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Enrique Pinti: ‘Hay muchas cosas en las que no he madurado’

Feliz por el reestreno de ‘Mi bello dragón’, dice que el secreto de su alegría es la creatividad.

Por Diego Zwengler
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La entrada del teatro Maipo está dominada por la figura de Enrique Pinti. Un afiche lo caricaturiza en su espectáculo Antes de que me olvide, otro informa el reestreno de Mi bello dragón, la comedia musical que dirige, pero que protagonizó en reiteradas ocasiones desde 1968. La obra se presenta los sábados y domingos a las 17. Es codirigida por Ricky Pashkus y protagonizada por Marcos «Bicho» Gómez.

Se reconoce feliz por haber obtenido su tercer Martín Fierro, en este caso por su programa Pinti y el cine, en Canal 7. Verborrágico como siempre, habla de su obra infantil, cuenta que a los 5 o 6 años ya era un admirador, pero también una víctima, de las películas de Disney y confiesa que con Bambi y Blancanieves tuvieron que sacarlo del cine con ataque de llanto.

¿Por qué decidió reponer Mi bello dragón?
Cada vez que lo hice me dio una satisfacción tras otra, entonces empecé a reponerla porque funcionaba. Me di cuenta de que no era vieja y pensé que si los chicos todavía se divierten con Tom y Jerry, que es de la década del 40, quiere decir que hay algo que no muere.

¿Cómo surgió la obra?
A mí me gustaba la maestría y la comedia musical de Disney, pero pasé a revisar la línea tradicional y escribí este cuento para desmitificar los estereotipos. Entonces invertí las características de los personajes y por eso la bruja es simplemente una solterona, el dragón lo único que quiere es comer comida chatarra, la princesa es una loca y los malos son patéticos. Hoy es ideal para verla desde los 7 años hasta la muerte.

¿Aún tiene actitudes de chico?
Totalmente, hay muchísimas cosas en las que no he madurado. Tengo rabietas o actitudes adolescentes. Como nunca trabajé en otra casa que no sea el teatro, no sé hacer un cheque, ni cambiar un tapón. Hay un mundo adulto que lo tengo negado, en eso soy una criatura.

¿Qué lo moviliza a seguir haciendo tanto a los 70 años?
No concibo la vida sin la creatividad y no tengo otro plan de vida. Yo creo que si me tengo que ir a vivir a una isla a pescar me suicido. Soy un hombre del cemento, del centro o de ir al teatro y mientras me dé la salud voy a seguir así.

¿Con tanta vorágine, hay tiempo para la reflexión personal?
Reflexiono sobre lo que pasa, pero a los 70 uno reflexiona también sobre la vida: si vivió al pedo, qué aprovechó, en qué se equivocó o qué cosas haría que antes no hice.

¿Por ejemplo?
No tomarse las cosas demasiado en serio. Yo tengo ahora un lema que es «me chupa un huevo», que no lo tuve de joven. Debería ser al revés porque se supone que cuando sos joven no te importa nada, pero a mí me pasa ahora. Antes le daba importancia al afuera y hacía cosas para incorporarme a los demás, ahora si caí bien, bárbaro y si no, no me importa.

¿Cómo ve a Buenos Aires 2010?
A mí me enamoró toda la vida y es de las más lindas del mundo. Pero tiene falencias imperdonables, no puede ser que se inunde desde hace 25 años, con todos los gobiernos. Tampoco se cuidan los espacios culturales, está bien la remodelación del Teatro Colón, pero el San Martín se cae abajo. Los actores importamos sólo cuando nos piden presencia en algún acto, igual la cultura se cuida sola, es muy pujante y se hace todo lo que se puede.

¿Cómo define la gestión cultural de Mauricio Macri?
Nula. Tiene algunos funcionarios que se preocupan, como Lombardi, pero no les parece un área interesante. Nos gustaría que nuestros representantes vayan a teatros o cines y que amen la cultura, aunque no se los puede obligar. Hay una preferencia por el fútbol, pero necesitaríamos más apoyo.

Defíname al típico porteño.
Tiene como desgracia ser grosero, con cierto cancherismo de creerse el mejor. Los centros urbanos dan una gran prepotencia. El porteño tiene una noción de divertirse y de arreglar el mundo con un café.

 

Fuente Redacción Z
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