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Genovese: «Existe el prejuicio de que el fileteado es grasa»

El maestro de fileteadores Alfredo Genovese espera que la nueva ley de patrimonio ayude a difundir esta expresión propia de Buenos Aires.

Por Juan Pablo Csipka
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El fileteado es un rasgo distintivo de la ciudad de Buenos Aires y ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco a fines de 2015. Alfredo Genovese es uno de los principales referentes de esta forma tan particular de pintura. “Arranqué estudiando Bellas Artes en la Prilidiano Pueyrredón y me interesé por el fileteado. No se enseñaba en la academia, igual que ahora. Tuve como maestros a dos grandes fileteadores, León Untroib y Ricardo Gómez”, cuenta en su taller del barrio de Caballito.

¿Cómo definirías al fileteado?
Es un estilo propio de la ciudad. Yo diría que es una práctica popular artística, como el tatuaje o el graffiti, algo que no está en las galerías pero que está vivo.

¿Cuándo surge?
No se sabe a ciencia cierta, si bien es posible ubicarlo a comienzos del siglo XX. Las fotos más antiguas que hallé son de 1908. Hubo algunos italianos ayudando, la génesis fue como la del tango, con la influencia que vino de afuera, pero el producto fermentó acá. La palabra deriva del latín filum, que significa hilo. Después la palabra fue cambiando su significado para referirse al cortado de carne en trozos, el filete. Eso se dio vuelta y hoy cuando hablamos de fileteado lo hacemos de un arte con una evolución increíble y con gente que lo sigue.

¿Cómo fue el tránsito de Bellas Artes al fileteado?
Antes de terminar en la Pueyrredón yo trabajaba como letrista y fui asimilando el fileteado. No había mucho material por fuera de la transmisión de los maestros. Por eso me dediqué a investigar, a hacer docencia, a armar un programa didáctico, todo para darle visibilidad. Eso se tradujo en mi libro Tratado de fileteado porteño, en 2003.

El fileteado ha quedado asociado a los colectivos, a los camiones.
Claro, porque surgió como pintura decorativa en carros, a los que luego se agregaron flores y frases. Se pintaba sobre chapa y madera, con esmalte sintético, trabajando en forma muy rústica pero con mucha calidad. El colectivo lo hizo trascender, sin duda, pero eso fue recién en los 50, cuando se privatizó el servicio de transporte público. Mucho trabajo de línea y con poca ornamentación, poniendo algún nombre en letra gótica. Hubo un quiebre en 1975, con una ordenanza que prohibió el fileteado en colectivos. Entonces se ganó autonomía porque comenzaron a pintarse otras cosas, como muebles y carteras. Antes valía más el soporte que la pintura, y eso se invirtió.

¿Es un estilo asimilable a algún otro en el mundo?
Hay estilos parecidos en Pakistán e India. A primavera vista parecen casi iguales, pero si afinás la vista te das cuenta de que hay grandes diferencias. Lo mismo en Inglaterra y Sicilia, donde pintan carruajes.

¿Hay temas específicos, propios del fileteado?
Los temas son siempre los mismos. Buenos Aires, el campo, la pampa, el tango, el gaucho… claro que la temática varió mucho porque se abrió a nuevos usos. Por caso, yo quiero integrar elementos nuevos, como la política o el erotismo.

¿Cómo es la relación con la pintura tradicional?
Aún se lo mira de costado. Cuando yo empecé, en Bellas Artes decían que el fileteado era grasa. Ese prejuicio subsiste.

¿Quiénes son los referentes?
Yo nombraría a mis maestros Untroib y Gómez. Y sumaría a Martiniano Arce, que llevó el fileteado al caballete. En su momento, gracias a la popularidad, Arce pudo hacer la tapa de un disco de Los Fabulosos Cadillacs. Yo diseñé seis portadas de discos, y todas fueron para el exterior. Hay muchos fileteadores, cada uno tiene su estilo y hay un mercado para todo. Pienso en Claudio Momenti, que lo integró al tatuaje.

¿Cuánto se tarda en hacer una obra?
Depende de la complejidad: una semana, diez días, un mes. Se dibuja primero en papel, se perfora y se hace el calco. Hoy internet es una gran herramienta, así que se puede digitalizar la pieza y mandarse por e-mail. Por eso incluso es bueno saber algo de diseño gráfico.

¿Cualquiera puede practicar fileteado?
Sin duda. No hace falta tener un background. A algunos les puede costar más, a otros menos. Es cuestión de práctica.

¿En qué incide que haya sido considerado patrimonio de la humanidad?
El fileteado es parte de la identidad de la ciudad de Buenos Aires, sin duda, pero sigue siendo marginal porque no hay producción teórica ni crítica de arte. Es propio de algunos barrios, como San Telmo y la Boca, pero más que nada por el turismo. Falta que se estudie en Bellas Artes, que se lo estimule. El reconocimiento de la Unesco fue a una expresión artística viva, por eso la ley de patrimonio debería ocuparse de que haya muestras y ediciones para que se difunda y crezca su presencia.

Perfil: Genovese nació en Buenos Aires, 1964. Estudió en la Escuela Nacional de Bellas Artes “Prilidiano Pueyrredón”. Se formó con los fileteadores León Untroib y Ricardo Gómez. Autor de Tratado de fileteado porteño, 2003.

Fotos: Gabriel Palmioli.

 

DZ/ah

 

Fuente Redacción Z
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