Tiempo en Capital Federal

17° Max 14° Min
Cubierto con lluvias
Cubierto con lluvias

Humedad: 88%
Viento: Nordeste 31km/h
  • Viernes 23 de Octubre
    Muy nuboso17°   21°
  • Sábado 24 de Octubre
    Cubierto18°   22°
  • Domingo 25 de Octubre
    Cubierto con lluvias18°   22°
Estado del Tránsito y Transporte
Actualizado: 20/09/2016 09:27:39
Tránsito
Trenes
Vuelos
Cargando ...

TEMAS DE LA SEMANA

Grupo Roggio: El pulpo que se agarra del Estado

Metrovía es controlada en un 90% por el grupo empresario que preside Aldo Roggio.

Por Daniel Capalbo
Email This Page

Metrovías, 90 por ciento propiedad del pulpo empresario que preside el ingeniero civil Aldo Benito Roggio, deberá renegociar el contrato de concesión del servicio con la Ciudad. Al menos ésa es la voluntad del jefe de Gobierno, Mauricio Macri, según dicen a su alrededor.

Metrovías explota los subterráneos desde 1994 pero navega en un mar de quejas de usuarios, sindicalistas y funcionarios. Lamentos que alcanzan incluso -e insólitamente- a los propios concesionarios, quienes nunca dejaron de señalar que el 90 por ciento de la enorme masa de recursos que provenía del Estado nacional en calidad de subsidios se le iba de las manos sólo por pagar los salarios de más de 4.000 empleados.

Sin embargo, Metrovías obtuvo en 2009 una ganancia neta de 103,3 millones de pesos; 35,9 en 2010; a fines de ese año, gracias a la acumulación previa de acreencias con el Estado, repartió dividendos por 149,5 millones; y en 2011, ganó casi 67 millones de pesos.
Fundada en 1908, Roggio SASA es hoy un conglomerado de empresas de infraestructura y servicios de enorme gravitación en la economía argentina. Pero su verdadero despegue llegó en los años 70, sobre todo en tiempos de la última dictadura. Fue cuando sus negocios se multiplicaron geométricamente. No ha sido casual ese crecimiento, hay que decirlo. Los Roggio fueron parte del malón empresarial que pidió el golpe desde la Cámara Argentina de la Construcción en 1975 y 1976.
C
omo sea, pero siempre como contratistas del Estado, entre 1976 y 1983, el grupo construyó, por licitación o por adjudicación directa, el edificio de ATC, el estadio mundialista Chateaux Carreras, en Córdoba; la central térmica de Tucumán; la central de policía de Córdoba, por citar sólo las obras de mayor visibilidad. En aquellos tiempos también se metió en el negocio de la recolección de la basura porteña de la mano del tristemente célebre intendente militar Osvaldo Cacciatore.
Enemigo de las declaraciones públicas, amante del perfil ultrabajo, el ingeniero civil Aldo Benito Roggio, nacido en 1944 y egresado de la Universidad Nacional de Córdoba en 1968, cuando tuvo que explicar su opción ideológica en tiempos de facto se justificó así ante el periodista Luis Majul, en Los dueños de la Argentina: «Yo parto de que acá hubo una guerra y en la guerra pasan cosas. En ese momento yo estuve de acuerdo con la guerra contra la subversión. Ha sido un parto doloroso pero necesario para el país». Entre 1976 y 1983, según cálculos extraoficiales, el grupo obtuvo una ganancia cercana a los 1.000 millones de dólares.
R
ecuperado el estado de derecho ya en el gobierno de Raúl Alfonsín, Roggio se sumó a los llamados «capitanes de la industria», aunque el segundo impulso fenomenal llegó con el afán privatizador de Carlos Menem en los años 90. Fue cuando el grueso de los servicios públicos se rifó en licitaciones escandalosas. Sea como fuere, allí los Roggio se consolidaron como prestadores de servicios en trasporte (Metrovías, FFCCCC Urquiza); peajes (Covisur, Coviares, Puentes del Litoral), y recolección de residuos (Cliba).
En el Gobierno de la Ciudad, y de cara a las decisiones que habrá que tomar para proveer a la renovación de la flota de coches e infraestructura ferroviaria (abandonada por años), preferirían hoy cerrar negocios con los oferentes chinos y no con Roggio. El dilema de Macri será en todo caso cómo enfrentar a un socio de larga data. No hay que olvidar que tanto los Roggio como el Grupo Macri (que sigue orientando el jefe del clan familiar, Don Franco) son socios y forman parte de la elite de empresas que siguen haciendo negocios con el Estado (incluso hoy) con una hoja de ruta muchas veces en común. No sólo compartieron la construcción de la Autopista Rosario-Córdoba, sino que ambas se asociaron en su momento para la explotación del Belgrano Cargas junto con la aceitera china Sanhe Hopefull Grain & Oil. Y mantienen esa asociación para la construcción de la red subterránea de Córdoba Capital, junto a otra empresa china, Railway Internacional. Habrá que ver.

DZ/rg

 

Fuente Especial para Diario Z
Email This Page
0 Comentarios
Sé el primero en dejar un comentario!

Deja tu comentario