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TEMAS DE LA SEMANA

Felipe Colombo. Quise curtir el pais de mi padre

El actor mexicano vive en la Argentina hace 13 años y acaba de terminar las grabaciones de Herederos

Por Camila Bretón
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Felipe Colombo no em­pezó a trabajar en Chi­quititas. Empezó mucho antes, en México, cuan­do les dijo a sus padres que quería actuar. Tenía seis años y una infan­cia rodeada de artistas. Hijo de un actor argentino radicado en el D. F. y una actriz mexicana, comen­zó su carrera participando en pu­blicidades y luego protagonizando telenovelas hasta que Cris More­na lo convocó para hacer Chiqui­titas. «Vine por seis meses pero después me ofrecieron quedarme más tiempo y mírame, acá estoy», dice el actor de 29 años, vecino del barrio de Núñez. Hace cinco años está en pareja con la vestuarista Cecilia Coronado, con quien tiene una hija, Aurora, de dos años.
¿Cuántos años tenías cuando llegaste a la Argentina?
Tenía 15 años y vine con mi ma­dre. Yo ya tenía la idea de termi­nar el secundario acá para curtir un poco el país de nacimiento de mi padre así que cuando surgió lo de Chiquititas, no lo dudé. Des­pués me ofrecieron quedarme y acepté. Mi madre se quedó con­migo hasta que cumplí 18 años y luego se volvió a México.
¿Cómo fue ser una estrella en plena adolescencia?
Yo la pasaba muy bien y todos los que trabajábamos en Chiquititas o Rebelde Way estábamos muy pro­tegidos y contenidos. Era un nivel de exigencia interesante, era puro rigor, pero teníamos mucha gente que nos cuidaba, había un ámbito de afectividad y eso no lo tienen otros productores de televisión. Por eso Cris Morena genera una magia, más allá de la mercadotec­nia, era el Turín-turín de Chiquiti­tas, ese brillito que parece broma pero sucedía de verdad.
¿Y cómo te llevabas con los fans y el reconocimiento del público?
Era complicado pero me divertía la situación de ser un rockstar. Ade­más entre nosotros nos llevábamos muy bien. Camila Brunado, que trabajó conmigo en Rebelde Way, es la madrina de mi hija y Benjamín Rojas, el padrino y mi mejor amigo. Creo que todos teníamos concien­cia de que eso no iba a durar mu­cho y por eso lo disfrutábamos a full. Igual trabajábamos mucho. Era difícil tener al palo 10 mil especta­dores durante dos horas y después salir y hacer notas, pero había mu­cha camaradería entre nosotros.
¿Volverías a participar en un programa con tanta exposi­ción?
Sí, pero de otra forma, por una cues­tión de tiempo y edad. Para mí fue el mejor entrenamiento que pude tener. Casi no hice escuela de tea­tro, entonces la opción para apren­der era y es trabajar con la mayor de cantidad de gente posible.
¿Quiénes fueron tus grandes maestros?
Aprendí mucho de Nacha Gue­vara, ella fue una gran revelación para mí, un cachetazo. Estar ju­gando con alguien que sabe todo, hasta qué luz se había corrido mientras estaba haciendo una es­cena de la ostia. Nacha me abrió mucho la cabeza. También apren­dí mucho con Jorge Marrale, tra­bajar con él fue bárbaro.
¿Fue difícil empezar a trabajar en teatro después de tantos años de hacer televisión?
No fue fácil, yo venía de estar ocho años en otro circuito, siempre con la misma gente. Ala obra de tea­tro El graduado entré por casting. Después gestioné algunos proyec­tos propios y este año hice la obra Noches de Reyes en el teatro El Cubo, con Rita Terranova y Laura Azcurra. Sin embargo nunca dejé de hacer tele porque me encanta. Son ritmos distintos, tenés otra ex­posición, otra manera de laburar. La tele es lo más parecido que hay a una oficina para actores. Pero en realidad lo que me gusta es actuar, tanto en tele como en teatro y me gustaría hacerlo cada vez mejor.
Hace dos años que sos el pa­dre de Aurora, ¿cómo te llevás con la paternidad?
Superbién. En este momento de mi vida lo que más disfruto es el tiem­po que paso con ella. Le compongo canciones, le toco la guitarra, ella es genial. Tener un hijo es toda una logística y recién ahora nos esta­mos acomodando. Tanto mi mujer como yo tenemos profesiones que son un poco inestables y estamos aprendiendo a tener seguridad en ciertos terrenos con el tiempo.

DZ/LR

 

Fuente Redacción Z
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