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Elecciones 2015: Mejor solo…

Mauricio Macri rechazó la presión de grandes empresarios y periodistas «amigos» y descartó un acuerdo electoral con Sergio Massa. Apuesta a polarizar la elección con el candidato oficialista. Las razones secretas de una decisión arriesgada.

Por Reynaldo Sietecase
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Mauricio Macri está listo para jugar en las grandes ligas. Lo reconocen propios y extraños. Sus compañeros de partido y sus más enconados adversarios políticos. Ya no queda nada de aquel dirigente que, hace una década, se presentaba dubitativo y balbuceante.

La semana pasada tomó una decisión osada y riesgosa: le cerró las puertas de un acuerdo electoral a Sergio Massa y anunció que disputaría el poder sin compañía y a su modo. Desoyó así los consejos y advertencias de algunos de los empresarios más poderosos del país que lo conminaban a conformar un frente amplio que reuniese a toda la oposición.

Macri está convencido de que el ex intendente de Tigre resta más de lo que suma. Y que su estrategia de competir sin el apoyo de quienes “estuvieron comprometidos con el gobierno en los últimos doce años” le permitirá polarizar la elección con el candidato del Frente para la Victoria. “Será una pelea entre los que quieren el cambio y los que no”, explicó.

El heraldo negro fue Jaime Durán Barba. El asesor ecuatoriano de Mauricio Macri se reunió con Sergio Massa y Francisco de Narváez, en la casa de este último, y no sólo les comunicó que no habría acuerdo posible sino que le sugirió al fundador del Frente Renovador que se baje de la candidatura presidencial.

El ingeniero ni se molestó en hablar con sus antiguos socios políticos. De Narváez trató de torcer el desenlace renunciando a su candidatura a gobernador por el FR en función de una alianza que estaba muerta al nacer. “Renuncio para facilitar un acuerdo entre Massa y Macri”, sentenció públicamente.

El jefe de Gobierno porteño no se dio por aludido y señaló que si Massa lo llamaba (la prensa amiga sugería que sólo hacía falta una conversación telefónica para arreglar todo) le diría que ya tenía candidata a gobernadora: María Eugenia Vidal. No había más que hablar.

El lobby empresario que se desató sobre el líder del PRO fue fenomenal. La presión de los periodistas con opinión de los grandes medios de comunicación fue desembozada. La idea que trataron de inculcarle a Macri era sencilla: “Si no hay acuerdo de toda la oposición, gana Scioli y puede hacerlo en primera vuelta”.

Macri no rechaza su vinculación con el denominado establishment empresario –comparte con sus miembros ideas, pertenencia e intereses– ni reniega de su buena relación con los periodistas que lo cuestionaron. Simplemente cree que tomó la mejor decisión y que esa decisión lo puede conducir a la Casa Rosada. Un gesto de independencia que causó desconcierto y sorpresa.

Cual viudas de un hipotético Frente Amplio Opositor, algunos editorialistas deslizaron “Macri quiere perder”. La idea no resiste un análisis serio. Hace más de un año que el jefe de Gobierno porteño coincide con la opinión de Durán Barba. Está convencido de que la cercanía con peronistas y radicales lo hace bajar en las encuestas. Por esa razón decidió descartar a Carlos Reutemann como candidato a vicepresidente y sólo lo aceptó como representante del PRO al Senado de la Nación por Santa Fe.

El rechazo a un acuerdo con Massa no es otra cosa que una apuesta a la polarización con el kirchnerismo. Cerca de Macri aseguran que, según varias encuestas, está en una situación de empate técnico con Daniel Scioli. De esa manera la pelea de fondo será “por la continuidad o por el cambio y el cambio –dicen– es Macri”. También creen que si Scioli gana las PASO tendrá que “kirchnerizarse” todavía más y eso facilitará la idea de presentar al PRO como “la única opción” opositora.

Para los que argumentan que Macri perdió la oportunidad de contar con un buen candidato a gobernador de Buenos Aires, en el macrismo también tienen una respuesta: “María Eugenia Vidal mide más que De Narváez” y van más allá: “Sacará la misma cantidad de votos que Macri, la elección es el mismo día, la gente no corta boleta”.

La política de diferenciación se limita a los dirigentes nacionales pero no a los distritales. En el PRO no rechazan los acuerdos “por abajo” como los que cerraron con Oscar Aguad en Córdoba, el radical Jorge Boasso en Santa Fe y con Jesús Cariglino en la Primera Sección de Buenos Aires.

La fórmula presidencial será cerrada al partido. Y allí se están probando el traje de candidato a vice desde Gabriela Michetti hasta el economista Rogelio Frigerio pasando por Marcos Peña.

La decisión final será del conductor del espacio, como en el peronismo.

DZ/sc

Fuente Redacción Z
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Diario Z
Periodista. Escritor. Cazador de historias. Argentina @Sietecase http://ReynaldoSietecase.com.ar