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TEMAS DE LA SEMANA

Humberto Tortonese: «Siempre tuve mucha libertad»

El actor y humorista repasa sus inicios en el underground, habla de su actuación en la radio y confiesa sus ganas de producir una obra teatral.

Por Teté Coustarot
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humberto_tortonese

Nos invitaron con Humberto Tortonese a jugar en “Escape perfecto”, el programa que conduce el Chino Leunis por Telefé, y antes de empezar nos distendimos charlando de su presente y recordamos a aquel Humberto que dio sus primeros pasos en el mítico Centro Parakultural, del cual salieron tantos artistas talentosos como él.

¿Estás viviendo un año intenso? Aunque, en verdad, vos siempre tenés años intensos…
Vengo de un año sabático a la fuerza porque habíamos terminado el ciclo con la radio Rock & Pop y necesitaba tranquilidad. Además, cumplía 50 años que también era tremendo y no estaba para organizar una fiesta. Nos fuimos a Europa con mi novio y fue un viaje tan lindo, porque descubrí cómo te podés abrir a distintas cosas, como estar con alguien tan joven y que resulte ser un ser divino y que nos cuidemos mutuamente.

¿Y después volviste al ruedo?
En la segunda parte del año empezaron a aparecer propuestas, como “Tu cara me suena” o mi participación en “Viudas e Hijos del Rock & Roll”. Uno se pregunta cuánto te podés tomar de vacaciones, porque cuando tenés todo el tiempo libre tampoco sabés usarlo. Entonces decidí empezar poco a poco, y me habló la negra (Elizabeth Vernaci) por el proyecto de Martin Kweller de la radio (Humberto se luce en “Black and Toc“ en la nueva radio Con vos).

Es divino como a esta altura de tu vida te vas reencontrando con mucha gente que ya conocés, como con Verónica Llinás…
Con Verónica empezamos en el Parakultural; éramos una familia todos. Fue un mundo tan mágico, en un sótano en aquella época. Yo siempre cuento que en mi vida tuve mucha libertad para hacer las cosas que hice.

¿Quién te llevó al Parakultural?
Unos amigos que querían hacer una performance le pidieron a papá unos marcos antiguos que él tenía. Descubrí el Parakultural cuando los fuimos a ver; habían pintado y colgado todos los cuadros desde el techo. Yo tenía ganas de hacer la introducción a las rimas y leyendas de Bécquer que hablaba de las ideas que uno tiene en la cabeza y no se las quiere llevar a la tumba. Me puse unas medias que parecían venas, y detrás de una tela saqué la cabeza y los brazos. En la cabeza tenía una gorra de teñir llena de profilácticos inflados con gas y confites, que simulaban ser las ideas. El peso no les permitió flotar y se explotaron cayendo entre la gente. Después de ver eso, el dueño Omar Viola me ofreció quedarme haciendo algo.

Mientras tanto ¿ya te dejabas crecer el pelo?
Tenía una especie de carré que iba creciendo. Después me encontré con Batato (Salvador Barea) y (Alejandro) Urdapilleta. Nadie podía llevar a la televisión a gente como nosotros. Los años pasan de una manera tan increíble; después del Parakultural empecé a hacer personajes relacionados con la poesía; todo era una locura, pero muy teatral…

La gente se quedaba paralizada mirándolos…
Nosotros estábamos acostumbrados a trabajar así; además, empezó a revalorizarse la poesía,

¿Quién hacía un espectáculo de poesía, entonces? Nadie.
Poesía, locura, tenían de todo… A mí me encantaba Alfonsina Storni y yo sentía la intención, cuando ella te ponía agua con signos de admiración varias veces, cuando hablaba yo lo largaba con locura.
Escuché que tenías mascotas muy especiales…
Tuve varias perras; la última la encontró la madre de mi novio, Nico, en la calle. Se enamoró de Pulga, el perro de los vecinos de mi campo. Cuando baja y lo ve, es una cosa de locos; no se quiere volver a casa después.

Y además como mascota ¡¿tenés una gallina?!
Como en el campo había un gallinero, me regalan diez pollitas ponedoras; antes de llevarlas al campo las tuve un tiempo en mi casa y era un despelote. Siempre las contaba y un día descubrí que una no estaba, la vi en la huerta y tenía un agujero, la había agarrado un animal. La llevé al veterinario y le amputaron una pata. Ahora la tengo en mi casa saltando de un lado para otro; todos los días pone un huevo.

Cuando venga el censo a tu casa, les vas a responder que tenés una perra y una gallina… Además, tenés una facilidad para la comunicación, ¿será que sos geminiano?
A veces es una cuestión de que llegás o no llegás y hay gente que llega por lo que sea, nunca sabés por qué. Uno no lo va a entender nunca.

¿Tenés nuevos proyectos?
Tengo ganas de volver a hacer teatro, pero produciendo una obra. Yo ya hice de todo: televisión, teatro… Ahora te agotás más fácil; las cosas hay que disfrutarlas.
Terminamos la entrevista en el remise que nos condujo de vuelta a nuestras casas y me quedé con la última respuesta de Humberto: “Las cosas hay que disfrutarlas”. Al día siguiente, encendería la radio para volver a escucharlo disfrutar su trabajo en “Black and Toc”.

DZ/sc

Fuente Redacción Z
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