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Informe Z: Cumpleaños infantiles son los de ahora

Hoy las fiestas para chicos pueden incluir desde un spa hasta malabaristas.

Por Natalia Gelos
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Los bombones, los piroti­nes, los gorritos de car­tón, alguna guirnalda. No. En estos tiempos, festejar un cumpleaños infantil se ha vuelto un desafío y esos ele­mentos que quedaron en el imagi­nario popular se vuelven amarillen­tos. Ya no alcanza con que algún pariente se pinte la cara e improvi­se un payaso. En los últimos años, han aparecido salones, animacio­nes, actividades varias que apuntan a costumizar las fiestas de cumplea­ños infantiles, a hacerlas personali­zadas. Y en el arco de posibilidades para todos los bolsillos, las ofertas se multiplican hasta la locura. Hoy, a la hora de armarles la fiestita, hay para elegir: tradicionales, temáti­cas, con ciencia, con arte, con mú­sica, o sólo para chicas. ¡Hasta hay spa para niñas! Es que al momen­to de planear el festejo, o se pue­de hacer todo en casa, o se pue­de contratar a diferentes personas para que se ocupen de todo.
Para quienes se animan -y les dé el bolsillo- a transitar esta epo­peya, sitios como Cumple Virtual o la revista Planetario se volvieron las brújulas que guían en este uni­verso de tortas, globos y anima­dores. Cumple Virtual nació hace poco más de una década, en res­puesta a una demanda que cre­cía: la de una guía de productos y servicios para la organización de cumpleaños infantiles. Gladys Bea­triz Sánchez, una de sus creadoras, dice que, como cualquier fiesta, los cumpleaños infantiles tienen reglas de «etiqueta» y señala tres: «la invi­tación debe ser enviada con la ma­yor anticipación posible»; «la recep­ción y despedida a cada invitado se debe hacer en forma individual con el agradecimiento por haber con­currido» y siempre es bien visto «el agradecimiento de los regalos en el momento o con una tarjetita en los primeros días después del evento».
Primero, hay que decidir dón­de será el festejo: en casa o en al­gún salón. Por lo general, por la fal­ta de espacio y para evitar el día después, muchos prefieren los sa­lones de fiesta. El alquiler oscila en­tre los $900 y los $1.900, según el barrio, el servicio, la cantidad de personas. Si antes la idea era repar­tir algunos juegos, una muñecas y dejarlos que ellos organicen su pro­pia diversión, hoy los cumpleaños se volvieron una jornada cronome­trada en la que la animación juega un papel clave. Pero para tachar ese punto de la lista hay que estar de­cidido y elegir entre show de circo, de malabares, de burbujas, de títe­res o espectáculos más interactivos como eventos de cocina o armado de bijouterie. Para los varones, sue­len elegirse lugares que posean jue­gos de trepadas tipo rapel, juegos de wii en pantalla gigante o, lo que por lo general no falla, la canchita de fútbol que se puso de moda en los noventa. Es claro, en este terri­torio, es marcada la diferencia de
17géneros. El rosa y el celeste aún di­viden las aguas.
Pero hay otras opciones. Peque­ña Sociedad, en Núñez, se ofrece como un espacio de «diversión in­teligente». Burbujas, títeres, rondas de juegos con los padres. La idea es la inclusión, evitar que los adultos se pierdan en sus propias conversa­ciones, buscar que participen de los juegos. El salón más la animación cuesta unos $1.800 pesos. En una misma línea, el bar Canté Pri, en Pa­lermo, tiene una oferta de $1.500 para 20 chicos y 10 adultos, que in­cluye souvenirs, piñata, animación con juegos y comida sana: tostadas de queso blanco y mermelada, bis­cochuelo y chocolatada, bananas con dulce de leche.
Otra: un laboratorio, tubos de ensayo, una peluca a lo Einstein para el homenajeado. Se realizan experimentos. Maestra de Nivel Ini­cial y fanática de la ciencia, Sandra Wedeking inició el proyecto de Es­pacio Didáctico con la idea de ofre­cer algo diferente. Así, dice, hace un año y medio comenzó con los cumpleaños científicos. «Tratamos de ir a lugares que no tengan pelo­teros, para que los chicos no se dis­traigan. Generalmente, nos llaman para ir a casas o salones -dice We­deking-. Aclaramos todo el tiempo que lo nuestro no es magia, porque lo que queremos es mezclar la di­versión con el conocimiento cien­tífico, para que deje algo más.» La animación cuesta entre $500 y $600, según la cantidad de niños. Por otra parte, y sobre todo porque sus clientes se lo fueron pidiendo, en Espacio Didáctico incorporaron los cumpleaños «de fantasía», en el que buscan darle otro aire al fa­moso spa para niñas: «Miramos lo que ofrecían y nos propusimos ser cuidadosas. Las niñas siguen sien­do niñas y armamos un taller de perfumes, por lo que al final de cumpleaños, cada una se va con el perfume que fabricó», explica We­deking. De todos modos, la esen­cia del spa se mantiene: relax, lim­pieza de cutis, cremas, maquillajes, desfiles. Es que, como lo evidencia la gran oferta de este tipo de servi­cios, la tendencia parece ser el gla­mour apto para todo público. Y el líder en cumpleaños en rosa y pur­purina es Barbie Store, en Palermo, que ofrece sus cumpleaños temáti­cos: Fashion Fever (con desfiles de moda), Princesas y Hadas o Barbie Artista. Los precios, para dos horas y media de festejo, con animación y torta, rondan los $3.500.
En la línea de diversión-conteni­do creativo, se ubica el Cumple Ras­ti, que con los clásicos bloques de plástico organiza un cumpleaños estructurado a partir de activida­des recreativas: construir en equi­po desde lo más simple, una pa­red, una torre, hasta edificaciones más sofisticadas como las jaulas de un zoológico. Una animación para unos 20 niños cuesta $1.240. Otra opción es festejar el cumpleaños en el Zoológico de Buenos Aires: cum­ple Safari y Aventura. Por otra par­te, hay grupos que trabajan en la animación exclusiva de chicos de hasta tres años, como Animakids Baby, que está abocado al entrete­nimiento de los niños más peque­ños con juegos de encastre, pintu­ras y muñecos con sonidos.
Para los padres, los días pre­vios son agotadores. Algunos lo vi­ven con la exigencia y la tensión se asemeja a la de una organización de cumpleaños de quince. «A mí me encanta -dice Mariana Vallejos, madre de Victoria Paz, que tiene 7 años-. Es como hacerte un cumple para vos con las cosas que antes no estaban. Y al hacerlo, se despierta la imaginación del que lo organiza, que también se vuelve con­tador, porque tiene que atenerse a un presupues­to, decorador porque tie­ne que darle un marco a la personalidad del cumplea­ñero y también competitivo, por­que tiene que ser tan lindo como el anterior». Consciente de la compe­tencia feroz que los festejos genera entre los padres, ensaya una expli­cación producto de su rol de ma­dre: «Los cumples son la realización de las expectativas del padre cana­lizadas a través del niño».
Especialista en infancia y consu­mo, en «Cultura infantil», un trabajo para el Ministerio de Educación, Vi­viana Minzi afirma que «la industria de productos para niños, no sólo inunda la vida de productos sino de ideas, de visiones de mundo en torno a ellos. Más allá de la capaci­dad de gasto, de las diferencias en las posibilidades de consumo ma­terial, existe un consumo simbóli­co compartido por muchos niños sin distinción de disponibilidad de recursos o sector». Conscientes de eso y en búsqueda de una educa­ción alternativa, Viviana González Montaner y Eduardo Fernández decidieron alejarse de los cumplea­ños tradicionales, buscar un feste­jo más natural. Nada de alimentos hipercalóricos. Si bien sus hijas al principio se resistieron, comproba­ron que el cambio era posible y vi­vieron para contarlo. «Ojo, tam­poco hacemos budín de brócoli – dice él- , pero sí sanguchitos ca­seros, barritas de cereal, empana­ditas. Y al principio se quejaban, pero aprendieron que los pibes quedaban fascinados y pelaban la mesa.» Con una mirada irónica de este tipo de tensiones, en el libro Guía (inútil) para madres primeri­zas, Ingrid Beck y Paula Rodríguez advierten: «Si creés que la anima­ción y los chizitos son un invento del imperialismo y decidís prescin­dir de todo eso, posiblemente el cumpleaños sea un caos, los niños se peleen y rechacen la granola, las galletas de arroz y la leche de soja. Pero no te preocupes, siempre hay un tío piola y sin principios que de­cide ir al chino de la vuelta y llega cargado de paquetes de palitos y papas fritas y un pack de gaseosas para todos. Ese mismo tío pone Buscando a Nemo en el DVD y el cumpleaños queda encaminado. Acordate de todo esto el año que viene y hacele caso a tu hijo cuan­do te pida el pelotero».
Con princesas, con hadas, con fútbol o experimentos. A favor o en contra de la corriente. Un lar­go recorrido, el que se hace para llegar a esos veinticinco segundos en los que se canta el «Cumplea­ños Feliz».

DZ/LR

 

Fuente Redacción Z
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