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TEMAS DE LA SEMANA

Interna PRO al rojo vivo: cavilaciones al pie de la banca

La negativa de Michetti a presentarse en la provincia puso es ascuas el armado nacional y local PRO

Por Franco Spinetta
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Gabriela Michetti se rebeló contra los deseos de Mauricio Macri y buena parte del PRO. Esta vez, decidió no aceptar una candidatura en la que se siente incómoda, como cuando en 2009 la hicieron renunciar a la Vicejefatura de Gobierno de la Ciudad para competir como candidata a diputada porteña. O como cuando en 2011 debió abandonar sus aspiraciones a jefa de Gobierno en medio de una fuerte interna con el jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta. Esta vez, Michetti dijo que no. Y el PRO entró nuevamente en crisis.

Aunque una gran porción de la dirigencia macrista ya sabía -o intuía- que Gaby no aceptaría competir en la provincia de Buenos Aires, la forma en la que se filtró la información molestó y mucho. «Ésta no es la forma de construir políticamente, en cualquier partido orgánico ya hubiera tenido que dar un paso al costado», señaló un importante armador del macrismo. «Michetti tomó una decisión en contra del proyecto de Macri 2015; ella sabe que no hay otro candidato que mida como ella en la provincia», opinó otra fuente calificada del PRO.

La confusión es tal que incluso el consultor ecuatoriano Jaime Durán Barba intenta convencer a Macri de que las elecciones legislativas de 2013 «no tienen importancia, no existen, no van a incidir en la carrera para 2015». Durán lo dijo a principios de septiembre, en un encuentro de dirigentes PRO en la Fundación Mediterránea, en La Falda, Córdoba. Esta definición provocó -según confió una fuente presente en el evento- un fuerte enojo al ministro de Gobierno, Emilio Monzó, quien desde hace tiempo lucha por ocupar el rol exclusivo de armador y consejero político.
Pero lo que más preocupa al jefe de Gobierno es que la desazón se convierta en bronca e internas infructuosas: Michetti querrá acceder a una banca en el Senado, un sillón deseado por varias figuras del PRO.

«El no de Gabriela produce dos problemas: un vacío muy grande en la Provincia y una interna feroz en la Ciudad», consideró una fuente de la Legislatura.

La vicejefa de Gobierno, María Eugenia Vidal, lo aclaró públicamente: «Lo razonable es que si no hay consenso en una fórmula única, ésta se dirima en internas. Es sano que tengamos una primera interna». Desde el entorno de Vidal salieron a desmentir las versiones que la señalaban como posible candidata en la provincia. «Si bien vive en Castelar, María Eugenia nació y tiene domicilio en la ciudad», aclararon.

«De eso tenemos que aprender del peronismo: no hay que tenerles miedo a las internas, hay que dejar de operarse en la prensa y ganar en la cancha. El que pierde acompaña, es así», dijo un operador de la vicejefa a Diario Z.

Como un revival del enfrentamiento entre Michetti y Rodríguez Larreta, surgen otros nombres que empiezan a alinearse detrás de estas dos figuras. Por un lado, el diputado Federico Pinedo finaliza su mandato en 2013 y está dispuesto a acompañar a Michetti en la lista de Senadores. Del otro, Rodríguez Larreta ya cuenta con el apoyo de la actual diputada Laura Alonso (fogoneada por el presidente de Boca, el radical PRO Daniel Angelici) para competir en las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO). El banquete es más que atrayente: la Ciudad renueva las tres bancas del Senado, y el PRO debe capitalizar el 64% obtenido por Macri el año pasado para lograr dos escaños.
También se avizoran nuevos cruces en el mapa político porteño.

La decisión de Michetti está relacionada con la estrategia de la diputada para mantener su influencia en la Capital y, de esta manera, mantenerse en carrera para acceder a la Jefatura de Gobierno en 2015. Estos planes chocan no sólo con las aspiraciones de Rodríguez Larreta, sino también con el trabajo encarado por María Eugenia Vidal, quien tiene el mismo objetivo.

Sin embargo, hay sectores internos del PRO que piensan que «Michetti va a amenazar siempre, pero su lugar es el Poder Legislativo, donde se siente más cómoda. Ya tuvo su oportunidad en el Ejecutivo».

Deshojar la margarita
Mientras el tablero de opciones se achica, Macri debe tomar algunas decisiones. Primero, debe responderle a un sector de su partido (encabezado por el diputado Jorge Triaca) si va a aceptar una candidatura como senador para impulsar la imposición del sello macrista a nivel nacional.

«Sería como hacer uso de las criticadas candidaturas testimoniales», respondió un operador del peronismo PRO. Según fuentes consultadas por Diario Z, esta opción estaría casi descartada por el jefe de Gobierno, aunque existe una mínima chance «en caso de que sea en el marco de una cruzada o un fuerte movimiento anti re-reeleccionista. De lo contrario sería quemar nuestra mejor carta», agregaron.

Otro eje que debe sopesar el jefe de Gobierno son las críticas cada vez más fuertes hacia el Grupo de Acción Política para la Unidad (GAPU), un espacio que comparte una porción del macrismo con Patricia Bullrich (Unión por Todos) y Eduardo Amadeo (Frente Peronista).

«¿Tras que nos sobran figuritas en la Ciudad tenemos que negociar cargos con Pato Bullrich?», consideró un armador del macrismo con oficina en Bolívar 1.

En tanto, si Pinedo decide desembarcar en el Senado, quien encabezaría la lista de Diputados sería el ministro de Educación, Esteban Bullrich. La cartera educativa quedaría en manos de Andrés Delich, un hombre de Propuesta Radical Argentina (PROA), el think thank que manejan Angecili y Cristian Gribaudo.
Por la Ciudad también renovarán su banca Paula Bertol y Julián Obiglio. También tiene una candidatura asegurada Triaca, que oficia de nexo entre el PRO y el intendente de Malvinas Argentinas, Jesús Cariglino, y con el sindicalismo, incluido Hugo Moyano.

La provincia se complica
El piso de 20 puntos que garantizaba -según encuestas que maneja el macrismo- Gabriela Michetti en la provincia de Buenos Aires se pulverizó. Ahora, el desafío es doble. El PRO se encuentra otra vez frente a la necesidad de pactar con el peronismo federal y -quizá- con Francisco de Narváez, un hombre que cosecha más críticas que apoyos entre los macristas.

«Lo importante es que las alianzas sigan después de las elecciones, y no que se rompan al día siguiente», disparó Vidal cuando le preguntaron por una posible alianza con el Colorado. Hasta hace unos meses (con encuestas en la mano), en los despachos del Gobierno de la Ciudad se mofaban de las dificultades que la alianza con Ricardo Alfonsín le trajo a De Narváez. Ahora la necesidad no reconoce a los herejes. Sin embargo, fue el propio Monzó quien les puso condiciones a las charlas con el diputado colombiano. «Vuelven las conversas pero que ni se imagine encabezar una lista», se le escuchó decir.

La radiografía política de la provincia permite hacer un diagnóstico reservado. El PRO tiene representación en 59 de los 135 distritos bonaerenses. Y sólo cuenta con 109 concejales -sobre 1.036- y un solo intendente: Jorge Macri, en Vicente López. A esto hay que sumarle la ausencia de una figura rutilante que traccione  votos. De la tropa propia, ni Néstor Grindetti (políticamente activo en Lanús) ni Guillermo Montenegro (armador en San Isidro) le garantizan un piso interesante de votos. «Jorge ya dijo que no se moverá de la intendencia bajo ninguna circunstancia», advirtió una fuente del entorno del primo de Mauricio.

Quizás el cónclave entre Macri y el ex presidente Eduardo Duhalde sea una señal de hacia dónde irá el PRO ante la inminente necesidad de comenzar a tener presencia en la provincia más populosa de la Argentina, que representa el 40% del electorado y que se revela como imprescindible para asfaltar el camino hacia la presidencia en 2015.

El no de Michetti cayó como un baldazo de realidad. Macri deberá mostrar sus dotes de liderazgo y encauzar el rumbo de un partido que en más de 10 años de existencia no pudo y no supo extender su fuerza en el interior del país.

Cacerolas y Venezuela
La capitalización política del multitudinario cacerolazo en contra del gobierno nacional se convirtió en una obsesión para Macri. La primera figura de su gabinete que trató de canalizar uno de los mensajes fue el ministro de Educación Esteban Bullrich, quien habló de eliminar la Asignación Universal por Hijo por considerarla una «política del fracaso». Sin embargo, el fuerte rechazo que generaron sus palabras le valieron al ministro una reprimenda interna.

Ahora, los cañones del PRO apuntan a explotar la asociación Venezuela-Argentina. Según pudo saber Diario Z, este latiguillo («Quieren llevar al país a un modelo chavista», dijo María Eugenia Vidal; «El debate en Venezuela no es derecha o izquierda. Es libertad o Chávez», remarcó Laura Alonso) proviene de una encuesta telefónica que se hizo en simultáneo con el cacerolazo del jueves 13 de septiembre. Allí, luego de una serie de preguntas sobre si se estaba de acuerdo con los motivos de la protesta, se trazaba un paralelismo entre el kirchnerismo y Venezuela. Por último, se preguntaba al encuestado si consideraba que Macri sería capaz de frenar ese proceso político.

Pero el PRO está decidido a operar no sólo en el plano subliminal (y no tanto). También decidió organizar una comitiva encabezada por Gabriela Michetti, Federico Pinedo, Eduardo Amadeo y Patricia Bullrich. Todos invitados por Henrique Capriles, el derechista que intentará desbancar a Hugo Chávez el próximo 7 de octubre.

DZ/sc

 

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