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TEMAS DE LA SEMANA

El vaso sigue a medio llenarse

Estando Messi, Argentina corre con ventaja. Pero atrás genera dudas.

Por Alejandro Fabbri
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No hay manera de medir las sensaciones, pero la mayoría de los argentinos sabe que el seleccionado argentino tiene dos caras. Estando Messi, el equipo corre con ventaja, los rivales buscan evitar las apariciones casi mágicas de nuestro crack y él, a pesar de su supuesta indiferencia y de una inexistente apatía, se pone el equipo al hombro y define partidos a fuerza de goles, que es su mejor carta de presentación.

Al mismo tiempo, la interesante capacidad ofensiva de los nigerianos puso en evidencia problemas defensivos que no tienen indicios de recuperación, por lo menos por ahora. Esta vez, el buen arquero argentino –Sergio Romero– no tuvo ninguna responsabilidad en los dos tantos africanos y las dudas que genera la dupla que conforman Federico Fernández y Ezequiel Garay no terminan de disiparse. Hay lentitud en los cruces, poca movilidad y una orfandad que hizo lucirse a Musa, el talentoso delantero nigeriano, quien hizo los dos goles.

Si preocupa la lesión de Agüero que lo podría marginar del choque en octavos de final, al contrario es buen indicio contar con la actuación de Lavezzi, veloz e incisivo jugando por cualquiera de los dos costados ante Nigeria. Además, la presencia de Palacio es un imán para aquel que pretenda más rapidez aun y potencia ofensiva. En ese sentido, la Argentina no debería alimentar ninguna preocupación.

Ángel Di María levantó su rendimiento, se corrió todo cuando varios compañeros no podían mantener el ritmo en el final y estuvo a punto de convertir su gol. A la posible baja del Kun, se le agrega la falta de definición que ha demostrado Higuaín en la serie inicial. Es un goleador de raza y cuando no convierte, se impacienta como cualquier romperredes. Sabella lo mantuvo en la cancha casi todo el último partido, esperando que hiciera su tanto, pero no hubo caso.

Al lado de la defensa argentina, parecen cuestiones menores, porque quien nos toque en los próximos partidos, seguramente tendrá un nivel superior a Irán, Bosnia o Nigeria. No es el caso de pedir lo imposible a un grupo de buenos futbolistas, pero habría que trabajar un poco más en el esfuerzo de la media cancha y no dejar tan expuesto a Mascherano, un patrullador entusiasta de la zona cercana al arco argentino que necesita ayuda. Solo no puede.

Si unos días antes del inicio de la Copa del Mundo nos inclinábamos por expresar que era un torneo sin favorito, hoy lo ratificamos. Eliminados algunos tigres de papel como Inglaterra, Italia o Portugal, caído en desgracia España por el final de una generación brillante, las dudas que demuestra la defensa argentina, los problemas que ha evidenciado Brasil en sus presentaciones, las incomodidades que sufrió Alemania ante Ghana, cierto amarretismo holandés, no terminan de convencernos como un candidato hecho y derecho.

En concreto, ya hemos tenido tiempo de emocionarnos con el triunfo uruguayo y la epopeya de Luis Suárez contra Inglaterra, de la alegría argelina por ser los primeros africanos en hacer cuatro goles en un partido, las decepciones italianas, bosnias, croatas y australianas. La gran capacidad de Neymar para mostrar su mortífero poder de fuego, el juego ofensivo de Francia, el contagio que ha generado José Pekerman en sus jugadores colombianos y la esperanza de pelear bien arriba con aspiraciones, son elementos que ayudan a pensar en un fútbol mejor, más audaz y si no, basta con fijarse en el promedio de goles por partido. Esquemas abiertos, vocación por ser el primero en anotar, han podido más que la especulación habitual, la postura rendidora y justificable para cuadros humildes como Irán o Australia, pero poco entendible en Italia, Suiza o la impresentable selección rusa, tan tímida como inoperante, que aún se puede clasificar.

En resumen, hay dudas. A favor y en contra. No hay un superequipo, no hay un único favorito, no hay un único crack (Messi y Neymar suman dos), no hay tanto amarretismo, hay mucha más audacia. Por lo tanto, el escenario sigue abierto y las variantes son muchas. Demasiadas. Por eso, a lamerse las pequeñas heridas y esperar. Tiempo y ganas, hoy, sobran.

DZ/sc

Fuente Especial para Diario Z
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Enrique Alejandro Fabbri (Caballito, Argentina, 1956) es un periodista deportivo especializado en fútbol, de larga trayectoria en los medios especialmente en la TV. Es uno de los periodistas con...