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TEMAS DE LA SEMANA

El clima fresco y lluvioso va a seguir hasta abril

Lo pronostica la licenciada en Ciencias de la Atmósfera Marisol Osman, que además explica que la baja temperatura de esta primavera es causada por el fenómeno de El Niño.

Por Romina Daniela Blasucci
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Típica conversación de ascensor de los últimos días: “No sé por qué está tan fresco si ya estamos en noviembre” o “esta lluvia me pudre, quiero que venga el calor”. Según el gusto, algunos se quejan y otros se alegran, pero todos notan y quieren saber por qué el clima está tan raro. Por momentos parecería que el frío que nunca terminó de llegar en invierno está arruinando la primavera y planea hacer lo mismo con el verano.

La respuesta a esta ciclotimia climática es un fenómeno meteorológico llamado El Niño. Aunque se origina muy lejos, en el Pacífico, repercute en todo el globo terrestre y, también, en la ciudad de Buenos Aires. Mucho tiempo atrás, los pescadores del puerto de Palta, en el norte de Perú, bautizaron así a este acontecimiento en el que el agua del océano aumentaba su temperatura y los peces se sumergían en las profundidades.

Desde entonces se pensó que El Niño era una corriente cálida que bajaba hacia el sur desde el Ecuador cerca de la época navideña. Nada más errado. Hace unos 50 años se descubrió que no era un fenómeno local peruano ni tampoco anual y desde entonces se lo asocia con los cambios climáticos que se dan en toda la zona del Pacífico tropical.

Marisol Osman es licenciada en Ciencias de la Atmósfera y becaria doctoral en el Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera (CIMA), dependiente de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el Conicet. Conoce muy de cerca fenómenos como El Niño, que ocurren cada algunos años, porque trabaja en el desarrollo de una herramienta de pronóstico que detecte cuándo llegarán estos períodos a la Argentina.

¿El fenómeno de El Niño tiene que ver con esta suerte de ausencia primaveral?
Muchas veces, todo lo que pasa en el Pacífico tropical repercute en esta zona. Es lejos, pero llega hasta acá. El comportamiento promedio del océano hace que en esta época se sienta más calor en el Pacífico Occidental (Indonesia, Filipinas y norte de Australia) y más frío en Colombia y la costa de Perú. Pero cuando llega, El Niño hace que la temperatura aumente en la costa este del Pacífico, eso llega a la zona central y, al contrario de un año normal, Australia y el Pacífico occidental son más fríos.

¿De qué modo hace esto El Niño?
Funciona como una especie de hornalla. Pensemos que esta hornalla está ubicada en una región específica en la que se generan muchas tormentas, que funcionan como onditas. Esas ondas, que suben y bajan la presión, viajan alrededor del globo. En las zonas de baja presión, favorecen la generación de lluvias y en las de alta, las inhiben. Lo que está pasando ahora es que con El Niño la hornalla se movió de lugar: desde el norte de Australia y el Pacífico Occidental hasta el Pacífico oriental y el Pacífico central. Esto altera, entonces, el sitio en el que se forman las ondas y por eso hay tormentas en otra región, como por ejemplo acá. Al analizar Niños previos queda claro que esto impacta sobre todo en la primavera, que es cuando se favorece la conexión de lo que pasa en el Pacífico y lo que pasa en la zona de nuestro país. Es por El Niño que hay lluvias en el este de la Argentina y temperaturas más bajas que las que se esperan en una primavera normal.

¿Cada cuántos años pasa esto?
El Niño no tiene un período fijo. Puede pasar una vez cada dos años, pero también cada cinco o más. La diferencia de este Niño que nos afecta actualmente es la intensidad que tiene el cambio de temperatura entre estaciones y las tormentas que genera. Un fenómeno así como el de ahora no se veía desde 1997. Hubo otros Niños en 2002 y 2005, pero no fueron como éste.

¿También hizo frío y llovió durante el último Niño intenso, de 1997?
Bueno, una característica interesante para observar es que el último Niño intenso se dio hace 18 años, cuando el escenario del cambio climático no era el que tenemos hoy. Entonces ahora estamos estudiando las características de este fenómeno combinado con el calentamiento global que hemos venido experimentando durante estos años.

¿Y qué hará CIMA con el estudio?
La Argentina se comprometió ante las Naciones Unidas a elaborar un reporte sobre los cambios climáticos observados en el país y a hacer un reporte de los gases de efecto invernadero que produce. Además, debe informar sobre programas nacionales que contengan medidas para mitigar y facilitar la adecuada adaptación al cambio climático. También se hacen pronósticos sobre qué puede suceder en el futuro. El Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera participa de esto y se presentó en la Secretaría de Ambiente de la Nación. Entre otros aspectos, se destaca el aumento de la temperatura media en algunas regiones, las lluvias intensas y las olas de calor.

¿Cómo fueron cambiando las primaveras porteñas con el paso de los años?
El cambio climático tiene un componente muy importante, que es su origen antropogénico: es decir, ocasionado por el hombre. En todos los informes se confirma cada vez más que sin el aporte de la emisión de gases que realizamos no tendríamos este nivel de calentamiento global. Esto ha ocasionado una tendencia en la temperatura, que impacta sobre todo en las mínimas: cada vez son más altas.

¿Cómo afecta a las personas el aumento de la temperatura promedio?
Fuera de este fenómeno actual, que está enfriando el clima esta temporada, en las noches de primavera antes solía refrescar. Era lo habitual. Pasa que en los últimos años las temperaturas fueron cada vez más moderadas y hay una tendencia a olvidar climas pasados. Está comprobado que a los seres vivos no les afecta tanto que la temperatura máxima sea más alta. Lo que en realidad hace daño es que las mínimas no sean bajas. Es decir, las personas necesitan que a la noche refresque para poder, por ejemplo, descansar correctamente.

¿Y qué pasa con las lluvias?
Se ha visto un aumento en la tendencia de lluvia sobre el este de la Argentina. Esto se concentra en eventos puntuales. O sea que hay lluvias un solo día mucho más intensas de lo que eran antes. Eso no se vio en las regiones cuyanas. Por todos estos cambios es cada vez más difícil generar pronósticos. Y ése es nuestro desafío actual.

¿Se puede pronosticar cuándo va a ser el próximo Niño?
Desde los años 70, cuando se empezó a ver la importancia de El Niño, se ha hecho mucho esfuerzo para pronosticarlo. Se utilizan enormes computadoras de simulación que pueden anticipar lo que va a pasar, pero sólo se puede saber qué va a suceder de acá a seis meses en el océano tropical. Así que ése es el lapso con el que se anticipa.

¿Va a hacer calor esta primavera?
Por momentos sí, pero el clima en la ciudad va a ser lluvioso con picos de frío y calor hasta marzo-abril.

¿También va a afectar el verano?
El verano también va a ser un poquito más fresco y más lluvioso de lo que típicamente es. Se espera que en el verano El Niño afecte más al Litoral del país y el norte de la provincia de Buenos Aires, así que saldría un poco de la ciudad. Esto no se traduce en un solo evento de lluvias fuerte. Así como hay regiones en donde se espera que llueva más de lo normal, hay otras en donde se inhibe la probabilidad de lluvias, por ejemplo, el norte de Brasil, Venezuela o la Patagonia, aunque la señal ahí no es tan clara. Son chances, no hay certezas, pero yo apostaría por eso.

¿Hay que tomar alguna precaución?
El ciudadano común no, nada en especial. Las instituciones públicas deberán ver qué medidas toman para proteger cultivos, caudales de los ríos, etcétera. Desde el Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera no recomendamos qué hacer, pero podemos ayudar en el proceso. Intentamos poner todo nuestro conocimiento al servicio y traducirlo en información que ayude a tomar cualquier decisión. El equipo tiene científicos sociales, que son los traductores entre los usuarios y nosotros.

¿Quiénes son los usuarios?
Por ejemplo, Defensa Civil en el caso de las alertas meteorológicas. En los plazos que trabajo yo, de períodos más largos, se piensa en el Ministerio de Agricultura, de Turismo, Recursos Hídricos, Transporte, Energía y Cooperativas de productores. Hasta la política está demandando el servicio, porque una catástrofe natural puede cambiar una elección. Nosotros estamos convencidos de que la información que producimos es útil para todos estos sectores, pero probablemente nuestra forma de ver estos problemas no sea la misma que la de ellos.

¿Y cómo logran que los sectores entiendan los problemas y puedan usar la información correctamente?
Ahí es donde interviene lo que llamamos un traductor, alguien que colabore en el diseño de herramientas para ayudar al usuario. Como por ejemplo los antropólogos. Ellos estudian cómo es la percepción de una alerta meteorológica. Si la información está disponible, pero el usuario no entiende qué hacer con ella, es información inútil. Hace relativamente poco, sólo unos tres años, que la Organización Meteorológica Mundial puso el foco en esto y nosotros estamos trabajando en sintonía. Nos sentimos cómodos devolviendo a la sociedad algo que es útil.

¿Qué te parece la comunicación del pronóstico meteorológico en los medios masivos?
A los presentadores los veo bien preparados porque la televisión ha tenido interés en incorporar a profesionales. El consejo que les daría es que incorporen también a periodistas científicos, porque a veces le preguntan al meteorólogo por terremotos o por eclipses y ése es un rol que no debería cumplir. Hay muy buenos periodistas científicos en los diarios, pero no se los ve tanto en la tele. Antes nos quejábamos de que los que decían el pronóstico en el noticiero eran simples presentadores, pero hoy se fue al otro extremo: se les pide explicaciones no sólo del tiempo, sino también de otras áreas que no tienen que ver con la meteorología.

Perfil: 

Marisol_Osman

Nació en Vicente López el 21 de mayo de 1987.
Licenciada en Ciencias de de la Atmósfera en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales.
Becaria Doctoral en el Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera (CIMA), dependiente de Conicet/UBA.
Se especializa en pronósticos estacionales sobre el sur de Sudamérica

DZ/ah

 

Fuente Redacción Z
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