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TEMAS DE LA SEMANA

El proyecto oficial, con retoques

El bloque oficialista negoció a contrarreloj con el Frente para la Victoria y sus aliados un acuerdo que fija un aumento del impuesto a los sellos y caracteriza el servicio como “trascendental”.

Por Franco Spinetta
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ritondo-metrodelegados-subte Ritondo recibió a los metrodelagados en la Legislatura porteña.

La novela por el traspaso del subte culminaba al cierre de esta edición. Casi un año después de firmar un acta acuerdo con el gobierno nacional y tras semanas de idas y vueltas, el PRO llevó su iniciativa al recinto con más dudas que certezas. Sin embargo, arduas negociaciones destrabaron la discusión sobre la hora y encaminaron la suerte del proyecto macrista.

Las dos fuerzas mayoritarias de la Legislatura (el macrismo y el kichnerismo) alcanzaron un acuerdo sobre los aspectos más conflictivos del proyecto: el capítulo sindical y el del financiamiento. El PRO desistió de declarar al subte como “servicio esencial” y reemplazó el artículo que estipulaba un aumento de combustibles por un incremento del Impuesto a los sellos.

Los artículos que se quitan son los que caracterizan al subte como un servicio esencial, lo que restringe fuertemente el derecho de huelga. Fue sustituido por la declaración de servicio trascendental que obliga a mantener el 60% de la frecuencia del servicio en hora pico y 40% en el resto.
Como la discusión es artículo por artículo, se quitaría al SBASE la atribución de fijar la insalubridad y se removería el artículo que impedía tomar personal adicional por cinco años.

En cuanto al financiamiento, el macrismo renunció al aumento de los combustibles a cambio de incorporar la iniciativa del legislador Aníbal Ibarra de aumentar el impuesto a los sellos, que se aplica a todos los trámites que se realizan en la órbita del Gobierno de la Ciudad. También circulaba una versión sobre la nueva emisión de un bono millonario para costear la administración del subterráneo. En tanto, se mantienen los aumentos de los peajes de AUSA y de las patentes para automóviles valuados en más de 125 mil pesos.

Por otra parte, según pudo averiguar este medio, se votaría en general la declaración de emergencia aunque sólo por un año (con posibilidad de otorgar una prórroga por un año más), conservando la cesión de superpoderes al Ejecutivo local, así como también la conformación de una nueva Sociedad Anónima, que en principio sería estatal pero que abre las puertas a la incorporación de capitales privados.

El camino que recorrió el proyecto hasta llegar al recinto no fue sencillo. Se acumularon versiones en los pasillos legislativos: que se caía la sesión, que el PRO no juntaba los votos, que se aprobaba en general pero algunos artículos polémicos no… Una costumbre a esta altura del año, cuando se desarrollan sesiones maratónicas donde se cruzan demasiados intereses.

Estaba claro que el traspaso del subte –que lleva casi un año de discusiones- no sería fácil de resolver. Sin embargo, la cuestión se complicó más de lo previsto y hasta Mauricio Macri necesitó hacer lobby y amenazó con que, de no aprobarse la ley, el 1º de enero el subte seguiría en manos de la Nación

LOS EJES DE LA DISPUTA
Las divergencias más importantes remitían dos aspectos. Uno, la limitación del derecho de huelga a partir de declarar al subte “servicio público esencial” –o “trascendental”, en una discutible vuelta retórica–. Dos, los métodos de financiamiento, el más conflictivo es el aumento de los combustibles. Incluso los legisladores más cercanos al PRO se opusieron desde un primer momento y reclamaron que el Ejecutivo moderara sus pretensiones. Lejos de amilanarse, el macrismo continuó con su postura de no negociar. Así pasaron tres plenarios de comisiones (Obras y Servicios Públicos y Presupuesto en conjunto) de donde salieron tres dictámenes, uno de mayoría (que el PRO firmó en soledad) y dos de minoría (uno del interbloque kirchnerista y el otro de la Coalición Cívica y Buenos Aires para Todos).

“Así no hay ley”, decían en voz alta tanto Juan Pablo Arenaza (Bases para la Unión), como el legislador denarvaísta Daniel Amoroso y los diputados del bloque radical, Claudio Presman y Rubén Campos. Este grupo de legisladores es clave para el PRO, que tiene 26 ediles propios y necesita 5 más para lograr quórum y dar viabilidad a sus proyectos.

El primero en ceder fue Arenaza, que consideró una “irresponsabilidad no votarle el proyecto al partido que resultó ganador de las elecciones”. Amoroso, en cambio, reclama la eliminación de los artículos “antiobreros”: la declaración del servicio como “esencial”, y la vinculación entre aumentos de salarios e incremento del boleto. También pretendía eliminar los superpoderes para el Ejecutivo porteño –que habilitan al jefe de Gobierno a contratar directamente-, algo que finalmente quedó pero por un lapso menor.

REPARTO DE CULPAS
El martes 18, luego de una reunión con los representantes de la Asociación Gremial de los Trabajadores de Subterráneo y Premetro –los metrodelegados– y jefes de las bancadas opositoras, el oficialismo comenzó a señalar al kichernismo como responsable de un “bloqueo político” que impediría el traspaso del subte. En una conferencia de prensa, el vicepresidente de la Legislatura, Cristian Ritondo, dijo que “sin financiamiento no hay traspaso de subtes. Le pedimos a la oposición que recapacite”, añadió. Macri le exigió a la presidenta de la Nación que interviniera y ordenara a sus legisladores locales que acompañaran su proyecto de ley de traspaso.

El virtual empate técnico que se daba en la Legislatura –y que mantuvo trabada la discusión de la ley- fue roto por un nuevo acuerdo entre el macrismo y el kirchnerismo, acompañados por Arenaza, Amoroso, Presman y Campos. Ya adelantaron su voto en contra Proyecto Sur, Buenos Aires para Todos y algunos legisladores de la Coalición Cívica.

En la Legislatura había tres proyectos alternativos. Uno del interbloque kirchnerista, otro de la Coalición Cívica, Buenos Aires para Todos y Proyecto Sur y un tercero de Alejandro Bodart (MST), que proponía la estatización. Un comunicado de Bodart calificó duramente los acuerdos: “El pacto PRO-K sigue hoy con el subte y mañana con los negocios inmobiliarios de ambos, que vamos a votar en contra. Los K apoyan la ley privatista de Macri para el subte con algunos retoques y mañana ambos bloques votarán la entrega de predios públicos para negocios privados.”

Macri había remarcado como “una necesidad de la gente que el servicio de subte sea esencial”. La falta de acuerdo con sus aliados tradicionales terminó reduciendo las aspiraciones del jefe de Gobierno.

 

Fuente Redacción Z
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