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Figuritas argentinas 1920-1990: Difíciles eran las de antes

Desde futbolistas y músicos hasta superhéroes y políticos. La muestra del Palais de Glace propone un mágico recorrido por esta tradición popular del siglo XX.

Por Rodolfo Edwards
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Un colorido paquetito con olor a tinta fresca era una de las formas de la felicidad para los que fuimos niños a mediados del si­glo XX. Para encender un recuerdo basta tropezarse con una imagen, un sonido, un perfume. Apenas es­cuchamos el apellido de un back central o de un wing izquierdo, re­trocedemos en el tiempo, nuestras rodillas vuelven a quedarse negras de tanto hincarse para jugar y el ál­bum con un espacio vacío espera ansioso que le peguen la difícil.

De todo esto se trata la mues­tra “Difíciles eran las de antes. Fi­guritas argentinas 1920-1990”, inaugurada el 13 de marzo en el Palais de Glace, un espectacular recorrido por todo tipo de figuri­tas que llenaron de múltiples imá­genes los momentos de ocio de miles de chicos durante décadas.

Mucho para ver

El paladar del más exigente se verá ampliamente satisfecho por­que la cantidad de figuritas expues­tas supera todo lo imaginable.

Hay que ir con tiempo porque hay mucho para ver: gigantogra­fías de publicidades, figuritas am­pliadas, envoltorios originales, ál­bumes, un video musicalizado y cortinas de programas como Tita­nes en el ring.

El que quiera llevarse un re­cuerdo, puede sacarse una foto poniendo la cara dentro de una si­lueta tamaño natural de dos juga­dores de Boca y River, disputando una pelota en un rincón de la sala.

Recorrer los espacios de la muestra es como emprender un viaje mágico. Las figuritas son, in­dudablemente, una de las inflexio­nes más populares del arte pop. La empresa Stani vendía, entre los años 1965 y 1966, un sobrecito con un chicle y tres fotitos de persona­jes globales de alta graduación psi­codélica, como The Beatles, The Monkees o el Agente de Cipol.

La historia de buena parte de la cultura popular del siglo XX se pue­de encontrar en estos cuadritos de cartón: músicos, estrellas de cine y de tevé, dibujos animados, locuto­res, personalidades históricas, flores y animales. Más: paisajes, superhé­roes, futbolistas y corredores de au­tos. Todos esos personajes y temas desfilan en la muestra como si fue­ra un casting. Y cada uno, natural­mente, elegirá a sus preferidos.

Hay muchas sorpresas, como por ejemplo descubrir que hubo figuritas hasta de programas tele­visivos, como Operación ja ja, Po­lémica en el bar o B.J., aquel ca­mionero que andaba siempre con un chimpancé.

Si bien hay mucho material re­lacionado con el fútbol, las mujeres podrán encontrarse con es­tampas de “La cenicienta” (1967), “Princesita” (1970) y “Caperucita roja” (1974), entre otras.

La muestra se organizó en base a la colección de Rafael Bitrán, que esta vez expone apenas el 40 % de toda su “figuroteca”. La curaduría está a cargo del destacado artista plástico Oscar Smoje, actual direc­tor del Palais Glace, que no disimu­la su entusiasmo por la realización de esta exposición. “Las figuritas permitían sociabilizar entre pares: mientras jugábamos a la tapadita, a la volteada, al espejito o al chupi, hablábamos sobre la escuela, nues­tras familias y amistades. Además, las figuritas nos enseñaban sobre insectos, plantas o equipos de fút­bol”, explica en el programa.

Figuritas políticas

Bitrán es Licenciado en Historia y nos cuenta que a comienzos de los 90, cuando trabajaba en una li­brería, se despertó su afición por las figuritas. Tiene publicados tres libros (imperdibles) sobre el tema, junto a su socio Fran­cisco Chiappini (otro colec­cionista apasionado): Maldi­tas difíciles, en 2002; Ídolos de cartón, en 2005 y Difíci­les eran las de antes. Histo­ria de las figuritas de fút­bol en la Argentina desde 1910 a 2013, en 2013.

“La Revolución Libertadora se da cuenta de que en un álbum de las figuritas Sport, de 1956, la Nº 24 correspondía al presidente, recientemente derrocado, Juan Domingo Perón. Inmediatamen­te la retiran y la reemplazan por una figurita de Mariano Moreno. En diciembre de 1955 había salido campeón River y se ve que Perón se les pasó”, relata Bitrán.

Perón vuelve a aparecer en un álbum a fines de los 60 rodeado de militares golpistas como Aramburu, Lonardi y Onganía, contrabalancea­dos por la presencia de figuritas de los presidentes democráticos Artu­ro Illia y Arturo Frondizi.

En 1971 el creador de El Eter­nauta, Héctor Oesterheld, hizo los guiones de Platillos voladores al ata­que, una serie ilustrada por Alberto Breccia que salió como bonus de las figuritas Súper Fútbol. Dos imáge­nes pudieron pasar increíblemente las aduanas de la censura dictato­rial: “Terremoto en Plaza de Mayo” y “Espanto en Córdoba”, que remi­tían a los bombardeos a Plaza de Mayo de junio de 1955 y al Cordo­bazo de mayo del 69.

Pequeños trofeos

Las figus eran pequeños trofeos de guerra que se apilaban entre pa­peles escolares, naipes y revistas.

Esos rostros parecen arranca­dos del tiempo, sorprendidos en un gesto, suspendidos en un limbo donde sólo pueden ser rescatados por nuestras remi­niscencias. El “Lobo” Fisher con la 9 azulgrana en la espalda, Ri­cardo Bochini sacando conejos de una galera en una tarde “rojo Avellaneda”, Silvio Marzolini, una especie de David Beckham criollo impasable en la saga boquense de los 60, mirando serio con sus ojos celestes, rebotan en los recuerdos como una pelota recién inflada.

Una vez le compré una figurita de Araquem de Melo, un centro­forward carioca que yo admiraba cuando jugaba en Huracán a co­mienzos de los setenta, a un co­leccionista que me contó que al­gunas figuritas cotizan muy alto. Por ejemplo, la de Enzo Ferrero, un habilidoso wing izquierdo xe­neize que supo ser la difícil del ál­bum “Golazo” de 1973, se ven­de por un precio que oscila entre 4.000 y 5.000 pesos.

Un lote de 112 figuritas de The Beatles, las que venían con el chicle Stani, hoy se ofrece por el “módico” precio de 6.900 pesos en un sitio de ventas por internet.

Premios y decepciones 

Con las figuritas se apren­día que la vida era un juego don­de había pocos premios y muchas decepciones. Las chicas abrían los paquetes con la esperanza de en­contrar un papelito que diga “Vale por una muñeca”, mientras los chicos sólo queríamos una cosa: la pelota número 5, la profesional que rodaba todos los domingos sobre el verde césped donde se veía “la verdad”, según el filósofo futbolero don Ángel Labruna.

Por las figus aprendí que en el mundo existían la estafa y el enga­ño: la primera vez que mi vieja me mandó a hacer los mandados al al­macén de enfrente de mi casa, lle­vaba en la mano un piloncito de fi­gus rectangulares, entre las que estaba la de Pelé: una foto en co­lores del genial morocho con la ca­miseta de Santos, con su firma cru­zando la imagen. Corría el año 67 o 68. Un pibe rubio, flaco y alto como una espiga de trigo, que me dobla­ba en edad, estaba en la cola; ape­nas se percata que llevaba a Pelé de acompañante, se le encienden los ojos, me ve tan pichón, tan frágil, que aprovecha la volada para ha­cerme el cuento del tío, diciéndo­me: “Dame la de Pelé que mañana te traigo un montón de figus”. Y yo le creí. No lo vi nunca más.

Después me enteré que Ed­son Arantes Do Nascimento, alias Pelé, era la difícil del álbum. En el Palais de Glace está aquella figuri­ta de Pelé que me birló el malvado rubio. Flanqueado por dos zague­ros que lo miran de reojo, el ne­gro sonríe adentro de un exhibi­dor. La miré un rato largo.

Pero años después la vida me compensó; un día abrí un paquete y adentro había un premio. Fui co­rriendo a lo del kiosquero Enrique, le entregué el vale y a la semana lle­gó al kiosquito de la calle Lamadrid una pelota número 5 con los rabio­sos colores de Boca Juniors, azu­les y amarillos, intercalados sobre el cuero flamante y oloroso que me devolvieron la ilusión perdida.

Así me di cuenta de que la vida siempre da revancha, como el fútbol. Cada domingo abre sus alas la esperanza cuando pita el referí el comienzo del partido. Y todo empieza de vuelta.

“Difíciles eran las de an­tes”. Palais de Glace, Avda. del Libertador 1248. Martes a vier­nes, de 12 a 20 y los sábados, domingos y feriados, de 10 a 20. Hasta el 20 de abril.

Fuente Redacción Z
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