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TEMAS DE LA SEMANA

Informe Z: murciélagos, seres alados en ciudad gótica

En la misteriosa Buenos Aires habitan diez millones de murciélagos.

Por irina-sternik
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Son los únicos mamíferos voladores y tienen mala prensa porque la literatura y el cine los emparentó con los vampiros. En realidad, murciélagos que chupan sangre -y de animales, no humana- sólo hay en el norte de nuestro país. Por el contrario, estos pequeños animales nocturnos que surcan el cielo porteño no chupan sangre y son benignos, ya que cumplen un papel clave en el ecosistema: fagocitar mosquitos y otros insectos. Se calcula que una colonia de 100 mil murciélagos consume en un año entre 180 y 360 toneladas de insectos. Un aporte notable al equilibrio ecológico.

En los últimos años, sin embargo, la población de murciélagos ascendió a 10 millones de ejemplares y las consultas sobre qué hacer con estos diminutos vecinos que pululan en terrazas y balcones arrecian. La proliferación está favorecida por las transformaciones que genera el calentamiento global. «Además del cambio climático entramos en un clima subtropical, tienen más comida, no son exterminados y al aumentar el nivel poblacional, se reproducen más», explica a Diario Z Alejandro Lambruschini, presidente de la Asociación de Profesionales en el Manejo Integrado de Plagas.

Los murciélagos podrán ser muchos pero no son una plaga ya que, como se señaló, no sólo no perjudican sino que son benéficos para el medio ambiente. La Ley de Fauna Silvestre protege a los murciélagos por su importante papel en el mantenimiento de la cadena biológica. Así que lo único que el habitante de la Ciudad puede hacer ante la presencia de uno o varios murciélagos es ahuyentarlos en caso de que estén volando. Si los encuentra en el piso o atontados, en cambio, debe tener cuidado porque pueden estar infectados.

Fabiana Delgado, una docente de 41 años encontró, en dos
ocasiones, uno de estos bichitos en su balcón: «Las dos veces los llevé al Instituto Pasteur, sin tocarlos, para que los analizaran porque habían tenido contacto con mi gata». También está el caso de Adela, una señora de 70 años que envió los quirópteros en cajas al instituto de Parque Centenario.

Claro que no todo es sencillo en el universo de Ciudad Gótica. Los murciélagos, lamentablemente, son transmisores de enfermedades como la rabia o histoplasmosis. «Si bien sólo un porcentaje menor es transmisor de enfermedades y se da en el caso de que muerda a un ser humano, el excremento también puede generar contagios», indica Lambruschini. Hoy, la Ciudad cuenta con empresas privadas de fumigación o eliminación de quirópteros y con dos entidades públicas a disposición: el Instituto de Zoonosis Luis Pasteur como lugar habilitado para recibir ejemplares y el hospital Durand para atender casos de contacto o mordeduras.

El médico Horacio Rivarola, jefe de Prevención de Rabia Humana del hospital Durand, explica la importancia de distinguir en qué condición se encuentra el animal: «Son mamíferos que tienen que estar volando. Si se los encuentra en el piso, algo está mal». El caso de Fabiana es significativo, ya que el análisis de rabia de uno de los murciélagos dio positivo. Así que tuvo que someterse a un tratamiento preventivo en el Durand. Si bien ella no había tenido contacto con el animal, su mascota sí. «En el Instituto Pasteur me pidieron el certificado de vacunación de mi gata. Si no estaba vacunada, iba a tener que sacrificarla porque podría haber estado en contacto con el murciélago», alerta la docente que, afortunadamente, tenía a su gata protegida.

En los últimos meses aumentaron las consultas tanto en empresas de fumigación como en institutos especializados: «Hay más llamadas por lesiones por murciélagos. El murciélago peligroso es el que está en el suelo, porque si está sano vive colgado. ¡Ojo! ¡guarda!, ése puede estar enfermo, puede tener rabia. Hay que recogerlo con un balde, pala por debajo, taparlo, no tocarlo y llevarlo al Instituto Pasteur», enfatiza Rivarola. Afirma que nada extraño ha sucedido para que hayan aumentado las consultas, pero que este «pánico» es útil para aprender cómo manejarse con los quirópteros.

Los murciélagos habitan cerca de los parques y de las zonas industriales abandonadas. Buscan huecos y taparrollos. Por eso tienen copados Parque Chacabuco, Palermo, Parque Centenario y las zonas próximas a las plazas. También viven en edificios altos, y por eso eligen el microcentro, Congreso y Parque Lezama.

De eso no se habla

Si bien los murciélagos no son considerados una plaga, existe resquemor a hablar del tema. Desde el Ministerio de Salud porteño, se retacean los datos estadísticos. No ocurre lo mismo en el ámbito de Nación. Del 10 al 12 de enero se decretó asueto en el Ministerio de Trabajo para ahuyentar a las colonias de murciélagos asentadas en el edificio. El zafarrancho de combate había comenzado el 7 de enero, cuando detectaron a cientos de quirópteros. Un empleado reveló a Diario Z, pidiendo mantener el anonimato: «En los pisos más altos, sobre todo en el 16, donde el Ministerio tiene un auditorio y no hay oficinas en las que se trabaje a diario, había cientos. En el resto del edificio también hubo muchos, dado que en todos los pisos hay cielorraso, y en ese espacio tenían guaridas perfectas. El proceso de eliminarlos fue artesanal, con redes, palos y guantes para capturarlos y meterlos en tachos». El problema en el edificio de Trabajo fue con el guano, que es el excremento de los murciélagos: «Sacaban con palas y baldes cantidades impresionantes. Un olor asqueroso». En los videos de seguridad, a los que accedimos, se pueden ver a los murciélagos volando como si se tratara de una película de ficción.

El responsable de Prensa de la cartera laboral, Diego Martín Mandelman, aclaró que no había nada que ocultar. Indicó también que una posible causa para haber albergado a tantos murciélagos es el tipo de construcción. «Son los famosos edificios inteligentes de la época de Carlos Menem, cuyas ventanas no se abren al exterior y, por lo tanto, los murciélagos no tenían escapatoria.»

La pregunta del caso es cuál es el sentido de ocultar cifras cuando no hay más que mirar al cielo en la zona de grandes cúpulas de Congreso para advertir el fenómeno.

No bombardeen Buenos Aires

La estructura actual de la Ciudad favorece la proliferación de quirópteros. «Hay más murciélagos porque hay más cantidad de edificios. Las zonas más afectadas son aquellas que tienen construcciones de más de tres pisos o viviendas aledañas a parques, como Palermo, por ejemplo», indica Lambruschini. Según el experto, gerente de la empresa fumigadora Opción Verde, lo único que se puede realizar en la Ciudad son tareas de control y erradicación. Durante enero, como nunca antes había sucedido, atendieron más de 20 casos en viviendas. Pero según explica Lambruschini, la difusión de esta información puede generar un efecto pánico en la población, también conocido, paradójicamente, como efecto murciélago.

Diversas empresas de fumigación consultadas por Diario Z coincidieron en señalar que hubo más consultas y pedidos de ahuyentamiento de murciélagos que otros años. También coincidieron en que nada raro estaba sucediendo y sólo era una casualidad. Especialistas y fumigadores aclararon que los murciélagos que viven en Buenos Aires no muerden a humanos. Los vampiros suelen atacar al ganado y rara vez se alimentan de sangre humana. Pero están lejos de la gran ciudad.

DZ/km

 

Fuente Redacción Z
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