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TEMAS DE LA SEMANA

Indoamericano: a dos meses de la toma, un páramo olvidado

Tres muertos. Decenas de heridos. Punteros políticos. A 60 días, las 13 hectáreas están abandonadas.

Por Paula Mendoza
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A dos meses de la batalla campal del Indoamericano, que dejó tres muertos y decenas de heridos, el parque recobró su identidad y ya es lo que era: un enorme páramo abandonado y olvidado en el sur de la Ciudad.

La toma de esas tierras por ocupas desesperados, empujados allí por la indisimulable crisis habitacional y por punteros (duhaldistas y macristas, de los que aún la Justicia local no dio cuenta), llevó a miles de indigentes (13.333, según el censo oficial tras la batahola) a reclamar un lugar en el mundo del modo más brutal, hecho que estimuló en esos días calientes de diciembre otras treinta tomas en terreros fiscales, y que despertó la xenofobia del equipo gobernante y de una parte de los vecinos contra paraguayos y bolivianos residentes en el país, pero también contra argentinos indigentes.

Pues bien: a 60 días de aquellos sucesos, el Indoamericano es un desierto, las columnas de iluminación no alumbran, el predio de 13 hectáreas está casi completamente cercado por rejas de hierro y la única presencia humana se limita a la vigilancia de un puñado de efectivos de la Metropolitana.

A comienzos de enero, Mauricio Macri trasladó sus oficinas al Centro de Información y Formación Ambiental (CIFA), un edificio moderno construido a la entrada misma del “parque”, en Villa Lugano, como un modo (tal vez) de hacer efectivo su compromiso con el sur porteño mil veces postergado.

 

Y tras el desalojo de lugar, la Ciudad envió allí a un pelotón de obreros municipales que desembarcó con la misión de emparejar el terreno, construir un lago artificial, juegos infantiles para los más chicos y hasta una zona Wi-Fi (sí, leyó bien, Wi-Fi) para los grandes. Con la idea, también, de construir una enorme playa de estacionamiento. El Gobierno de la Ciudad prometió terminar las obras en abril y destinó al combo urbanizador 7,5 millones de pesos. Pero nada de eso se puso en marcha y los doscientos trabajadores municipales fueron mermando su presencia hasta desaparecer por completo.

Las buenas intenciones muchas veces se despedazan contra la realidad, como lo demuestra una excelente investigación publicada por el sitio La nota de tapa, según la cual, y con los últimos datos a la vista, el gobierno de Macri invirtió en 2009 idéntica cantidad de recursos por habitante en el norte de la ciudad (las zonas más ricas: Belgrano, Palermo, Recoleta y Núñez) que en los barrios más pobres del sur (Nueva Pompeya, Villa Soldati, Villa Riachuelo, Villa Lugano y Parque Avellaneda). La cifra ronda los 6.000 pesos por habitante al año. Vale decir que, al menos en 2009, los vecinos más pobres recibieron lo mismo que los más ricos, cuando deberían recibir una porción mayor para compensar la desinversión que motivó el atraso en infraestructura, servicios sanitarios y educación de los vecinos del sur. Que, como todos saben, también existe.

 

DZ/LR

Fuente Redacción Z
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