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TEMAS DE LA SEMANA

Financiamiento político: la plata turbia de la trata y la prostitución

La hija de un ex agente de la Side dijo que su padre financió la campaña electoral de Macri.

Por olga-viglieca-y-franco-spinetta
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Lorena Cristina Martins, que tiene 35 años, abrió con sus denuncias una caja de Pandora cuyas consecuencias es prematuro medir. Es la primera vez que una acusación de financiamiento ilegal de la política a través de dineros provenientes de la explotación sexual y la trata de personas apunta a un personaje tan encumbrado.

Comencemos por el principio. La mujer contó ante el fiscal Marcelo Colombo, de la Unidad Fiscal de Asistencia de Secuestros Extorsivos (la Ufase), que se ocupa de la trata de personas, algo que, en parte, ya había sido llevado a los estrados judiciales argentinos pero sin mucha suerte. La diferencia es que Lorena se infiltró en los negocios de su padre ante la sospecha de que éste estaría desviando el patrimonio familiar. Y, según dice, a poco de andar se desayunó con que el papá, Luis Raúl Martins Coggiola, dirigía una poderosa red de trata de personas y explotación sexual. Lorena habría conseguido, esta vez, pruebas contundentes que salpican, incluso, al jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri.

Un trípode temible

En primer lugar, de la denuncia surge que Raúl Martins sería uno de los grandes proxenetas del país y también sería el jefe de las redes de trata que nutren de chicas argentinas y de otras nacionalidades los prostíbulos de lujo de la zona roja de Cancún y Playa del Carmen.

En segundo lugar, que mantendría en la esclavitud a menores y mayores en ambos países gracias a los buenos oficios de fuerzas de seguridad y el poder político respectivos.

En tercer lugar, según Lorena Martins, su papá habría financiado parte de la última campaña política del actual jefe de Gobierno, Mauricio Macri, con quien los uniría varios entrañables amigos. Del mundo del fútbol, claro, tantas veces tan próximo al mundo del prostíbulo.

Quemá esas fotos

Habrá que probar las acusaciones de la osada mujer. Pero de que los nombrados se llevan bien no cabe duda.

La foto (que está en la tapa de Diario Z) parece inofensiva. Una botellita de agua mineral, algunas copas de champagne. Dos parejas bronceadas que posan con aire distendido en un boliche de Cancún. Nada extraño. Salvo porque los protagonistas son el jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Mauricio Macri; su esposa, la empresaria textil Juliana Awada, y Gabriel Conde, procesado y prófugo de la Justicia argentina por regentear a fines de los 90 el prostíbulo Shampoo, donde explotaban a brasileñas y dominicanas.

La foto es de noviembre de 2010, mientras Macri y Awada disfrutaban de su luna de miel que los llevó a México y Colombia. Conde y la flamante pareja de recién casados se tomaron la foto en el night club Mix Sky Lounge, propiedad de Raúl Martins. Un local que promete seguridad y confort, «creado por los que saben», según reza su publicidad.

Según Lorena, ese encuentro en un lugar que frecuentarían jefes narcos, evidenciaría los vínculos entre el jefe de Gobierno y el mundo de la prostitución argentino-mexicana. Gabriel Conde es hijo del finado ex vicepresidente de Boca Juniors, Luis Conde, en el período en que Macri presidía el club.

En el escrito presentado por Lorena, se detalla que a partir de entonces Macri los contactó a Conde y a Martins con su mano derecha Raúl Oscar Ríos, que para entonces ya era el ex presidente de la Agencia Gubernamental de Control. Lorena asegura que Ríos «recibió en la sede del CGP 7 el pago enviado por Martins para la campaña del PRO». Como prueba, presentó ante la Justicia un intercambio de correos electrónicos entre Martins «y sus secuaces».

El ex titular de la AGC se ocuparía, además, de frenar las inspecciones de los siete prostíbulos porteños cuya propiedad adjudica a Martins padre. «Allí, como en otros lugares, el inspector municipal José Alonso es quien cobra las coimas para que estos prostíbulos puedan seguir funcionando y consigan sus habilitaciones sin respetar las más mínimas medidas de seguridad», explica Lorena en la denuncia. Y pone como ejemplo una inspección en el Club Swinger, ubicado en la calle Anchorena 1121. «Cuando los municipales se disponían a clausurar por no responder a las mínimas normativas de seguridad contra incendio y capacidad, un simple llamado de mi padre, Raúl Martins, al influyente ex jefe de inspectores municipales Oscar Ríos, hizo que los municipales se retiraran del lugar.»

Ríos tuvo un paso complicado por la Agencia Gubernamental de Control. Fue despedido cuando trascendió que se encontraba votando en la comisión directiva de Boca contra Román Riquelme, mientras se desplomaba el gimnasio Orión en Villa Urquiza, con un saldo de tres muertos. «En política todo es posible», suele decir. Sobre todo, sobrevivir.

Según los diarios mexicanos Medio Tiempo y El Universal, Ríos dirigió a la división sub- 17 de Boca durante agosto de 2011 en la Copa Independencia. Unos meses después, su ligazón con Boca se consolidó. El actual presidente del club xeneize, el macrista Daniel Angelici lo premió otorgándole la presidencia del Departamento de Deportes Amateurs.

¿Qué hacían los Macri en semejante lugar y con semejante compañía? Respecto de Juliana Awada, en repetidas oportunidades a partir de 2006, la empresa que lleva su apellido fue denunciada tanto ante la Justicia como en el Ministerio de Trabajo por basar su producción en talleres clandestinos y ocupar mano de obra esclava.

Respecto de Mauricio Macri, a pesar de las reiteradas denuncias de que en la Ciudad hay más de un millar de prostíbulos donde se explota a esclavas sexuales y criaturas, el Gobierno sólo combate esa práctica ilegal imprimiendo de tanto en tanto unos cuantos volantes principistas contra la trata.

Contradictoriamente, el actual comisionado mayor de la Policía Metropolitana, Ricardo Cajal, fue expulsado en 1998 de la Federal por proteger prostíbulos de San Telmo. Y Miguel Fausto Colombo, amigo de Fino Palacios, debió renunciar como jefe de Investigaciones de la Metropolitana antes de ser juzgado por las mismas razones.

También hay un chiste memorable que pinta lo que piensa el jefe de Gobierno de cuerpo entero: es el que hace Mauricio Macri, inadvertidamente, en un video, burlándose de las denuncias de Pino Solanas sobre explotación sexual en la Ciudad. El video filtrado durante la campaña de 2009 lo muestra diciendo jocosamente: «Pino, hay que darle trabajo a Constitución. Yo puse una tintorería, un prostíbulo; una tintorería, un prostíbulo. Porque si no las sábanas están sucias, Pino». Sin palabras.

Rufián todo servicio

De Raúl Martins Coggiola se sabe que era profesor de Historia hasta que el 1 de noviembre de 1974, gracias a los oficios de su amigo José López Rega comenzó a revistar en la Secretaría de Informaciones del Estado bajo el nombre de Aristóbulo Manghi.

Martins mantuvo ese conchabo durante toda la dictadura, hasta octubre de 1987, cuando decidió probar suerte en otros rubros. Tal vez lo impulsó una desgracia fatal. Porque Martins «estuvo casado con Norma Ester Oviedo, también empleada de la Side -dice una nota de Virginia Messi en Clarín del 16 de diciembre de 2001-. La mujer murió hace unos años asfixiada por un escape de gas y aún hoy existe un expediente radicado en el Juzgado de Alberto Baños, para aclarar algunos puntos oscuros de ese hecho.»

No es la única mancha de este ominoso tigre: el ex agente Martins habría ofrecido primero «protección» a los proxenetas porteños, después entrado directamente al negocio y, desde sus propios clubes, habría filmado y extorsionado a algunos asistentes notables.

Mientras tanto, sus negocios se extendieron a México, a donde se trasladó para eludir una causa por promoción y facilitación de la prostitución que encabezaba el fiscal José María Campagnoli.

Hacia 2004, Martins ya había ganado notoriedad en el estado de Quintana Roo como gran empresario de la prostitución de lujo, implicado en coimas y, otra vez, videos extorsivos. Las denuncias alcanzaron tal envergadura que hasta el intendente tuvo que salir a prometer que no habría impunidad.

Probablemente la Side haya sido una buena escuela a juzgar por el salvaje tratamiento con el que Martins y su equipo «quiebran» a las chicas cooptadas con engaños y reducidas a la esclavitud en sus prostíbulos. Su hija no ahorró detalles sobre una operatoria en la que abundan violaciones, golpes, privación de alimento y un menú de torturas que haría sonreír al mismísimo Jorge Rafael Videla. Una de sus víctimas, «Karla», que logró escapar de la esclavitud en México, avaló los dichos de Lorena.

De acuerdo con el modus operandi, a las chicas les pagan el pasaje, les aseguran que serán modelos o recepcionistas, les prometen un excelente salario y, cuando llegan a Cancún, les retienen el pasaporte, luego les reclaman que paguen el pasaje y sus gastos, y las obligan a ejercer la prostitución para saldar las deudas. Un cuento de la buena pipa porque las deudas son impagables: crecen cada día en concepto de vivienda, maquillaje, indumentaria.

Según Lorena, en Playa del Carmen y en Cancún, el ex Manghi tendría varios «clubes»: Divas, The One, Maxims y Mix Sky Lounge. Locales, dice Lorena, con puertas secretas para que las chicas sean retiradas si llegara la policía.

Según la mujer, la mayoría de las chicas que están en The One, el único prostíbulo situado en la zona turística de Cancún -a pesar de que está prohibido-, son argentinas y algunas, muy pocas, brasileñas.

En la ciudad de Buenos Aires, los locales que mantendría a través de testaferros serían Rouge y/o Brut, en la calle Vicente López 2257; New Manhattan y/o Fama, en Rivadavia 7373; Hot Area, Artigas 1490 y Juan B Justo 5302; Top Secret, Rivadavia 2434. Lorena detalló a nombre de quien estaría cada local y habilitación.

Las actividades delictivas de Martins no son ignoradas por la Justicia mexicana. Un ex abogado suyo, Claudio Lifschitz, las denunció. En México, Martins está acusado de promover la prostitución, trata de mujeres y tráfico de extranjeras, entre otros ilícitos, y es vigilado por la Agencia Federal de Investigaciones (AFI) desde 2007.

Según el diario mexicano Reforma, esta situación legal indicaría que si Martins sale de México no podría volver a entrar. Pero sus mejores clientes «son narcotraficantes, empresarios y políticos», dijo Lifschitz. Tal vez eso explique por qué la catarata de denuncias no fue suficiente para que la Justicia mexicana actúe aunque penda sobre su cabeza una ajada orden de expulsión del Instituto Nacional de Migración mexicano.

En la Argentina, la denuncia de Lorena Martins quedó en manos del juez Oyarbide.

Mientras tanto, la mujer está con custodia permanente. La pidió el fiscal Marcelo Colombo poco después de que Lorena dijo haber recibido ante testigos una iracunda llamada de su padre, anoticiado de que la hija lo había denunciado por proxenetismo y trata de personas ante la Justicia argentina. Ocurrió el 29 de octubre.

«Te voy a matar. Estás muerta», le habría dicho, enfático, su progenitor en momentos en que Lorena estaba acompañada de tres abogados y los custodios de uno de ellos.

Media hora después, dos matones se apersonaron en la vivienda de Lorena pero, ante la cantidad de gente presente, optaron por retirarse. La denuncia de Lorena incluye listados de altos oficiales de la Policía Federal que cobrarían coimas por no molestar los negocios de Martins. Tal vez por eso la ministra de Seguridad, Nilda Garré, haya decidido que la custodia esté a cargo de la Gendarmería.

Impunidad en México, impunidad en Buenos Aires. Casas más, casas menos, igualito que en Santiago, dice un viejo refrán. Ojalá que esta vez no sea.

DZ/km

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