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Actualizado: 18/01/2022 19:39:07
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TEMAS DE LA SEMANA

Faltan más controles

Por Daniel Arroyo, Director ejecutivo de Poder Ciudadano

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Las declaraciones juradas muestran la evolución del patrimonio de un funcionario. En términos generales, en América Latina y en la Argentina existe la creencia de que el paso por la función pública enriquece al funcionario. Una DJ pretende mostrar la evolución patrimonial de la persona y explicar si hubo un aumento significativo en los bienes; permite a los ciudadanos ver cómo viven los políticos.

Una declaración jurada tiene como principal objetivo controlar que nadie utilice al Estado para enriquecerse, directamente (que no cobre sobresueldos o coimas), o indirectamente (que no utilice sus contactos y su lugar privilegiado para contrataciones a empresas amigas o testaferros). La declaración, claramente, no va a tener un ítem que diga «sobresueldo», pero permite ver si el crecimiento patrimonial se justifica o no.
La corrupción pública ha tenido tres momentos en la Argentina de las últimas décadas. Primero, el sobresueldo: el funcionario que cobra un adicional o un porcentaje. Luego están la coima y las licitaciones a amigos, muy comunes en los 90. La tercera forma es la más «profesional», que es cuando el funcionario incide en la contratación de una empresa que brinda un servicio. Todos los niveles son malos, pero este último lo es en un grado mayor y requiere muchos más instrumentos para los organismos de control.
Es importante decir que las declaraciones muestran una parte solamente. En la Ciudad y en toda la Argentina falta una ley de acceso a la información pública. Existe un decreto puesto en marcha por el gobierno nacional pero no es ley. También es fundamental que la información pueda ser legible y se entienda.
El interés de la sociedad por la corrupción fue muy fuerte en los 90. Luego fue perdiendo fuerza, en parte por la crisis y las carencias, y en parte porque mejoraron los sistema de acceso con las redes sociales y la proliferación de medios. En este contexto, en la próxima década creemos que retornara el interés por los hechos de corrupción. Los ciudadanos vuelven a interesarte por cómo y en qué gastan los políticos, y cuánto de lo que recibe el Estado vuelve en servicios.
La Argentina está en una situación media a nivel mundial: hay reglas, leyes, mecanismos de control, sistemas de seguimiento, una sociedad demandante. Pero falta que mejoren los sistemas efectivos de control y que los castigos se apliquen. Mientras exista la creencia (sustentada en hechos reales) de que si alguien es corrupto no va a ir preso, es difícil cambiar.

DZ/sc

Fuente Redacción Z
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