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INFORME Z: Recuperar la dignidad del trabajo

Cuando el país parecía pulverizado los obreros de algunas fábricas consiguieron mantenerlas en pie.

Por leticia-martinez
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Empezaron a echar gente hasta que nos quedamos sin trabajo. Les tenía que pedir plata a mis familiares, laburaba en otra fábrica de noche y de día venía a la gráfica, además cartoneaba, juntaba cartones y los vendía por ahí», recuerda Roberto Aranda cómo debió arreglárselas para mantener a su mujer y a sus dos hijos menores de edad cuando la empresa para la que trabajaba dejó en la calle a todos sus obreros sin pagarles un peso. Hoy, la ex fábrica Conforti, en el límite entre los barrios porteños de Barracas y la Boca, de la cual Roberto era empleado, es una fábrica recuperada y él es el secretario de la cooperativa Gráfica Patricios Ltda. que se hizo cargo de ella y emplea actualmente a 70 personas. El obrero recuerda que para fin de año de 2001 le dieron 10 pesos en monedas para los viáticos. Hacía meses que los dueños no depositaban sus sueldos y fue ahí cuando los trabajadores se pusieron firmes y amenazaron con no trabajar más si no se les pagaban lo adeudado, y ése fue el inicio de la recuperación de la fábrica que supo emplear en sus mejores momentos a más de 300 personas.

Roberto es uno de los cientos de trabajadores que allá por el 2001, se quedaron sin empleo porque sus empresas quebraron. Lo lógico hubiera sido buscar otro trabajo, pero no sólo las fábricas cerraban sus puertas sino que el desempleo superaba el 22%. Fue así como muchos obreros no se dieron por vencido y se atrevieron a llevar adelante una labor que antes sólo les correspondía a los «patrones»: poner en marcha nuevamente la fábrica, pero esta vez bajo la formación de una cooperativa de trabajo.

La Legislatura porteña aprobó en total, bajo la ley 1.529, la expropiación definitiva de 24 empresas, de las cuales una, la Lácteos Montecastro ex Luis del Valle Murúa, disolvió la cooperativa por quiebra. En principio la norma regía sólo para algunas fábricas pero como el Ejecutivo no pagó el monto que debía y el plazo para hacerlo se venció, la ley se fue extendiendo para las restantes también. No obstante, se cree que en Buenos Aires hay en total 14 empresas más que no se contabilizan oficialmente porque todavía no cuentan con el permiso para ser expropiadas, a pesar de que sus obreros continúen trabajando en ellas, como es el caso de la Cooperativa Buenos Aires, más conocido como Hotel Bauen, en pleno centro porteño, que aún no ha sido expropiada. Metalurgia, panificación, encuadernaciones de libros, salud y textil son algunos de los rubros a los que se dedican las cooperativas de trabajo de la Ciudad.

La primera empresa recuperada en Buenos Aires en junio de 2002 fue Vieytes, ex Ghelco, que se dedica a la elaboración de materias primas para heladerías y confiterías, en Barracas. Si bien la mayoría de las quiebras y tomas de las fábricas se dieron durante 2001 y 2002, el último caso en la ciudad fue en abril de 2008 con el frigorífico Buenos Aires Torgelón, en Caballito, donde los trabajadores decidieron hacerse cargo de la factoría y continuaron con la producción de fiambres y embutidos.

Paralelamente a las tomas surgieron los movimientos y organizaciones que comenzaron a nuclear a las cooperativas para brindarles asesoramiento y a veces también ayudarse económicamente o con alimentos para los trabajadores que toman una empresa y hacen vigilancia las 24 horas ante el temor de un posible desalojo. Como fue el caso de la fábrica textil ex Bruckman, en Balvanera, ahora Cooperativa 18 de Diciembre, que tuvo mucha repercusión mediática porque intentaron sacar a la fuerza de la fábrica a los trabajadores que habían decidido seguir con la confección de los conocidos trajes. Cuando las empresas quiebran y los empleados toman su lugar de trabajo corren el riesgo de ser desalojados, hasta que no consiguen refugiarse en la ley de expropiación que en muchos casos tarda en llegar dos o tres años.

En noviembre de 2010 los integrantes de las cooperativas realizaron un reclamo frente a la Legislatura para exigir el pago a las empresas que fueron expropiadas, ya que aseguran que en Buenos Aires sólo se pagaron dos y no en su totalidad. Respecto al pedido, en el despacho del bloque macrista explicaron que en este momento los legisladores están «todos de vacaciones» y que por lo tanto desconocen en qué quedaron los pedidos de pago que las organizaciones le hacen al Ejecutivo, dando a entender que si no se hizo nada hasta diciembre del año pasado, habrá que esperar a que los funcionarios terminen de vacacionar.

Por un marco legal más amplio
Si bien el Movimiento Nacional de Fábricas Recuperadas y la Unión Productiva de Empresas Autogestionadas (UPEA) -las dos organizaciones que asesoran a más cooperativas- coinciden en que es viable la recuperación de una factoría, disienten en cuál debe ser la prioridad en el marco legal que las respalde y el rol que debe cumplir el poder público. La primera espera que se modifique la Ley de Quiebras para simplificar el traspaso de la empresa y que se garantice la continuidad de los trabajadores además de pedir que el gobierno se mantenga apartado, la otra exige la sanción de un estatuto para el obrero de cooperativas de trabajo, que le otorgue los mismos derechos que a cualquier empleado que se encuentra en relación de dependencia y esperan que el Gobierno juegue un rol más participativo e incluso aspiran a que las fábricas sean sus proveedoras.

El presidente del Movimiento Nacional, Luis Alberto Caro, abogado especializado en concursos y quiebras, explica que ellos exigen que la ley otorgue inmediatamente a los trabajadores que conforman una cooperativa, si es que así ellos lo deciden, la posibilidad de continuar trabajando desde el momento en el que la fábrica deja de funcionar, y que no deban esperar la autorización del juez. Otro punto que se reclama es la valorización de créditos laborales, las indemnizaciones que les deben por vacaciones, salarios y aguinaldos. Se evalúan el 50% en la ley actual y ellos esperan que sea de 100%. También piden que se les dé el mismo derecho que a los acreedores hipotecarios, a quienes si no se les paga lo que se les debe, pueden por ejemplo quedarse con las máquinas o venderlas, entre otras modificaciones que exigen. En la UPEA aseguran que la modificación a la Ley de Quiebras facilitaría el acceso a los créditos laborales, a la constitución de la cooperativa y a la posibilidad de quedarse con la fábrica sin tener que caer en la Ley de Expropiación para poder continuar con el trabajo.

«Creemos que la economía gestionada de las cooperativas de trabajo tiene una debilidad que para nosotros es fundamental y es que el trabajo cooperativista es autónomo y esa categoría de autónomo te hace ser un trabajador de segunda con respecto a un trabajador en relación de dependencia», asegura Hugo Fucek, presidente de la UPEA. El integrante de la cooperativa Viniplast exige una mejor jubilación, ya que es inferior a la del empleado que trabaja para un dueño; una obra social que los nuclee porque al no estar sindicalizados no les corresponde una cobertura médica en particular, y también esperan obtener el derecho a la asignación familiar y a la asignación por hijo, a las que no acceden ahora por figurar como monotributistas.

Por su lado, Caro afirma que económicamente las fábricas recuperadas son «viables» y que el éxito depende de los trabajadores, de que entiendan el proceso económico y que con ello no necesitan una gran cantidad de dinero para poner en funcionamiento grandes plantas. Además, afirma que una vez que los integrantes de la cooperativa entienden el funcionamiento, rápidamente las ganancias de la fábrica aumentan y en muchos casos los obreros triplican y hasta cuadruplican el salario mínimo, que en muchos casos cobraban.

En los próximos meses se tratará en Diputados las modificaciones a la Ley de Quiebras. En cuanto a la Ciudad, Fucek asegura que ya han realizado movilizaciones y hecho sus reclamos de diversas maneras pero que el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, no ha dado respuesta. «Vamos a pelear para que esa ley se cumpla y podamos ser dueños de los medios de producción. Nosotros tenemos que generar más conciencia y más involucramiento en el trabajo ¿por qué? Porque en una cooperativa la decisión es propia de cada trabajador. Acá no hay patrón», concluye el titular de UPEA.

DZ/sc

 

Fuente Redacción Z
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