Tiempo en Capital Federal

21° Max 19° Min
Cubierto con lluvias
Cubierto con lluvias

Humedad: 91%
Viento: Sureste 25km/h
  • Lunes 26 de Octubre
    Despejado14°   21°
  • Martes 27 de Octubre
    Despejado14°   19°
  • Miércoles 28 de Octubre
    Cubierto con lluvias13°   18°
Estado del Tránsito y Transporte
Actualizado: 20/09/2016 09:27:39
Tránsito
Trenes
Vuelos
Cargando ...

TEMAS DE LA SEMANA

Familias ensambladas: una ley para los tuyos, los míos y los nuestros

Son 29 mil familias. Un proyecto propone adecuar el Código Civil a los nuevos tiempos.

Por Karin Miller
Email This Page

El diccionario de la Real Academia Española define madrastra como «cosa que incomoda o daña», pero los dos hijos más chicos de Walter, casado en segundas nupcias con Graciela, se confundían y le decían mamá. Ella les explicaba que no, que los quería mucho, que los iba a cuidar, pero que no era su mamá. Los ayudaba a llamar a la que sí era su mamá, que vivía lejos, y a escribir cartas a sus abuelos maternos. Varios años después, para Ana y Florencia era más fácil hablar con ella que con su papá sobre las peleas con sus amigas o los chicos que les gustaban en la escuela.

La familia ensamblada se define como aquella en la que al menos un chico convive con uno solo de sus padres biológicos y con la nueva pareja de éste. Al menos uno, porque pueden ser varios, porque el cónyuge también puede tener hijos de uniones anteriores y porque el nuevo matrimonio puede tener hijos propios.

Pese a que la existencia de este tipo de familias no es nueva, en la Argentina no existe legislación específica sobre el tema. Las familias resuelven en su vida cotidiana situaciones concretas que no están contempladas por la ley, pero la falta de regulación puede convertirse en un obstáculo. El padrastro o la madrastra no pueden retirar al chico del colegio sin autorización, firmarle el boletín, tomar decisiones sobre su salud durante una urgencia. ¿Deberían poder hacerlo? ¿Cuál es el lugar que ocupa o que debería ocupar en la vida del chico la nueva pareja de su padre o de su madre? ¿Qué responsabilidades, qué capacidad de decisión es conveniente que tenga sobre la vida del menor?

El debate está abierto. En el Senado de la Nación se discutirá un proyecto de ley que establece ciertos derechos y obligaciones del nuevo/a esposo/a con respecto al hijo de su pareja. La iniciativa, que pertenece al senador porteño Daniel Filmus (Frente Para la Victoria), ya había sido aprobada en general en 2009, pero su tratamiento en particular se demoró y perdió estado parlamentario.

En 2011 el proyecto fue presentado nuevamente y será debatido este año en la Comisión de Legislación General cuando comience el trabajo parlamentario. Hasta diciembre, esa comisión fue presidida por la senadora opositora Liliana Teresita Negre de Alonso (Compromiso Federal), conocida por haber liderado la campaña contra el matrimonio igualitario. A partir de marzo estará a cargo de la kirchnerista Ada Rosa del Valle Iturrez de Cappellini (Frente Cívico por Santiago), que aunque comulgaba con las posiciones de su predecesora, no votó porque se hallaba acompañando a la Presidenta en un viaje a China.

Un rompecabezas con más piezas

En ningún lado está escrito que una familia ensamblada sea mejor o peor que una familia tradicional, ni que sus miembros sean más o menos felices. Sí suele ser, en general, más compleja, por el simple hecho de que hay más personas comprometidas, y por lo tanto más variables en juego. María Esther de Palma, terapeuta integrante de la comisión directiva de la Sociedad Argentina de Terapia Familiar, explica: «Las dificultades y las gratificaciones se multiplican. El asunto es que muchas veces los adultos de las nuevas parejas tienen fantasías de pensar que esta segunda vez les va a ir mejor que la anterior porque ya tienen experiencia, y a veces no tienen en claro que una familia ensamblada es distinta a una familia nuclear».

Uno de los problemas que se les pueden presentar a los chicos se relaciona con un conflicto de lealtades. Funciona como ejemplo la escena de la película Quédate a mi lado, con Susan Sarandon y Julia Roberts, en la que la mamá va a caballo con su hijo y el nene no se anima a decirle que se lleva bien con la nueva mujer del padre porque siente que eso le va a doler. «Este conflicto es muy común, y además hay mamás o papás que se lo hacen sentir al chico, que cuando va a la casa del otro padre es interrogado acerca de qué pasa en la otra casa. Lo ideal es no inmiscuirse, no estar expectante», señala la terapeuta.

Una cuestión importante a resolver es la del espacio: a veces los chicos van a pasar los fines de semana con el papá a un lugar muy pequeño, y les cuesta encontrar intimidad. De Palma considera que es esencial que tengan aunque sea un espacio mínimo, pero que sientan como propio.

Hoy es más fácil que antes. Hace 10 o 15 años no existían pautas claras de familias ensambladas, no se sabía qué pasaba en los cumpleaños o en las fiestas. «Las pautas se fueron generando y las parejas se sienten más cómodas en distintos ambientes, tienen más flexibilidad; eso redunda en beneficios para los hijos», asegura De Palma.

Las consultas de miembros de familias ensambladas se relacionan principalmente con cómo establecer disciplina con los hijos, especialmente si son adolescentes. De Palma dice que una regla de oro es que la pareja conviviente establezca las normas y la disciplina entre los dos, pero que quien lo transmita a sus hijos sea el padre o madre biológico. Es muy común que los chicos cuestionen la autoridad de la pareja del padre o de la madre con la que conviven, aunque no siempre sucede.

Rodrigo cuenta cómo fue que la mujer de su mamá comenzó a vivir en su casa. «Primero vivía en una casa a unas cuadras, había un tráfico asiduo pero no estaba siempre, y después de un año y pico, casi dos, hubo una propuesta, y a mi hermana y a mí nos encantó la idea», dice. No hubo resistencia, sino todo lo contrario. Incluso, hay muchas situaciones en que la consulta a ella, «por ser el oído alternativo, por no tener todos los temores y prejuicios lógicos que tiene una madre, por tener una visión más relajada», explica.

La Ciudad en números

Los últimos datos disponibles de la Dirección General de Estadística y Censos del Ministerio de Hacienda (2009) revelan que en la ciudad existen más de 28 mil familias ensambladas. Sin embargo, probablemente sean muchas más. Esto porque la encuesta en la que se basa el dato no permite identificar las familias que están integradas a una familia más amplia. Por ejemplo, en el caso en que conviven una pareja, su hija, el yerno y un nieto. La familia de los jóvenes y su hijo, se denomina «núcleo conyugal secundario». Pues bien, la encuesta no los individualiza y tampoco incluye a los hijos solteros de 25 años y más que conviven en el hogar ni a los hijos menores que residen en otro hogar. Por otra parte, más de la mitad de las familias ensambladas se concentra en el grupo de edad de 30 a 49 años. En total, este tipo de familia representa el 9% de los hogares donde convive la pareja e hijos solteros menores de 25 años (llamada de núcleo completo).

El número de integrantes de los hogares de familias ensambladas es mayor al promedio. Mientras que en los hogares constituidos por la pareja original y sus hijos hay un promedio de 3,2 personas por hogar, el de familias ensambladas es de 4,3. Según la Dirección General de Estadística y Censos, las familias ensambladas son más frecuentes entre los más pobres, que suelen unirse o casarse más jóvenes, y también tienen hijos antes.

En el pasado, una familia ensamblada se explicaba por la viudez de uno de sus integrantes. En la actualidad, es la búsqueda de una nueva convivencia después de una separación o divorcio. No hace falta morirse para que el otro pruebe suerte.

Un debate necesario

El proyecto de ley «Normas protectoras de los hijos en familias ensambladas» propone regular la relación entre los padrastros o madrastras -llamados en la iniciativa «padres o madres afines»-, y los hijos de su pareja. El vínculo estaría incluido en un tipo de parentesco que ya existe en el Código Civil. Es el «parentesco por afinidad», el que une, por ejemplo, a un esposo con sus suegros.

El Código Civil ya establece en qué casos el ejercicio de la patria potestad es exclusivo de los padres, y la propuesta no haría modificaciones en este sentido. Los chicos tienen y tendrán que pedir permiso a sus padres biológicos o adoptivos para casarse, viajar al exterior, entrar en una comunidad religiosa o en las fuerzas armadas. Pero el padre o la madre afín podrían resolver situaciones de urgencia en caso de que no se pueda ubicar al padre o la madre. Por ejemplo, dar el consentimiento para una operación o cualquier otro procedimiento médico.

Julieta vive desde que tiene cinco años con Marta, su mamá, y con Guillermo, esposo de Marta. De su papá no tiene casi ningún recuerdo: murió cuando ella tenía menos de seis meses. Sí tiene recuerdos de Guillermo, que no es su papá pero la llevaba a la plaza, la ayudaba a armar rompecabezas y le daba siempre -todavía le da- la porción más rica del asado. Para ella, Joaquín y Matías, hijos de Marta y Guillermo, son lisa y llanamente sus hermanos.

La ley, en caso de que el padre biológico del chico haya muerto -también si está preso o si fue declarado demente-, permitiría que la nueva pareja comparta el ejercicio de la patria potestad después de un acuerdo, homologado judicialmente. Esta resolución tendría carácter revocable. Si mueren los dos padres biológicos, el padre o madre afín que hubiera convivido con el niño y se hubiera hecho cargo de su sustento y educación, tendría iguales derechos que los abuelos, tíos y hermanos a convertirse en tutor del chico, si así lo decide el juez.

Claro que no todo son derechos. El padre afín tendría las mismas obligaciones que trae el matrimonio: ayudar al cónyuge en la crianza de los hijos de uniones anteriores. Además, los padres o madres afines tendrían obligación alimentaria subsidiaria en relación al chico, es decir, solamente en el caso en que sus padres biológicos no puedan hacerse cargo. Aunque el parentesco por afinidad cesa cuando el matrimonio deja de existir, esta obligación podría extenderse si así lo define un juez para garantizar el bienestar del niño.

El proyecto establece que en todos los casos que deba resolver la Justicia en donde el chico sea parte éste debe ser escuchado por el juez, que deberá considerarlo de acuerdo con su edad y grado de madurez. Asimismo, modifica la obligación de «respeto y obediencia» del hijo con respecto a sus padres por la de «mutuo respeto».

Las situaciones familiares concretas son diversas: no todas las familias funcionan de la misma manera, ni sus miembros ocupan los mismos roles. Cada quien tendrá su opinión, pero será necesario iniciar la discusión.

DZ/km

Email This Page
Comentarios (1)

Deja tu comentario