Tiempo en Capital Federal

19° Max 13° Min
Cubierto
Cubierto

Humedad: 78%
Viento: Sur 25km/h
  • Lunes 16 de Septiembre
    Despejado12°   17°
  • Martes 17 de Septiembre
    Despejado11°   19°
  • Miércoles 18 de Septiembre
    Despejado12°   18°
Estado del Tránsito y Transporte
Actualizado: 20/09/2016 09:27:39
Tránsito
Trenes
Vuelos
Cargando ...

TEMAS DE LA SEMANA

Eliminatorias: «Con la actitud no alcanza»

La pobre cosecha del seleccionado nacional en los partidos frente a Ecuador y Paraguay revelan que –más allá de la ausencia indisimulable de Lionel Messi– falta trabajo en el equipo.

Por Alejandro Fabbri
Email This Page
14-10-2015_asuncin-paraguay_disconformidad_en_los_jugadores

Seguramente ninguno de nosotros imaginó una cosecha tan pobre, apenas un punto en dos partidos, ante rivales totalmente accesibles en la previa y en la realidad. La ausencia de Messi no nos alarmó, porque con los buenos jugadores que tiene la Selección Argentina y las variantes ofensivas, muy pocos se animaron a pensar que el equipo nacional jugaría sus dos primeros partidos eliminatorios sin marcar un solo gol.

A propósito, jamás en la historia de las clasificaciones para una Copa del Mundo, la selección argentina estuvo los dos primeros partidos sin convertir un gol. Retrocediendo a 1969, cuando el equipo nacional no pudo ingresar al mundial de México porque Perú logró empatarle en la cancha de Boca y dejarlo afuera, aquella fue la única vez en la que la Selección perdió sus primeros dos compromisos, ante Bolivia y los peruanos. Nunca había pasado antes de eso, nunca pasó después. Hoy, es casi lo mismo: un punto en dos partidos.

Afinados los datos históricos, el que desafina es el equipo. Levantó el rendimiento que había mostrado ante Ecuador, pero no le alcanzó para merecer ganar el partido en Asunción y tuvo la benevolencia del juez uruguayo Andrés Cunha que decidió no cobrar un claro penal cometido por Emanuel Mas.

Paraguay tampoco es lo que era. Sacó una milagrosa victoria de Puerto Ordaz, porque los defensores venezolanos hicieron una macana enorme en el último minuto y llegó relajado al choque con la Argentina. Mostró carácter, cierto orden defensivo, pero muy pobre respuesta en sus delanteros. Al equipo –en plena transición de nombres- no le será fácil mantenerse en puestos de vanguardia, por lo menos eso se vislumbra viéndolo.

En cambio, la Argentina parece tener todo y en realidad tiene poco y nada. A las ausencias de Messi y Agüero, se sumaron Garay y Biglia, además de Rojo. O sea que cinco titulares no estuvieron. ¿Alcanza eso para justificar el pobre rendimiento? No creo, porque los sustitutos están capacitados para hacerlo.

Parece mentira, pero el mellizo Funes Mori y el tucumano Kranevitter fueron de los mejores jugadores del equipo. No les pesó la titularidad, no sintieron presión o por lo menos no dieron esa sensación. Hicieron lo que hacían en River, que los catapultó a la Selección. El defensor tuvo un cruce salvador cuando Lezcano iba a ajusticiar a Romero en el segundo tiempo y fue mal amonestado. Kranevitter hizo lo que mejor sabe hacer. Corta y entrega la pelota con prolijidad, hace pocas infracciones, está bien ubicado y fue imprescindible para situarse cerca y atento a lo que haga el jefe Mascherano.

La defensa tuvo puntos altos en la dupla central (jugó bien Otamendi) pero sufrió los mismos sofocones por los costados que ante Ecuador. Sobre todo, en la zona izquierda, donde el sanjuanino Mas todavía no le tomó la vuelta a la competencia internacional y a intuir qué harán los que atacan por ese sector. Romero no tuvo problemas y Tevez fue un delantero movedizo, encarador, asistidor, con alguna chance de gol que se desvió por poco y un golpe que lo alejó bastante del partido en los últimos minutos.

El problema es la conducción del equipo: Javier Pastore repitió una tarea muy floja. Jugó aislado, sin mostrarse, sin voz de mando, sin carácter para una tarea que no es sencilla pero es la que le asignó Martino y la que lo llevó a la selección. Pastore necesita ayuda, eso está claro, pero jugó tan apichonado que no se entiende por qué duró tanto en el campo. Una pena, porque en esa función no hay casi nadie más. Lamela es un poco más ofensivo que el cordobés, pero casi que no tuvo tiempo para mostrar su calidad, que la tiene y debería ser más utilizado. Dybala necesita aclimatarse y jugar. Pasta le sobra. Lo cierto es que la Argentina seguirá conviviendo con el torbellino de Lavezzi –se corrió todo, hizo buenas y malas- y la irregularidad de Di María, que no termina de convencer a nadie, es pura insinuación y sanas intenciones.

Falta un mes para la próxima serie de partidos: Brasil adentro y Colombia afuera. En el Monumental contra el scratch y en el agobiante calor de Barranquilla después. Serán, de cajón, dos rivales más exigentes, unidos a la carga histórica de esos enfrentamientos. Se supone que Messi no llegará, quizá Agüero, pero habrá que arreglárselas para ponerse de pie y enfrentar el futuro con la determinación de que peor es muy difícil jugar y la Argentina tiene futbolistas y cuerpo técnico que necesitan entender que con la actitud, con las ganas, no alcanza. Se necesita trabajo, inteligencia y acertar con los nombres. Parece sencillo, pero los hechos están demostrando que no es así.

 

DZ/nr

Fuente Redacción Z
Email This Page
0 Comentarios
Sé el primero en dejar un comentario!

Deja tu comentario

Columnistas
Diario Z
Enrique Alejandro Fabbri (Caballito, Argentina, 1956) es un periodista deportivo especializado en fútbol, de larga trayectoria en los medios especialmente en la TV. Es uno de los periodistas con...