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Feria del Libro: en el reino de la palabra (escrita)

Más allá del millón de personas, cada año, se dan tiempo para recorrer el super evento.

Por mercedes-solis
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Como desde su primera edición en 1975, la 38ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, que abrió sus puertas el jueves 19 en La Rural, se instala como uno de los eventos culturales más importantes del año, no sólo para la ciudad sino para todo el país e incluso para el mundo latinoamericano de habla hispana. Es que por los pabellones de Palermo desfilan durante sus 19 días de duración, según el promedio de los últimos años, más de 1.250.000 personas.

Hay espacio para caminar: son 45.500 metros cuadrados ocupados por 1.577 expositores que representan a 43 países, desde los vecinos regionales hasta Estados lejanos como Ucrania, y se realizarán en esta edición unos 1.500 actos culturales. Entre ese masivo público, visitan la Feria unas dos mil escuelas -desde jardines de infantes hasta colegios secundarios- con un total de 30 mil alumnos.

Gabriela Adamo, directora del evento que organiza la Fundación El Libro, señala que «se trata de algo fundamental para todo el país; incluso antes de que empezara vimos en las redes sociales cómo el público esperaba la inauguración» y agrega que «a pesar de la amplísima oferta cultural que caracteriza a Buenos Aires, la Feria del Libro marca un hito en cada año».

El objetivo principal es: «Despertar la chispa de interés para que los que vengan queden enganchados con la lectura, que enseña y divierte», explica Adamo. Para eso las editoriales montan sus stands y presentan sus novedades: las más grandes se concentran en el pabellón verde, donde los espacios son más ostentosos, y entre el amarillo y el azul se distribuyen las otras, mientras que el ocre, lejos del epicentro de las ventas, queda reservado para stands institucionales, como los de las provincias.

Cita de editores
«El mayor negocio de la Feria es recibir a los editores internacionales que vienen a las Jornadas Profesionales, y también sirve mostrar en el espacio propio aquellos títulos que no están visibles en la librería y que para el público son ‘aquel libro que busqué tanto y ahora encuentro'», define Daniel Divinsky, director de Ediciones De la Flor e histórico referente en La Rural.

En términos comerciales, la Feria no es un gran negocio para los expositores, que si bien mueven un volumen extraordinario, también deben invertir grandes sumas para estar presentes. «Pero no podés no estar, aunque en nuestro caso represente sólo el uno por ciento de las ventas anuales», explica Florencia Ure, jefa de prensa en la Argentina de Random House Mondadori. «Aun así se vende un 20 por ciento más que cualquier mes», agrega.

Libro político
Como en los últimos años, las apuestas de las editoriales más grandes son al libro político: La Cámpora, de Laura Di Marco, Disposición final, de Ceferino Reato, son dos de los títulos por los que más se consulta en los puestos de información bibliográfica.

Entre los títulos de ficción, una de las grandes apuestas del sello Alfaguara se intercala en el panorama dominado por la no ficción: se trata de Gaza, parte de la saga Caballo de fuego, de la escritora cordobesa Florencia Bonelli. Las editoriales más chicas, explica Istvansch, escritor infantil y director de Ediciones Del Eclipse, «aprovechan la Feria para mostrar todo el catálogo, porque no hay novedades tan seguidas y tenemos que mover todo el fondo de libros».

No sólo de los miles de textos apilados en las mesas vive la Feria: en el pabellón azul los chicos y adolescentes tienen sus rincones privilegiados. En el Espacio Joven hay charlas y talleres, especialmente vinculados a la orientación vocacional, y muy cerca se concentran los stands dedicados al cómic, que los tiene como público habitual. Los más pequeños, de entre 4 y 12 años (que ingresan gratis), tienen un rincón cuenta cuentos, un espacio dedicado a los juegos, un salón de talleres y una biblioteca a su disposición, en el Patio Infantil, que también cuenta con un programa especial día tras día. Los chicos, sin embargo, tienen una feria propia, que este año será entre el 9 y el 28 de julio.

Libros sin papel
La tecnología también gana terreno año tras año en la Feria, y ya no sólo durante las Jornadas Profesionales, sino ante el público, que empieza a interrogarse en qué formato leerá dentro de unos años, de acuerdo con el lema de la 38ª edición: «Un futuro con libros».

Para quienes quieran probar los nuevos dispositivos de lectura electrónica, se montó el Espacio Digital en el pabellón amarillo: los 35 aparatos disponibles rotan entre manos de todas las edades, y durante los fines de semana hay que esperar unos minutos en fila, pero para muchos la espera vale la pena por tratarse de un primer acercamiento. Para quienes quieran comprar, también hay posibilidades: en ese mismo pabellón se vende el lector Papyre, con modelos entre los 999 y los 1.699 pesos.

Parece, tal vez sea, inabarcable: por extensión, por la cantidad de presentaciones, actos y firmas de libros que se producen simultáneamente en sus pasillos. Pero los que estén dispuestos a enfrentar el desafío de recorrer la Feria corren con una ventaja: se extiende hasta el 7 de mayo, así que hay tiempo para sumarse a las filas de una convocatoria que espera batir un nuevo récord.

 

DZ/sc

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