Tiempo en Capital Federal

17° Max 11° Min
Cubierto
Cubierto

Humedad: 78%
Viento: Oeste 18km/h
  • Sábado 13 de Agosto
    Cubierto13°   17°
  • Domingo 14 de Agosto
    Cubierto13°   19°
  • Lunes 15 de Agosto
    Cubierto11°   17°
Estado del Tránsito y Transporte
Actualizado: 12/08/2022 11:45:28
Tránsito
Trenes
Vuelos
Cargando ...

TEMAS DE LA SEMANA

Gabriela Michetti: «No decidí a qué voy a ser candidata»

La senadora opina que la gestión de Mauricio Macri acercó el Estado porteño a la gente y que estaría bueno definir las candidaturas porteñas del PRO en las PASO aunque aún no decidió si postularse a jefa de Gobierno o a vicepresidenta.

Por Franco Spinetta
Email This Page
gabriela_michetti

Inspirada en la mexicana Fri­da Kahlo, Gabriela Michetti redecoró su despacho en la planta baja del Senado con mucho color. Cuenta que cuando ingresó en la Cámara alta, en di­ciembre de 2013, se encontró con un espacio lúgubre y entonces ape­ló a sus dotes de decoradora aficio­nada. Además de poner adornos en cada rincón, sobre el sillón colocó almohadones coloridos que rom­pen la monotonía habitual de los despachos. “Los compré en Falabe­lla, ¿no están buenísimos?”, dice.

Michetti ingresó en la política de la mano de Carlos Auyero en la Democracia Cristiana. Es licenciada en Relaciones Internacionales de la Universidad del Salvador y fue téc­nica del Ministerio de Economía, especializada en la Organización Mundial de Comercio (OMC).

Se incorporó al PRO en 2003 a través de Félix Peña, el padre de Marcos, y ese mismo año la eligie­ron legisladora y jefa de bloque. Desde entonces se convirtió una de las principales figuras de su partido. Electa en 2007 vicejefa de Gobier­no en la fórmula con Mauricio Ma­cri, dos años después dejó el cargo para ser candidata a diputada (ob­tuvo más del 30% de los votos). En la Cámara baja votó en contra del matrimonio igualitario, de la fertili­zación asistida y de la estatización de YPF. En 2013 volvió a encabezar lista como candidata a senadora. Y el PRO logró, por primera vez, re­presentación en el Senado. Michet­ti tiene una agenda intensa. Es jefa de su bloque y central en la campa­ña por la presidencia de Macri.

¿Cómo le cayó el fallo en favor de los fondos buitre?

Me dio angustia. La verdad es que estamos golpeados, estuvimos intercambiando mensajes con Fe­derico Pinedo, con Rogelio Frige­rio, con Mauricio también. Es una pena, más allá de que estos hechos son consecuencias de un mal ma­nejo histórico y que cada decisión que se tomó era contraria a lo que hubiéramos tomado nosotros. Sin embargo, a la hora de evaluar el re­sultado, nadie se puede poner con­tento. Por eso fuimos en dos opor­tunidades a bancar al Gobierno en el sentido de que estábamos apo­yando al Estado. Si se hubiesen to­mado los caminos más racionales y con menos confrontación y ningu­neo, hubieran dado menos margen a los fondos y a la Corte.

¿El PRO apoyará al Gobierno?

Las cosas que le afectan a la Argen­tina nos duelen, más allá del juego político. No son para aprovechar. ¿Qué ganás? Si en el fondo, vamos a estar todos en la misma. Aun es­tando en desacuerdo con los linea­mientos políticos del Gobierno, va­mos a estar apoyando para que todo salga bien.

Gobiernan hace seis años, ¿qué salió como lo imaginaron?

Lo primero que logramos fue po­ner un Estado en funcionamiento. En los ministerios y secretarías la si­tuación era peor de lo que pensá­bamos: ni siquiera se sabía cuán­tos empleados había. Hoy si querés hablar con un ministro, conocer los planes en términos de educación, obra pública y salud, todos tienen una planificación detallada y con­sensuada. Es un gobierno con muy buen conocimiento de lo que pasa, con cercanía a los problemas de la gente. La segunda cuestión es que el Estado comenzó a estar presen­te en la vida de los ciudadanos. An­tes trabajaba para la propia política. Ibas a evaluar un taller cultural, que según las planillas se dictaba para 100 personas, y te encontrabas con una casa particular donde vivía al­guien que entendía qué le estába­mos preguntando. Había progra­mas sociales con más contratados que beneficiarios. Hoy ese Estado cambió y está presente.

¿Por ejemplo?

Se recuperaron las escuelas, que se caían los techos y no tenían gas. Al año ya habíamos recupera­do los servicios básicos e introdu­jimos el inglés como materia obli­gatoria. Hoy los chiquitos tienen inglés, como en las escuelas priva­das. También entregamos la com­putadora con acceso a internet. Queremos evaluación docente y de alumnos porque el Estado es el en­cargado de trabajar la calidad edu­cativa, tiene la obligación de igualar oportunidades. Pero los gremios no quieren evaluar. En salud hemos re­cuperado el equipamiento. Cuando llegamos, había un solo tomógra­fo para todo el sistema. Hoy hay 15 funcionando. Había 90 ambulan­cias, la mitad en taller. Hoy tenemos 150. Los parques, plazas. Por ejem­plo, el Parque Sarmiento estaba en el olvido, con unos pajonales altísi­mos y era una cueva para la venta de droga. Hoy se recuperó. En seis años se hizo mucho más que en los seis anteriores. En algunas cosas hemos sobrepasado la expectativa y en otras todavía nos falta.

¿Por ejemplo?

La policía. Hacía 100 años que no se creaba una fuerza policial en la Argentina. Y crear una policía de proximidad requiere conteni­dos que hubo que armar de cero. Hoy tenemos casi cinco mil agen­tes y obviamente quisiéramos mu­chos más porque notamos que la gente está muy enganchada con la Metropolitana y quiere más, sobre todo donde no hay. Pero los recur­sos no terminan de alcanzar.

¿Y cuáles son los errores?

Al principio tuvieron que ver con la falta de experiencia en relación con el consenso ciudadano necesario para llevar adelante alguna obra, que puede ser valiosa para el espe­cialista pero que afecta a los vecinos y no fue comunicado acertadamen­te. En San Telmo hubo problemas con el adoquinado, en Parque Cha­cabuco pasó algo similar con una bajada de autopista, con los cam­bios de mano en las avenidas. Eso se aprendió y hoy se trabaja mu­cho con la comunidad. Se les avisa por teléfono, con folletería, con au­diencias públicas. Es una de las co­sas más valiosas: el nivel de relación permanente con la gente y que no podés tomar decisiones solo desde atrás de un escritorio.

Uno de los problemas graves es la falta de vivienda.

Nosotros tomamos un camino dis­tinto. La nueva idea es no hacer vi­viendas hasta que la Ciudad esté preparada para absorber más den­sidad. Y mientras tanto destinar los recursos a la urbanización y mejora­miento de barrios y villas. La Ciudad tiene nueve oficinas para trabajar con la gente políticas de transfor­mación de la villa en un barrio.

¿La Ciudad no debe construir viviendas sociales?

No estoy de acuerdo con hacer vi­viendas sociales porque se termi­nan formando guetos. En vez de integrarse a una misma ciudad, las personas terminan viviendo en el sur porque es donde hay terrenos para construirlas. Entonces dividís a las clases sociales a partir de políti­cas públicas. Para nosotros se debe mejorar el acceso al crédito. Es me­jor una política activa de acceso muy facilitado para sectores de más bajos en recursos y un acceso más caro para los de mejo­res ingresos. Es dar la oportunidad de que la persona busque la vi­vienda donde quiera. Nuestra política está bien orientada, aun­que hay que poner más recursos y forta­lecerla. En fin, la po­lítica habitacional en realidad es poblacio­nal y debería partir del Estado nacional.

Existe el Plan Pro­crear.

Sí, y se están haciendo cien­tos de viviendas en pueblitos como el mío, Laprida, que tie­nen la misma población desde hace años porque no hay em­pleo. Sacan familias del conurbano y las llevan a esas casas sin ninguna posibilidad de supervivencia. ¿Qué pasa? En pueblos que eran media­namente tranquilos, la gente está muy asustada porque creció la in­seguridad de una manera impresio­nante. Las casas se hicieron sin pla­nificación, sin estar acompañadas por la oferta de trabajo. La gente se asusta porque hace un razona­miento sencillo: “Vinieron 150 fa­milias del conurbano, ¿y en qué es­tán trabajando?”. Después empieza el problema entre vecinos: crece la inseguridad y la gente les echa la culpa. Se generan situaciones muy feas porque a la propia población le tiraste el problema que la política no resolvió. Después hay violencias, agresiones y no sé cuántas cosas.

¿Está pensando en la sucesión de Macri?

No lo he decidido, de corazón lo digo. Si decido ser candidata a jefa de Gobierno o si voy a acompañar a Mauricio en la fórmula, en ese mis­mo momento empezás a trabajar para eso y cortás con lo que estás haciendo. Yo hago muchas cosas y me gustan todas. Me gusta mucho la Ciudad; también me gusta acom­pañar la ampliación del PRO a nivel nacional. Y me gusta trabajar para que Mauricio sea presidente. Hoy quiero dedicarme a eso y a mi tarea como presidenta del bloque, que hago con enorme gusto porque es un honor llegar al Senado. Me voy a definir hacia fin de año.

Hay muchos candidatos del PRO en la Ciudad, ¿no habría que ir a unas PASO?

Sí, totalmente. Y creo que Mauricio piensa lo mismo. Por eso pidió la ley de las PASO en la Ciudad. Esto hace crecer al espacio, es más sano. Con reglas de juego claras, uno puede trabajar tranquilo, sin estar todo el tiempo en campaña. Porque si ha­cés tu tarea bien, la consecuencia es tu candidatura. Una cosa bue­na de Mauricio es que siente que el PRO debe ser algo más que él, más que su candidatura a Presidente.

¿Qué le pareció la experiencia de Unen?

Excelente, a pesar de que no fun­cionan hoy como bloque y no lo­gran ponerse de acuerdo. Para las PASO armaron una idea de políti­cos de centroizquierda y lograron una atracción electoral interesen­te. Por eso me parecen geniales las PASO: baja los niveles de locura que se generan adentro de los pro­pios espacios por candidaturas.

¿Habrá un acuerdo con UNEN?

Es difícil lograr un acuerdo parti­dario tradicional y cupular, de arri­ba hacia abajo. Es difícil porque en UNEN hay tantas diferencias inter­nas que, antes de llegar a una de­finición sobre un acuerdo con no­sotros, se terminan rompiendo. Lo que veo posible es ir desde lo lo­cal a lo nacional. Por ejemplo, un intendente o un gobernador que sienten que su proyecto no está tan lejos del nuestro, que si forma­ran parte de una alternativa con Macri como candidato a presiden­te, se sentirían muy cómodos. Mu­chos votantes esperan eso. Hay di­rigentes políticos que comparten valores, principios, visión de país. Entonces, ¿por qué están sepa­rados? Por qué no hacer lo mis­mo que hicimos en la Ciudad, con candidatos a intendentes o go­bernadores que tengan una lógi­ca de país institucionalista, donde se respete la diferencia, con diri­gentes con conductas ejemplares. Hay muchos dirigen­tes que podrían sen­tirse cómodos repre­sentando esta idea, con la candidatura de Mauricio, que ya dejó de ser el cuco.

¿Martín Lousteau entre ellos?

No quiero hablar por Martín. Digo que hay dirigentes que pue­den querer formar un espacio común. Ellos tienen que defi­nir si quieren estar más ape­gados a estructuras que ya no representan a la gente o si da­rán un salto. Y nosotros de­bemos definir si vamos a estar cerrados para los que somos del PRO o vamos a ser un espacio con una real apertura.

¿Las elecciones locales tienen que ser simultáneas o desdo­bladas de las nacionales?

No tengo una postura taxativa. Ambas opciones tienen sus pro y sus contra: con una elección des­doblada, te enfocás en la Ciudad y te olvidás de lo nacional, afirma la autonomía. Lo malo es que au­menta el costo económico. Y en la otra achicás los costos, pero no le das el mismo lugar en el deba­te. No soy fanática de ninguna de las posturas, pero tiendo a pensar que la separación es mejor. Mau­ricio está pensando en juntarlas y el argumento es que el año que viene hay muchas elecciones.

¿Están dadas las condiciones para que Macri sea presidente?

La semana pasada le firme un pape­lito a Mauricio, que decía: “Prepara­te bien, vas a ser presidente”.

 

Preguntas de la A a la Z

 

Edad: 49 años.

Barrio donde vive: Balvanera.

Estado civil: divorciada.

Signo: Géminis.

Religión: católica.

Equipo de fútbol: Independiente.

¿Sus hijos van a escuela pública o privada? Lautaro es­tudió en el Colegio Nacional de Buenos Aires y va a una universidad privada.

Nivel educativo: secundaria pública y universidad pri­vada.

¿Cree en la amistad entre el hombre y la mujer? Obvia­mente sí.

¿Qué vicio le gustaría dejar y cuál no? Me gustaría de­jar de comer tanto. No dejaría la Coca-cola light.

¿Hace terapia? No.

¿Qué está leyendo? La biografía humana, de Laura Gut­man.

¿Cuál es su lugar preferido de la ciudad? El Parque de los Niños.

Infusión favorita: el mate.

¿Qué quería ser cuando fuera grande? política y diplo­mática.

Dibujito animado preferido: Tom y Jerry.

Una salida nocturna: al teatro.

Su comida preferida: ravioles al filetto.

Un defecto: ansiedad.

Una virtud: empatía.

Un personaje preferido: Frida Kahlo.

Un hecho que le cambió la vida: el divorcio.

¿A qué hora se acuesta y se despierta? Me acuesto alre­dedor de las 12 y me levanto a las 8.

Cena en su casa: sí.

Un programa familiar preferido: ir de viaje.

Una cábala: no.

¿Cuál fue su primer trabajo? Babysitter, a los 20.

DZ/rg

Fuente Redacción Z
Email This Page
Comentarios (1)

Deja tu comentario