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Federico Gil Solá: Acariciando el regreso

El histórico baterista de Divididos anuncia un nuevo disco, que grabará este año, en el que cantará sus propias letras. Por Pablo Russo

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Es un músico con historia. En 2013 reeditó –con el sello Confluencia– sus dos discos solistas luego de la etapa Divididos: Leaving las vergas (2001) y La suerte y la palabra (2005). Mientras el baterista y cantante prepara un nuevo trabajo junto a su trío Los Exiliados, se presta a un repaso intensivo sobre sus inicios, su vida en Estados Unidos y su presente creativo.

¿Cómo llegaste a la batería?
Desde siempre. Hay una foto en la que tengo tres años, vivía con mis abuelos en Neuquén, y estoy tocando un tambor que me regaló mi abuelo. Además, están las famosas historias que tienen todos los bateristas, de tocar con las cacerolas. Y después, alguien me llevó a ver la primera película de Los Beatles (Anochecer de un día agitado), y ahí fue más directa la cosa: hay una escena en la que Ringo Starr se encuentra con un chico con el que pasa la tarde. Yo tenía más o menos la misma edad que el pibe, y me enganché mucho con eso. Pero, como te digo, ya venía de antes, me encantaban las marchas militares por ejemplo. En la época de Onganía estaba bueno porque había muchas…

El comentario tiene un dejo de ironía, ya que a los once años, en la época de la Triple A, te fuiste exiliado a Estados Unidos con tu familia. ¿Fue allí donde armaste tus primeras bandas?
Se dio la casualidad de que justo cuando llegué a Berkeley, California, empezó toda la primera movida del punk y del under, en el año 77 y 78. Fuimos con mi novia a ver a los Sex Pistols en el último y mítico show que hicieron en Winterland, en San Francisco. Ahí empecé a conectarme, armé mis primeras bandas –Young Adults fue la primera–, tocamos con Dead Kennedys cuando no los conocía nadie. Mi primer disco lo grabé con la banda Wire Train, en el 83, e hicimos gira por todo Estados Unidos y Canadá. Tocamos con The Cure, King Crimson, Stevie Ray Vaughan, Tom Petty… con un montón de gente.

¿Cómo fue el regreso a la Argentina?
Volví en 85 de visita, conocí al Ruso Verea y a gente de Los Violadores. Fui a ver a Sumo y los conocí a Luca, a Timmy McKern y a los muchachos. Me quería venir en esa época porque estaba buenísimo lo que pasaba acá, era una primavera. Igual estuve cinco años más en Estados Unidos y laburé con Penelope Houston, la cantante de Avengers. Tocamos de teloneros de Iggy Pop y de Leonard Cohen. Pero en los noventa no tenía ganas de estar allá, vine por razones familiares y medio de casualidad me conecté con Ricardo Mollo y Diego Arnedo… Y me quedé.

La etapa Divididos, del 90 al 94, dejó dos discos: Acariciando lo áspero (1991) y La era de la boludez (1993). ¿Cómo era el modo de trabajo con Mollo y Arnedo?
En general nadie traía una canción terminada, salían en los ensayos. Conceptualmente también aportaba cosas, porque cuando los escuché haciendo folklore se me prendieron todas las lamparitas. Es lo que yo quería hacer, pero ellos no lo hacían en serio. De a poquito fui metiendo la idea y al final me terminaron dando bola. En La era… los temas se armaban de zapadas. Grabábamos los ensayos, me llevaba los caset- tes a casa para escuchar y siempre alguna cosa interesante había; lo pasaba en la doble casetera y al final del mes iba con un rejunte de ensayos y seguíamos laburando sobre eso. Salvo “Huelga de amores” y “Ortega y gases”, que son aires de chacarera que trajo armado Diego, lo demás salía de ensayos. Y lo de “¿Qué ves?” (Gil Solá es autor de la letra) es un comentario sobre lo que estaba pasando en el país: el mayoral que dice que está todo bien era Domingo Cavallo, y lo “de la mentira es la verdad” sale del monólogo que hacía Alejandro Urdapilleta en La carancha, cuando aparecía vestido de María Julia Alsogaray venida a menos y decía “les presento a la última verdad: la mentira”.

¿Por qué pasó tanto tiempo desde que te fuiste de Divididos hasta la edición de Leaving las vergas?
Estuve varios años medio a la deriva, sin saber muy bien si quedarme en la Argentina o irme. Armé mi estudio, y medio como jugando se fue dando mi primer disco. Me pasé un par de años buscando cantante, pero en algún momento decidí que tenía que cantar mis letras yo mismo.

Pocos años después llegó el segundo, y luego un DVD junto a Laura Ros: Laura Ros + Fede Gil Solá – Tercer Jueves – Ciclo en vivo. ¿Cómo sigue la historia?
Tengo al menos ocho temas nuevos que irán al próximo disco, espero grabarlo en 2014. Todavía no tiene nombre, pero hay más de la mitad del disco armado. Quiero seguir tocándolo un poco antes de grabar.

DZ/rg

Fuente Redacción Z
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