Tiempo en Capital Federal

21° Max 18° Min
Cubierto con lluvias
Cubierto con lluvias

Humedad: 92%
Viento: Suroeste 23km/h
  • Lunes 26 de Octubre
    Despejado15°   21°
  • Martes 27 de Octubre
    Despejado14°   19°
  • Miércoles 28 de Octubre
    Cubierto con lluvias14°   18°
Estado del Tránsito y Transporte
Actualizado: 20/09/2016 09:27:39
Tránsito
Trenes
Vuelos
Cargando ...

TEMAS DE LA SEMANA

Elecciones 2015: Maldita catástrofe, nunca llega

Los augurios de «fin de ciclo» no se cumplieron. Con la economía estabilizada, el kirchnerismo todavía mantiene poder de fuego. El éxito de la Operación Baño de Humildad. El esfuerzo de Randazzo por mostrarse como la continuidad del proyecto. El éxodo massista y la «fortaleza? de PRO.

Por Eduardo Blaustein
Email This Page
recalde_cristina

No era necesario el previsible triunfo del peronista conservador Juan Manuel Urtubey para decir que esta película ya la vimos: “No hay fin de ciclo”, dijo Jorge Asís en una de esas charlas que viene publicando el diario La Nación. Los opositores, si quieren ganar, paradójicamente deberán hacer algún tipo de populismo, escribió un buen analista y consultor político, Eduardo Fidanza, dando a entender un clima de época en el que buena parte de la sociedad valora a trazos gruesos el ciclo kirchnerista. Incluso el economista de la City Miguel Ángel Broda dijo que la economía no será un problema electoral para el oficialismo. Nunca llega la anunciada catástrofe kirchnerista.

Ganó Urtubey –y un hombre del massismo en la capital salteña– y La Nación recortó cuidadosamente una frase muy sugestiva del gobernador: “Imagino (el escenario poselectoral) con el peronismo en el gobierno pero, como sucede habitualmente, un nuevo presidente rediseña el esquema de poder. Creo que nosotros, desde las regiones hoy menos competitivas, nos tenemos que sentar y hacer valer nuestro peso”. Hubo otra frase más potente, una suerte de augurio sobre el futuro del kirchnerismo más o menos puro: “La realidad práctica es que el que tiene la lapicera conduce. Cristina tendrá influencia, y es obvio que hay que escuchar a una persona que fue ocho años presidente y que está en tu espacio político. ¿Pero cuánto dura el famoso cuento de alguien al gobierno y otro al poder? Creo que no hay espacio para eso”.

Esas cosas dijo Urtubey a La Nación, pero a la multitud que celebraba el triunfo le dedicó palabras distintas: “Quiero que sepan que a partir de hoy tendrán en mí a un hombre que, con la misma tranquilidad espiritual con que ha caminado Salta, lo va a hacer en cada rincón de la Argentina, para que podamos profundizar el proyecto con el que Néstor Kirchner puso de pie al país y que ha profundizado la presidenta Cristina Fernández de Kirchner”. Una letra distinta, según la audiencia a la que dirigirse.

A la salida del baño
Le costó pocos días a la Presidenta asegurarse el éxito de la Operación Baño de Humildad. Quedan dos precandidatos por el FpV, Daniel Scioli y Florencio Randazzo, cada uno con pasado y discurso distintos. Scioli conserva esa curiosa fortaleza de siempre, su capacidad de salir indemne –amén de su bautismo de fuego en tiempos menemistas– de una gestión más que opinable. Randazzo, ayuno de un armado político propio, acompañado a veces por guiños suaves de la Presidenta, eligió un discurso confrontativo con su adversario. Hace de su gestión (agencia vial y reducción de accidentes en las rutas, pasaportes y DNI, renovación de la red ferroviaria) uno de los ejes de su discurso. Pero añade un matiz potente cuando se niega a mostrarse como un mero gerente eficaz y elige decir que por cada éxito en su gestión hubo antes una voluntad política y una decisión de tocar y desarmar intereses: los de Siemens, el negocio de la Policía Federal cuando manejaba los pasaportes, los de las concesionarias de trenes y las cúpulas sindicales ferroviarias. Elige mostrarse como un pequeño Néstor y hay quienes señalan que, como el ex presidente, acaso arriesga demasiado cuando hace política sin mejores contenciones. Estuvo el sábado en Carta Abierta, una asamblea de gente que en promedio pasa los 60 años y que carga antiguas militancias de izquierda o del peronismo de izquierda. Los asistentes fueron con curiosidad y escepticismo; seguramente con necesidad de encontrar consuelo ante la emergencia de Scioli. Este cronista estuvo allí. Randazzo se los ganó con una oratoria y un discurso que no se le conocía y con el trámite fácil de ponerse a la izquierda de Scioli, aludir a los Derechos Humanos, hablar feo de Clarín, mentar la necesidad de profundizar la política de memoria y justicia con los cómplices económicos de la dictadura.

¿Podrá Randazzo en el poco tiempo que le queda achicar la distancia que le lleva Scioli? ¿Cristina le brindará apoyo mayor o elegirá preservarse?

Corriéndose hacia el centro, por favor

Quedan entonces –suponiendo que Massa no se baje– tres candidatos que eligen por convicción u oportunismo correrse al centro virtual del discurso político. Y un cuarto, Randazzo, que es el que más cerca está de representar (al menos en las palabras) la continuidad del kirchnerismo. Los primeros tres saben que la sociedad no pide cambios drásticos y sí acaso un tipo de política más sosegada. Dato siempre atendible: la solidez de los oficialismos en los distritos donde se votó –incluyendo Capital y con la excepción mendocina, donde al kirchnerismo no le fue mal– puede marcar tendencia general para las finales.

Y al kirchnerismo, con la economía estabilizada, aún con bajo crecimiento, le queda munición. En los días que vienen el Gobierno festejará con su estilo conocido la Semana de Mayo, con fiesta popular, con la puesta en escena de lo que se hizo, con inauguraciones de fuste como el nuevo y lujoso centro cultural que funcionará en el edificio del Correo Central y con más anuncios que –no hay casualidades– tendrán que ver otra vez con la recuperación del sistema ferroviario.

De cara a lo inmediato, quedan lo que Sergio Massa llamó “diez días más de presión” del establishment para que baje su candidatura. Menos en realidad, desde que lanzó esa frase. Mientras continúan las deserciones en su tropa (en las redes sociales circuló que la fórmula sería Massa-Rexona, “porque no te abandona”), el macrismo descartó una interna bonaerense entre ambos espacios. ¿Es porque el PRO se siente tan fuerte o porque sobreactúa fortaleza? ¿Será una sobreactuación equivocada?

Hay un dato que pone al escenario electoral aun más interesante de lo que pintaba. En Capital se manejan estas cifras sobre las elecciones: el PRO 40% o algo más, Martín Lousteau 30%, el FPV 20%. No quedaría muy bien plantada la figura de Mauricio Macri en la escala porteña y la nacional si votos independientes y del FpV emigraran a Lousteau sólo para mostrar irritación contra la figura del ingeniero.

DZ/sc

Fuente Redacción Z
Email This Page
0 Comentarios
Sé el primero en dejar un comentario!

Deja tu comentario

Columnistas
Diario Z
Periodista, escritor, autor de Decíamos ayer. La prensa argentina bajo el Proceso.