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TEMAS DE LA SEMANA

HPV, un enemigo invisible

Es una de las enfermedades más extendidas entre mujeres y varones porteños. Y puede prevenirse.

Por Marina Navarro
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Es una enfermedad tan común como imperceptible. De hecho muchos hombres y mujeres que contraen el virus no se enteran. Se trata del HPV -virus del papiloma humano-, una de las enfermedades de transmisión sexual más extendida entre los porteños en los últimos años. Figura como una de los diagnósticos más recurrentes en los exámenes ginecológicos. Y la falta de tratamiento en un plazo largo puede llevar al desarrollo de cáncer de útero.
Las principales consultas las realizan las mujeres. Detectan alguna lesión visible, pueden ser verrugas, herpes o manchas en la piel y, alertadas acerca del peligro del cáncer de cuello de útero, deciden concurrir al ginecólogo por prevención. «El virus tiene la particularidad de ser el desencadenante del cáncer de cuello de útero a largo plazo y los estadios patológicos de la enfermedad van de bajo grado mediano grado y elevado hasta llegar a ser cancerígeno. Pero se habla de un período de más de quince años de evolución, no es algo que suceda en lo inmediato. Y en líneas generales, como toda enfermedad maligna, depende de las características del virus, las cepas que son más oncogénicas, el paso del tiempo y la predisposición genética y ambiental, señala Pablo Fernández, médico ginecólogo del Hospital General de Agudos «Doctor Teodoro Álvarez». Si bien existen factores que facilitan la propagación del virus como el estrés y el tabaco, lo primordial para combatir la enfermedad es la consulta a tiempo y hacerse los exámenes de rutina, afirma Fernández: «Lo importante es que la mujer, una vez que comienza a tener relaciones sexuales, se realice el papanicolaou y la colposcopia anual, porque sabemos que es la metodología básica para realizar una detección precoz de cualquier tipo de lesión que pudiera provocar el HPV».
Desde octubre de 2011 y con el objetivo de reducir la propagación del virus, el Ministerio de Salud del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, adhiriéndose a la campaña del Ministerio de Salud de la Nación, incorporó al calendario la vacunación contra el virus del HPV de forma obligatoria y gratuita para las niñas de once años. La aplicación está estimada en tres dosis. Con esta medida se busca a mediano plazo reducir la cantidad de infectados.
Actualmente, la mayoría de las campañas de salud pública y prevención están enfocadas en las mujeres, con mucha insistencia. Pero para Carmen Barrios, especialista en Tocoginecología del hospital Rivadavia, esto no es suficiente. Porque las medidas de prevención deberían alcanzar en la misma magnitud a los varones. «Es igual de importante el tratamiento preventivo en los hombres, porque suelen ser transmisores y reservorios del virus aunque lo desarrollen en menor medida que las mujeres. Hay estudios que presentan casos en los en el cromosoma del ADN del hombre se descubrió HPV viral, esto demuestra que pueden nacer con el virus.» Por lo tanto el cuidado y las medidas de higiene deben apuntar a concientizar a la pareja. Con una penescopia anual se detectaría mucho antes, disminuyendo el contagio», asegura Barrios.
Según el seguimiento de los estudios realizados, hasta el momento la vacuna cubre un tiempo estimado de entre 7 y 9 años. Se tomó como referencia de la aplicación de la dosis una edad temprana como marca del inicio de los cambios hormonales y el estado previo a tener relaciones sexuales. «Se la suministra antes del contacto sexual porque el virus se transmite por contacto y más del 80% de las mujeres lo adquiere en la primera relación sexual explica, Daniel Della Vecchia, jefe de Laparoscopia e Histeroscopia del hospital Fernández.
Los especialistas coinciden en que hay que apuntar a las medidas de prevención: el uso del preservativo, la higiene personal para evitar la transmisión por el contacto y la realización del papanicolaou y la colposcopia en el caso de la mujer y la penescopia o biopsia en el caso del hombre.

Cifras en CABA

«Si bien todavía no hay cifras acerca de la efectividad de la vacuna y el alcance, la evolución natural del virus resulta en un 60 por ciento inocua, se retira solo; en un 20 por ciento persiste y sólo en el otro 20 por ciento evoluciona a mayor lesión, cuando la paciente no es examinada en un período superior a los diez años. De hecho la incidencia del cáncer de cuello de útero en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires es del 3,5 por ciento, como en Europa o cualquier país desarrollado, pero en el Noroeste argentino la incidencia es del 35 por ciento. Esto se da porque la persona no se hizo ningún control en años», señala Daniel Della Vecchia, jefe de Laparoscopia e Histeroscopia del hospital Fernández.

DZ/LR

 

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