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«Evitaría hacer un desnudo»

Con película y obra de teatro en cartel, el actor uruguayo cuenta que le cuesta cambiar rutinas y compañeros. Y que fue afortunado desde el comienzo.

Por Brenda Salva
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daniel_hendler

Se inscribió en la Facultad de Arquitectura porque no creía poder vivir de la actuación, pero dejó la carrera poco antes de recibirse. Dice que la suerte tocó a su puerta y lo llevó a trabajar mucho más en televisión, teatro y cine. Su trabajo con directores como Daniel Burman (El abrazo partido y Derecho de familia), Ariel Winograd (Cara de queso, Mi primera boda) y Mariano Llinás (Historias extraordinarias) hizo de Daniel Hendler uno de los actores más importantes del cine rioplatense. En televisión, su trabajo en Graduados le deparó un Martín Fierro. Hoy protagoniza Vino para robar, de Winograd, con Valeria Bertuccelli, y la obra Traición en el teatro del Picadero, junto a Paola Krum y Diego Velázquez.

¿Cómo comenzó tu carrera?
Me formé y empecé a trabajar en Montevideo. Mi primer papel fue en una obra de teatro infantil que se llamaba El humor en la escuela. Hacía varios personajes, entre ellos la parte de atrás de un burro. El primer papel de adulto fue en Rompiendo códigos, dirigida por Héctor Manuel Vidal y protagonizada por Roberto Jones; una obra hermosa donde me pidieron que remplace a un actor. Tuve mucha suerte…

¿Fue suerte o más bien se debió al fruto de tu trabajo?
Mucha suerte, diría yo. Desde la primer oportunidad que tuve de actuar en teatro, haciendo un remplazo en una obra que adoraba, con un director excelente y un actor que idolatraba, me sentí muy privilegiado, y aún me siento así.

Trabajás en cine, TV y teatro. ¿Dónde te sentís más cómodo?
En mi casa (risas).

¿Pero tenés alguna preferencia en cuanto a lo laboral?
La preferencia no tiene tanto que ver con el medio, sino con los grupos de trabajo. Cada vez más me interesa encontrarme con buenos compañeros, con quienes pueda compartir algunas inquietudes. En el cine es más fácil, porque uno puede trabajar concentradamente durante un tiempo limitado, y en ese tiempo procurar una buena convivencia. En la tele o en el teatro, en cambio, si uno no encuentra actores y directores con quienes tenga afinidad, puede resultar un infierno. En ese aspecto, y solo en ese, he sabido intuir bien.

¿Cómo te predispone para el futuro haber ganado el Martín Fierro por tu papel en Graduados?
No sé. Un galardón es algo muy lindo de recibir, pero es sólo un premio; no creo que haya que tomarlo tan en serio.

Vino para robar tiene una trama casi hollywoodense, en la que interpretás a un ladrón de categoría. ¿Te trajo recuerdos de algún film que hayas visto?
Sí, de varios. De hecho, fueron esos recuerdos una de las principales motivaciones para hacer el papel; la sensación de estar adentro de una de esas pelis que veía cuando era chico, y jugar a ser el héroe.

En Traición compartís escenario con Paola Krum y Diego Velázquez. ¿Qué es lo que más te atrae de la obra?
La historia no encierra gran originalidad. Es un triángulo amoroso, bastante corriente como temática. Lo particular está en la forma que el autor cuenta la historia. El tiempo transcurre de adelante para atrás, y la trama se va contando a través de las huellas y las pistas que van dejando los personajes, a pesar suyo. Uno va descubriendo la verdadera historia por debajo de la superficie, gracias a la maestría de Harold Pinter para contar esta amenazante comedia de vínculos.

¿Te cuesta despegarte de tus personajes?
No. Me cuesta más despegarme de mis compañeros, o de ciertas rutinas que se crean en el trabajo. El oficio de actor te enfrenta a constantes cambios, y al final de cuentas somos bichos de costumbre.

¿Cuál fue el mayor cambio con el que tuviste que lidiar?
Un cambio destacable podría ser el cambio de ciudad de residencia. Pasar de Montevideo a Buenos Aires fue intenso. Desafiliarme del Casmu (una mutualista de salud de Montevideo) y afiliarme al Hospital Italiano (una prepaga de salud de Buenos Aires) fue una decisión bien cavilada.

¿Cómo te repartís entre el trabajo y la paternidad?
Depende. El año pasado no pude repartirme mucho porque trabajé en una tira diaria, y la tira te toma demasiado espacio. Este año, en cambio, estoy haciendo solamente la obra de teatro que, aunque es muy demandante, me permite tener más tiempos para mí y para compartir con mi familia.

¿A qué propuesta le dirías no?
A una propuesta indecente, en cualquiera de sus acepciones. En términos aún más concretos, evitaría hacer un desnudo y le temería a personajes históricos de gran envergadura.

En pocas palabras

• Nació en Uruguay hace 37 años.
• Está casado con la directora y actriz Ana Katz.
• Es papá de Helena y Raimundo.
• Ganó un Martín Fierro por su papel en Graduados.

Fuente Redacción Z
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