Tiempo en Capital Federal

17° Max 9° Min
Despejado
Despejado

Humedad: 51%
Viento: Noroeste 15km/h
  • Jueves 13 de Mayo
    Cubierto10°   18°
  • Viernes 14 de Mayo
    Parcialmente nuboso12°   16°
  • Sábado 15 de Mayo
    Cubierto12°   17°
Estado del Tránsito y Transporte
Actualizado: 20/09/2016 09:27:39
Tránsito
Trenes
Vuelos
Cargando ...

TEMAS DE LA SEMANA

Goya-Dalí: Cruce de genios

Los revulsivos Caprichos de Goya, reinterpretados e intervenidos por Salvador Dalí.

Por Julia Villaro
Email This Page
publico_dali_goya_larreta

Cuántas veces habrá observado Salvador Dalí los pequeños grabados de Francisco de Goya, antes de comenzar a ver en esas imágenes caballos desangrándose en las orejas de una anciana, mantones como peces escamados, hombres vistiendo mariposas en lugar de capas? Esa es la única pregunta que “Goya-Dalí. Capricho surrealista”, hermosa muestra que puede verse hasta el 8 de diciembre, nos deja sin contestar.
El cuco amenaza niños, la Inquisición quema mujeres, la nobleza decadente y mezquina convive con el desarrollo incipiente del pensamiento racional, laico e ilustrado, y Francisco de Goya, cansado tal vez de retratar a la corte madrileña, realiza sus Caprichos en 1799. La serie consiste en 80 grabados en aguafuerte y aguatinta donde el artista, a partir de pequeñas escenas plenas de sarcasmo e ironía, ejerce una dura crítica de las pautas morales y sociales de la época. En 1973 Dalí, otro artista rebosante de sarcasmo e ironía, realiza su propia versión de los Caprichos: trescientas copias en heliograbado –técnica en la que las imágenes se reproducen a partir de su exposición a la luz– sobre las que Dalí interviene con punta seca y sténcil, agregando colores y formas a los originales goyescos y realizando juegos de palabras entre los títulos de Goya y los adjudicados por él mismo a cada estampa.

Estableciendo un diálogo fluido entre su versión de los Caprichos y el resto de su vastísima producción plástica, Patricia Nobilia –curadora de la muestra– ha dividido los heliograbados de Dalí en cinco salas. El espectador puede hacer foco en las tantas características de su producción y advertir cómo, en cada escena, las preocupaciones de Goya dejan lugar a obsesiones dalilianas como el paso del tiempo, el sexo y el miedo a la muerte y los fondos vacíos se llenan de relojes blandos y falos enormes.

Dalí reconoce en las figuras socarronas, satíricas y fantasmales de Goya un sustrato exquisito para el delirio y las inscribe en paisajes metafísicos y desérticos que las enrarece más. Fiel exponente –aunque expulsado para ese tiempo– del Movimiento Surrealista, sabe que es el encuentro fortuito de dos realidades antagónicas lo que produce la poesía: “Bello como el encuentro azaroso de un paraguas y una máquina de coser en una mesa de disección”, había escrito Lautremont, y repetían los surrealistas como un mantra. Bello, como el encuentro –menos azaroso– de estos dos artistas inmensos en estas obras diminutas.

Hasta el 8 de diciembre. Museo Enrique Larreta, Juramento 2291. Lunes a Viernes de 12.30 a 18.30.

DZ/rg

Fuente Redacción Z
Email This Page
0 Comentarios
Sé el primero en dejar un comentario!

Deja tu comentario