Tiempo en Capital Federal

22° Max 16° Min
Cubierto con lluvias
Cubierto con lluvias

Humedad: 89%
Viento: Nordeste 26km/h
  • Lunes 29 de Noviembre
    Cubierto con lluvias17°   25°
  • Martes 30 de Noviembre
    Parcialmente nuboso16°   26°
  • Miércoles 1 de Diciembre
    Cubierto con lluvias17°   22°
Estado del Tránsito y Transporte
Actualizado: 28/11/2021 19:36:01
Tránsito
Trenes
Vuelos
Cargando ...

TEMAS DE LA SEMANA

Jaime Nisnovich: guía del albañil amateur

Redactó manuales para colaborar con personas de pocos recursos que construyan su propia vivienda.

Por Federico Raggio
Email This Page

La Biblioteca Práctica de la Construcción es un conjunto de manua­les que imparte conoci­mientos básicos «para proyectar y hacer bien obras nuevas, amplia­ciones y arreglos con facilidad, se­guridad y economía». una obra -nunca mejor aplicado el térmi­no- dirigida a autoconstructores, a aquellas personas que van arman­do su vivienda los «fines de sema­na, cuando se pueden hacer un tiempo y que lo hacen de la mane­ra más simple posible», explica su autor, el arquitecto Jaime Nisnovich. No casualmen­te en el estudio abundan las imágenes de prototipos de viviendas hechas por albañiles amateurs, «como la que construyen los horneros».

Egresado de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (UBA), donde también trabajó como docente, Nisnovich participó en distintos relevamientos y proyectos de construcción de viviendas populares. Entre 1987 y 1994 trabajó en la creación del Equipo de Apoyo a los Autoconstructores El Hornero y colaboró en el Programa de Apoyo a la Autoconstrucción Independiente. Nisnovich opina que el arquitecto tiene una función social y dice que se cansó de las modas en la arquitectura. Lo que le interesa, en verdad, es ayudar a levantar casas a gente que no dispone de muchos recursos para hacerlo.

En esa tesitura, alrededor de 1983 comenzó a escribir los manuales: «Estaba buscando hacer algo social. Como les había hecho casas a algunos investigadores sociales, uno me comentó que a una norteamericana de una fundación le interesaba el proyecto de autoconstrucción. Ella me financió desde 1983 hasta 1992. Formamos un equipo, dimos cursos en los barrios e hicimos el Manual de Autoconstrucción.

¿Cómo se le ocurrió esa «especialidad»?
Primero, porque soy un tipo de izquierda. No soy un tipo que quiere vivir la buena vida. En la FADU, en la época que estudié, la función social del arquitecto era un tema en permanente debate. Yo nací en 1933, entré en la facultad en 1951-52. En 1945, cuando terminó la Segunda Guerra Mundial, en el mundo el tema de la vivienda era algo muy fuerte y eso pesó mucho en mi formación. No era el mundo del consumo y de la globalización. Lo llevo en el corazón, es una emoción, como si fuera un hincha de fútbol. Es mi vocación social y política. Amí no me interesa ver edificios sino ver qué hace la gente en la calle.

Nisnovich trae unas cajas con fotografías de viviendas fabricadas por pobladores del Gran Buenos Aires. La mayoría son en blanco y negro y las fue tomando a medida que recorría las barriadas populares. Cuando habla de cada una de las fotografías, muestra un detalle, cuenta la historia, las vuelve a mostrar: se apasiona. Las desparrama sobre la mesa y explica: «Esta foto me parece fantástica: una casita (recién) empezada, fijate que está sin terminar el revoque. Algún día la deben de haber continuado, a veces trato de imaginarme cómo quedó. Nunca volví…».

Muestra otra foto: «En aquella época, por abril del 83, me desperté un día y escribí en un papelito ‘Hacer un manual que tenga todo lo necesario para ayudar a construir viviendas’. Yo sabía que tenía que cruzar la General Paz e ir a clubes de barrios, sociedades de fomento, y que ahí iba a dar una mano».

Comenta que «a un trabajador le sale muy caro contratar a un albañil» y que por eso mismo le conviene construirse su casa los fines de semanas, aunque sea poco a poco: «No es tan difícil hacerlo, es cuestión de animarse. Recibo e-mails de tipos que me cuentan cómo hicieron alguna reforma en su casita. Una vez me llamaron de la Base Marambio, en la Antártida, para hacerme una consulta sobre cómo levantar una pared. podía creer que tuvieran el manual…».

¿Cómo lo produjeron?
Fue muy laborioso hacerlo, un trabajo infinito, había que dibujar todo. Los manuales detallan cómo medir los caños, cómo pegarlos y subirlos, dónde ponerlos, qué piezas usar… detallan todo y costó mucho hacerlos. Sólo para escribir la mitad, trabajamos unas 25 personas. En el caso del segundo manual estuvimos seis años escribiéndolo y dibujando los gráficos.

Con la venta de publicidad Nisnovich pudo costear la salida del primer manual: «Hice 20 mil ejemplares. Yo nunca había publicado nada. Cuando llegaron los libros en un camión dije ‘¿Y esto?'». Señala con la mano el techo de la oficina y explica que hasta allí llegaban los manuales apilados: Ahí me agarró angustia y me dije ‘¿y si no se venden’. Entonces pensé, ‘rompo la pared y me hago un kiosquito’ (risas). Mi mujer me decía ‘¿en qué te estás metiendo?’. Pero por suerte fue una aventura fantástica. Se terminó de escribir en tres años y salió en 1986. El Manual se vendió muy bien en kioscos de diarios en dos años. Y entre los tres manuales se vendieron 250 mil».

Supongo que la prueba de oro fue cuando los manuales llegaron a los barrios y la gente empezó a hojearlos.
La gente miraba los manuales y nos decía «¡qué didácticos!'». Actualmente, el Ministerio de Trabajo de la Nación nos compra manuales para capacitar gente. Y en la FADU es libro de estudio.

¿Cómo ve la política de viviendas en la Ciudad?
Lo que pasa con esas 17 mil viviendas en la ribera del Riachuelo es terrible. Pero de Mauricio Macri, ¿qué se puede esperar? Mejor no te digo lo que pienso porque sería irreproducible.

DZ/km

Fuente Redacción Z
Email This Page
0 Comentarios
Sé el primero en dejar un comentario!

Deja tu comentario