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Grupo de teatro catalinas: El arte como una obra comunitaria

El elenco amateur de La Boca cumple 30 años de actividad, suele poner en escena a un centenar de actores y músicos y pasó de actuar en las plazas a hacer giras por el interior y en Europa. 

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teatro la boca teatro la boca

En 1983, algunos padres de un colegio de La Boca se acercaron al director Adhemar Bianchi, un actor uruguayo que se había exiliado diez años antes en Buenos Aires, para pedirle que les diera clases de teatro. Bianchi, cuyas hijas iban a ese colegio, contestó que no. Les dijo que directamente iban a hacer teatro callejero con los conocimientos de música, canto o teatro que cada uno tuviera.
Así nació el Grupo de Teatro Catalinas Sur, que celebra sus treinta años con el estreno de Carpa quemada, la reposición de varias obras emblemáticas, los conciertos mensuales de su orquesta atípica en el espectáculo Quién es el jefe, que recrea el ensayo de una banda en pleno conflicto sindical, y una mística que incluye la venta de choripanes en la puerta del teatro antes de cada función.
La historia de este elenco comunitario y amateur, capaz de poner más de cien personas en escena en obras cuyos vestuarios son producto del saqueo masivo al armario de vecinos, tíos y abuelas, tiene trazos de cuento de hadas.
En sus treinta años de vida han pasado de actuar en una plaza de La Boca a tener un teatro propio, hacer giras por todo el país y actuar en Europa.
También han visto grandes historias detrás de escena, por ejemplo la de dos actores que se besaron por primera vez durante una escena de El fulgor argentino, luego se enamoraron y tuvieron dos hijos que hoy actúan en la obra.
“Creo que el teatro comunitario integra inmediatamente a la gente. Uno no va a ver a un grupo de acróbatas rusos sino a gente igual a vos, que no son artistas ni genios, pero que forman parte de un espectáculo y se manejan con esa impunidad. Es fuerte para el público ver sobre el escenario a alguien que se parece a tu madre, tu abuela o tu hijo, hacer algo absolutamente sorprendente”, cuenta la responsable del coro, Gilda Arteta, que entró en el elenco cuando tenía ocho años y las obras aún se hacían en la plaza Malvinas del barrio Catalinas.
Uno de los grandes hitos se produjo en 1989 con Venimos de muy lejos, la primera obra propia. “La idea era hablar de la llegada de los inmigrantes europeos a la Argentina y a los conventillos del barrio. Cada uno hizo su trabajo de investigación, llevó fotos, trajo la historia de la abuela que había llegado con su hermana y a partir de los recuerdos de cada uno se fue armando la obra casi de la misma manera que se arma un rompecabezas. Lo que siempre estuvo fue la mezcla de teatro, títeres, circo, clown y música. Y como en todas las obras, cantamos, porque es la mejor manera de hacer que cien personas digan un texto al mismo tiempo”, cuenta Arteta.
Otro gran hito ocurrió en 1997, cuando alquilaron el galpón de avenida Pinzón 93 que más tarde compraron. El lugar había sido un depósito de tinta y quedaban manchas de distintos colores por todas partes. Se lo empezó a limpiar y acondicionar para que sirviera de escenario para la segunda obra propia del grupo.
El fulgor argentino, que transcurre dentro de un club que abre sus puertas en 1930, justo la noche que va a ser derrocado Yrigoyen, y llega hasta un hipotético año 2030, con siete saltos de época y cambios de vestuario entre medio.
“Yo había llegado a hacer un curso de acordeón un poco antes y me convocaron para ese espectáculo. Me gustaba hacer música, pero lo que me llamó la atención fue que tenía la posibilidad de hacer otras cosas que también me interesaban, como trabajar con las manos: una noche se ensayaba y a la mañana siguiente venías a pintar una escenografía, soldar o poner alfombras, porque así fue como empezamos a construir el teatro dentro del galpón”, cuenta Gonzalo Domínguez, el director de la orquesta de la Catalinas, que cuando se sumó al grupo era un estudiante de ingeniería recién llegado de Los Toldos y sin muchas pistas sobre qué hacer de su vida.
Un tercer momento clave fue con la crisis de 2001, año en el que se dispararon la cantidad de inscripciones para los talleres, que van desde iluminación o soldadura hasta títeres o música. “Nosotros recibimos directamente ese impacto de la gente movilizada, queriendo decir cosas. Normalmente entran en el grupo unas 30 personas por año, pero entonces se inscribieron casi doscientas”, cuenta Arteta.
Este año, para festejar el 30 aniversario, el Grupo Catalinas Sur llevará a escena al menos cuatro obras: seguirá con el espectáculo infantil El ratón de invierno y la obra-concierto de su orquesta; estrena Carpa quemada, el espectáculo que evoca el primer siglo de historia de la Argentina desde el interior de la carpa del payaso Fran Brown, quemada en 1910 por jóvenes de la alta sociedad porteña; en la segunda mitad del año repondrán El fulgor argentino, su obra emblema. Y durante este mes está el V Festival de Títeres al Sur, con elencos rusos, keniatas, franceses y hasta de Idonesia.
Aunque hoy Catalinas cuenta con unos 150 músicos y actores en sus distintos espectáculos, dicen que calcular la cantidad de miembros es una tarea casi imposible. “No es que somos un elenco estable. Después de tantos años hay mucha gente que va y viene, que reaparecen después de diez años para hacer una obra que les gusta particularmente. Cuando reponemos Venimos de muy lejos, por ejemplo, vuelven muchísimos. Es algo raro, como si tuviéramos un elenco guardado en el placard, con vestuario y todo, que se saca cada vez que volvemos a hacer esa obra”, cuenta Domínguez.

Festival de títeres

Un maestro ruso que hace toda una función de circo sólo con marionetas, un dúo de titiriteros keniatas o un poeta-filósofo de Indonesia que hace teatro de sombras son algunas de las estrellas invitadas al V Festival Internacional Títeres al Sur, organizado por el Grupo Catalinas. Participan elencos de cinco continentes, entre ellos nueve de la Argentina. Este festival de títeres, marionetas y otras variedades de teatro inclasificables se celebra cada dos años desde 2006. Esta vez será entre el  sábado 13 y el domingo 28 de julio en el Galpón de Catalinas y otros clubes o centros culturales porteños y del conurbano.
El festival incluye espectáculos para niños, algunos gratuitos, y también obras exclusivas para adultos. La programación se puede consultar en www.festivalalsur.com.ar o a los teléfonos 4307-1097 / 4300-5707.
Comienza el sábado 13 a 13.30 con un espectáculo callejero en el Puente Transbordador de La Boca. Uno de los eventos imperdibles será la Gran Varieté al Sur, el 19 y el 26 de julio en el Galpón Catalinas, con números invitados.  

 

 

dz/lr

Fuente Redacción Z
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