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TEMAS DE LA SEMANA

“Debemos entender de qué nos independizamos”

El ensayista Eduardo Grüner reflexiona sobre cómo ha incidido la pugna de civilización y barbarie desde la Independencia y los modelos que se han sucedido desde entonces.

Por Juan Pablo Csipka
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Doctor en Ciencias Sociales, profesor en las facultades de Ciencias Sociales y Filosofía y Letras de la UBA, Eduardo Grüner es uno de los intelectuales más reconocidos de la Argentina. Entre sus obras destacan Un género culpable (1995), Las formas de la espada (1997), El sitio de la mirada (2000), Elfin de las pequeñas historias (2002) y La cosa política (2005). A dos siglos de la Independencia, replantea las nociones de civilización y barbarie, de las que habló en una mesa organizada por la Universidad Nacional de las Artes junto a Eduardo Jozami y Horacio González. En charla con Diario Z, analiza esos conceptos y reflexiona sobre los últimos dos siglos de vida nacional.

¿Cómo incide la dicotomía entre civilización o barbarie en la historia argentina?

Facundo es un texto fundacional, de lo más importantes que se han escrito. Una cosa es el efecto objetivo de la escritura de Sarmiento y otra las interpretaciones que se han hecho. Incluso recordemos que el libro se llama, originalmente “Civilización y barbarie” y luego se reemplaza la “y” por “o”. Es un texto más complejo que los usos que se han hecho a posteriori, incluso por el mismo Sarmiento. Es interesante ver cómo se forzó la dicotomía según los intereses en pugna hasta que el país se terminó de organizar.

¿Qué quedó trunco del proyecto independentista?

Falta prácticamente todo. El tema es comprender de quién y de qué nos independizamos, cuál era modelo político y social que se podía llevar adelante con una independencia formal. Porque la independencia fue formal, de la corona española, y se pasó a tener una relación de dependencia con la monarquía inglesa. Inglaterra era consciente de lo que hacía al favorecer los procesos independentistas. Por eso sólo hubo un recambio de élites dominantes, los criollos reemplazaron a los españoles.

¿Cómo se dio el choque de proyectos antagónicos que de algún modo sintetizó Sarmiento?

Se da en forma incipiente desde 1810, con la polémica entre Moreno y Saavedra. Yo diría que hay confrontación de proyectos distintos de organización política y económica, pero no hablaría en términos de lo popular: lo que hay son tensiones al interior de las elites. Aunque hay diferencias, claro, porque no es lo mismo el proyecto sanmartiniano que el de la oligarquía porteña, por dar un ejemplo obvio. Es importante destacar que la dicotomía se usó ideológicamente por las fracciones en pugna en las guerras civiles hasta la Generación del 80 y, luego de un interregno en los años del yrigoyenismo y el peronismo.

¿El peronismo ha contenido la máxima tensión, con la pugna entre peronistas y antiperonistas?

No sé, se mezclan muchas cosas. Ahí hay formas distintas de entender la oposición. Una cosa ha sido el antiperonismo político y otra el gorilismo que ve al peronismo identificado con aspiraciones de clases populares y está en contra de eso. Y encima ha habido peronistas que pueden ser gorilas.

Igualmente, ¿se puede decir que ha habido proyectos triunfadores?

El de la Generación del 80 claramente se impone y consolida el modelo agro-exportador, cuestionado por Yrigoyen primero y por Perón después. Y que vuelve en el 55, claramente. Con todo, los cuestionamientos son relativos, porque se hacen al interior de una lógica que respeta los límites del capitalismo.

Perón había planteadoaquello de la independencia económica como complemento a la independencia política de 1816.

Claro, una de las tres banderas. Es una de las consignas propias de él. Pero en rigor eso no se logró nunca, ni siquiera en el peronismo. Sí hubo mayores posibilidades de negociar con más firmeza con el capital extranjero. Negociaciones que llevaron a golpes de Estado, ¿no? Como en el 55 y el 66. No es que quiera tampoco menospreciar la negociación, pero tampoco se planteaban transformaciones radicales del sistema.

¿Cómo ve el presente, a 200 años del 9 de julio?

La situación actual es catastrófica. Retornó lo peor de las derechas oligárquicas, con una ofensiva feroz contra los sectores populares. No soy de los que creen que haya un cambio de signo inverso respecto del kirchnerismo en sus últimos años.

¿Cómo evalúa la independencia en sí?

Era lo que se podía concebir en ese momento. No  fue un proyecto inclusivo de la sociedad. Lo digo aplicando el prisma del presente, cuando en verdad no se pueden aplicar categorías de hoy a un hecho de hace dos siglos.

¿Qué relatos cree que habría que tener presentes para pensar estos dos siglos?

El primer texto, insoslayable, es el Facundo, que es un hito fundacional de la cultura y la literatura. Después sumaría a Ezequiel Martínez Estrada y a sus continuadores rebeldes de la revista Contorno, como David Viñas y León Rozitchner. Son obras que nadie al que le interese la historia puede deja r de leer. Y la literatura de ficción dice mucho más que a primera vista. Ahí la lectura es Borges, en mi opinión, el mayor escritor argentino después de Sarmiento.

DZ/JPC

Fuente Redacción Z
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