Tiempo en Capital Federal

26° Max 20° Min
Cubierto
Cubierto

Humedad: 66%
Viento: Sureste 30km/h
  • Domingo 28 de Noviembre
    Cubierto con lluvias17°   23°
  • Lunes 29 de Noviembre
    Muy nuboso15°   28°
  • Martes 30 de Noviembre
    Despejado16°   25°
Estado del Tránsito y Transporte
Actualizado: 27/11/2021 18:09:56
Tránsito
Trenes
Vuelos
Cargando ...

TEMAS DE LA SEMANA

Ignacio Huang: “Me harté de hacer siempre de extranjero”

El actor de Un cuento chino es autor y protagonista de una obra de teatro que indaga, en clave de humor, en la construcción mítica del “ser nacional”.

Por Paula Sabates
Email This Page
ignacio_huang

Es actor desde hace muchos años, pero la fama le llegó de la mano de Un cuento chino, la película que protagonizó con Ricardo Darín. Sin embargo, Huang Sheng Huang, más conocido como Ignacio Huang, no es chino sino taiwanés, y no siempre le gusta hacer de extranjero. “Todos los papeles que me dan son de alguien que llega a otro país y que no entiende esa nueva cultura”, cuenta a Diario Z. El actor llegó a la Argentina a los 11 años para trabajar en una fábrica textil junto a sus padres y hermanos. Para romper con el estereotipo, decidió escribir su propia obra de teatro, en la que él es local y los argentinos juegan de visitantes. Se llama China Pampa y se puede ver los domingos a las 19 en la sala La Carbonera, ubicada en Balcarce 998. Allí, Huang interpreta a Lucero, el encargado de un puesto fronterizo en la despoblada provincia de Quanghai, en China, cuyo máximo deseo es convertirse en gaucho. En clave de comedia, la obra indaga en la mítica construcción del “ser nacional”.

¿Cómo surgió la idea de hacer esta obra?
Después de Un cuento chino se me abrieron muchas puertas, pero paradójicamente fue ahí que decidí que era tiempo de expresarme como artista y persona y no hacer siempre los papeles que me ofrecía otra persona. Quería que la gente conociera mi experiencia, la de ser un inmigrante reciente, la de haber atravesado dos culturas diferentes. Eso me dio inspiración para escribir esta obra, que habla de una experiencia que yo viví. No es una obra autobiográfica porque lo que pasa en la obra no es mi historia, son hechos ficcionalizados. Pero sí se ven en el escenario mis sensaciones, la experiencia que me dio todo esto.

¿Cuáles son esas sensaciones?
La experiencia de mudarte al otro lado del mundo hace que uno se imagine antes el país al que va a viajar. Yo le preguntaba mucho a mi papá cómo era la Argentina y él me decía que era un lugar maravilloso donde la gente comía bife todo el día y bailaba en la calle. Eso se fue convirtiendo en mi imaginario, veía a la Argentina como un sueño, como una tierra de libertad, de riquezas y de mucha expectativa, como le pasa a mi personaje en esta obra. Cuando finalmente llegué acá empecé a ver cosas que mi padre no me había contado. La gente no bailaba en la calle salvo en carnaval, por ejemplo, y algunas cosas me desilusionaron porque no eran como eso que yo me había imaginado.

¿Por qué decidieron situar la obra en China y no en la Argentina?
Al principio, cuando recién empezábamos a escribirla y a ensayarla, la obra estaba situada en Argentina. Pero yo quería otra cosa, una vuelta de tuerca, porque desde que estoy acá todos los papeles que me dan son de alguien que llega a otro país y que no entiende esa nueva cultura. Estoy harto de ser extranjero, alguna vez quería ser local. Así que en el medio del proceso creativo cambiamos todos y la obra empezó a suceder en China, que tampoco es mi país, pero bueno. Y ahora nos parece muy interesante que sea así, que podamos viajar a la China para hablarle a los argentinos, porque cuando uno está muy sumergido en su propia casa no puede ver bien lo que está sucediendo en ella.

Es la primera vez que escribís una obra. ¿Cómo te sentiste en ese rol?
Al principio tenía miedo de cómo iba a reaccionar el público, tenía mucha inseguridad. Por eso me ayudó mucho trabajar de a dos con Juan Francisco (Dasso, coautor de la obra), que aportó todos sus conocimientos sobre dirección y puesta en escena y me dio mucha confianza. A partir de ahí fue un proceso que atravesó muchas etapas. El día del estreno, incluso, cuando la actriz decía su texto por primera vez frente al público, yo ya no lo sentía mío, no sentía que fuera algo que había escrito yo. Era algo que ya había salido de mí y que ella se había apropiado. Eso es lo que más me gustó de la experiencia, así que voy a seguir con esto de ser autor.

¿Qué significó para vos Un cuento chino?
Me partió en dos mitades, logró un antes y un después en mí. Me permitió hablar de una carrera como actor y no de un hobbie. El éxito fue muy grande y trabajar con un actor como Darín y con un director como Sebastián Borensztein fue un bautismo demasiado importante para mí. Siento un eterno agradecimiento hacia ellos dos porque me trataron como a un hermanito, tanto que hoy seguimos teniendo contacto. Pero además de muy positivo para mi vida, siento que la película también fue fundamental para mi comunidad. Los orientales en la Argentina siempre fuimos semitransparentes y estuvimos destinados a los supermercados y nunca al arte. En la televisión argentina no había lugar para nosotros y si lo había, como en Todo por dos pesos o Cha Cha Cha, era en tono de parodia. Ahora muchos de mis amigos y profesores encontraron trabajos. Se empezó a integrar al artista oriental a la sociedad, se lo empezó a tomar más en cuenta y se le abrieron muchas puertas. Todo eso me genera mucha responsabilidad, pero sobre todo mucho orgullo.

DZ/rg

Fuente Redacción Z
Email This Page
0 Comentarios
Sé el primero en dejar un comentario!

Deja tu comentario