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TEMAS DE LA SEMANA

Estímulos: Masculino y femenino: erotismos distintos

Conocer las diferencias permite tener relaciones más plenas.

Por Juan Carlos Kusnetzoff
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sexo

Los sexos. Es decir, hay un erotismo mas­culino y un erotismo femenino. Y esta diferencia, muchas ve­ces ignorada, puede ser motivo de conflictos, de malos entendidos, des­encuentros y disfuncio­nes sexuales dentro de una pareja.

El erotismo masculi­no suele ser visual. Así lo atestiguan una gran can­tidad de revistas dedica­das a mostrar mujeres –y no pocos hombres– semivestidas, semides­nudas o desnudas, os­tentando “saliencias”, mostrando relieves cor­porales insinuantes: pe­chos y nalgas en prime­rísimo lugar. La técnica fotográfica, las muestra relucientes y en primer plano. Algo similar ocu­rre en la enorme oferta de pornografía que cir­cula por las redes digi­tales. El énfasis está puesto en mostrar los cuerpos femeninos en todo detalle y desde todos los ángulos. En su mayoría, el porno está pro­ducido según los cánones del erotismo masculino, completamente visual. Las mujeres no suelen ser las compradoras de esas revistas, no porque no les inte­resa la exhibición artística de las modelos relucien­tes, sino porque su aparato visual no las “llama”, no se enciende. Y tampoco son las principales consumi­doras de la industria de la pornografía.

El mercado dedicado al erotismo específicamente femenino es muy diferente y tiene también una ofer­ta variada. Suelen ser novelas, historias cotidianas de romances y aventuras eróticas, de supuestos “prín­cipes” apuestos, enamo­rados de una posible in­tegrante del pueblo, que pasara inadvertida hasta ese momento. En la ma­yoría de los casos no lle­van ilustraciones ni nin­gún tipo de estímulo visual. Las mujeres no los necesitan, prefieren los relatos donde las des­cripciones eróticas van acompañadas de una historia. La espera y las descripciones son funda­mentales.

Prefieren los correos sentimentales, donde se relatan amores imposi­bles y aventuras emocio­nantes que se resuelven con un beso furtivo en un último capítulo no­velesco. Historias sen­timentales de actores y actrices de moda, en­cendiendo el “corazón popular”, anhelando resolu­ciones dignas de un sueño compartido, en muchos casos funcionan como motores del erotismo femeni­no, mientras que para los varones no.

La clínica cotidiana da cuenta de los reclamos de muchas mujeres a sus compañeros, por buscar la ge­nitalidad con escasa acción de los juegos llamados previos. Allí se pone en evidencia el hombre visual, con el “radar” en la punta de su pene, frente a la compañera, que espera la lentitud del erotismo tác­til y, en parte, auditivo. Un encuentro, muchas veces, signado por el desencuentro de los sentidos predo­minantes a la hora del amor supuestamente com­partido.

DZ/rg

Fuente Redacción Z
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Diario Z
Médico sexólogo clínico. Director del Programa de Sexología Clínica del Hospital de Clínicas. Jefe de Cátedra Libre Sexología Clínica.