionado fue brillan­te: estuvo 19 años, siete de ellos como ca­pitán. Fue podio en Seúl, Mar del Plata, y el equipo se destacó en los Juegos Olím­picos de y Sydney. Una vida entera como armador, dentro y fuera del campo.

Ahora estás a full con el equipo na­cional, pero ¿cuál es el secreto para que Bolívar vuelva a salir campeón?
Pasa por programar un ciclo en el que se construye una mentalidad ga­nadora, y después mantenerlo.

¿Y en la Selección, en qué etapa están?
El período de transición más difícil ya pasó, ahora trabajamos en la consolidación del equipo. En la selección mayor juega el que mejor esté. Cada uno está por sus condicio­nes. Estamos en una etapa donde le vamos a incorporar al jugador el desafío de quedar entre los cuatro mejores equipos en los dos torneos más importantes.

¿En qué difiere esta generación de ju­gadores de la tuya?
Me siento orgulloso de mis 19 años en la Selección, pasé etapas de transición, de re­novación o gloriosas como Seúl 88. Tam­bién etapas de confirmaciones como en los Panamericanos del 95 en Mar del Plata o los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996 o Sydney 2000. Y a veces sucede que te toca ganar una medalla y otras veces no. Creo que esta generación puede llegar lejos. Le falta con­solidarse como grupo y como equipo.

En la Liga Mundial pasada se escuchó cómo retabas a tus jugadores, incluso diciéndoles: «Muchachos, si no tienen ganas de jugar nos vamos a casa».
(Risas) Sí, pero fijate que yo nunca reto a un jugador en especial, siempre apunto al tem­peramento grupal, uno trata de apuntarle a la fibra colectiva del equipo, nunca un caso en particular. Yo creo que sirve, porque te pueden salir bien o mal las cosas, pero la actitud no puede faltar, eso nunca.

¿Influye la diferencia física hoy?
El vóley no pasa ni por la altura ni por lo físi­co, sino por la técnica. Vos podés medir dos metros y pico, pero si no le pegás bien a la pelota la tirás afuera. El detalle que hace la diferencia es la técnica. Brasil juega con cuatro tipos no tan altos y sale campeón de todo. Hoy la diferencia se hace a nivel de equipo y en la técnica individual.

¿Brasil es tu modelo?
Sí, son los mejores. modelo es el ideal. Brasil tiene una efectividad de 60% en ataque y nosotros 52%. Estamos trabajando para contrarrestar esas diferencias con las potencias. Lo que buscamos nosotros es eso, pero nos falta conformar un gran equipo.

¿Qué hay de cierto en que el público de vóley es distinto, no tan exitista?
No sé, porque al tipo que le gusta el vó­ley también es hincha de fútbol y básquet, pero como decimos nosotros, el vóley es fa­miliero. En la mayoría de los lugares, en Bo­lívar ni hablar, es un muy lindo ambiente. Van las chicas porque juegan los varones, van madres, padres, fijate que es muy raro que se agarren a trompadas

Jugaste y dirigiste en varios luga­res del mundo ¿en todos es así?
No, es verdad. En Grecia son muy pasiona­les, yo dirigí al Panathinaikos y son bravos; por ahí en Brasil se vive más intensamen­te, pero también hay muchas chicas. Hace poco fui a San Pablo a ver la final del tor­neo, y había miles de personas y la final no la jugó ningún equipo de la ciudad de San Pablo. vóley es una pasión.

 

Fuente Redacción Z
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