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TEMAS DE LA SEMANA

El próximo debate en la Ciudad: endurecer el Código de Convivencia

La Legislatura discutirá una reforma al Código Contravencional. Posiciones encontradas.

Por ezequiel-spillman
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El macrismo impulsa una modificación al de Conviven­cia Urbana. La puer­ta para abrir el debate es el ac­cionar de los «trapitos», creen que tal y como está redactado no permite el accionar de la Po­licía Metropolitana ya que, en primer lugar, es muy difícil com­probar quién está «exigiendo», según dice el texto, y quién no. segundo lugar porque en los casos en los que se comprueba la exigencia, los jueces contra­vencionales terminan penando con trabajo de utilidad públi­ca o sin ninguna pena. De he­cho, según datos oficiales, de las 3.713 actas labradas, en 2007, por contravenciones cometidas por cuidacoches, el 95,3% fue­ron archivadas.

Es en este contexto en el cual el PRO pretende este año deba­tir una reforma al Código Contra­vencional que ponga sobre el ta­pete el tema de los «trapitos». Y en la Legislatura aseguran que en los próximos dos meses empeza­rán a trabajar en este sentido.

Acorde con lo que cuentan fuentes parlamentarias, todos los bloques se mostraron abiertos a discutir qué hacer con los cuida­coches, aunque las posiciones van desde la legalización masiva de la actividad, regulada por el go­bierno porteño, hasta la prohibi­ción. Lo que esconde la intención de cambiar la ley, es una postura expresada en otros ámbitos, en­durecer el Código de Convivencia para trasladadarlo a otros ámbitos más allá de los cuidacoches, por ejemplo «rigorear» la actividad de travestis en las calles.

En esta última línea de pensa­miento se encuentran el titular de la Metropolitana, Eugenio Burza­co, y el presidente de la comisión de Seguridad, el michettista Martín Borrelli, quien presentó un proyec­to en ese sentido por el cual se pro­híbe la actividad salvo en el caso de los servicios ofrecidos por los co­mercios como el valet parking.

«Me parece que la regulación del Código Contravencional de 2004 ha sido desbordada por la realidad. Si alguna vez se persiguió el objetivo de no atacar a las per­sonas con dificultades económicas, esto se ha tergiversado. Hoy la acti­vidad se ha organizado en grupos y mafias», le dijo a Diario Z el legisla­dor porteño del macrismo.

«No se puede sostener que se los está ayudando. Por eso es­toy proponiendo prohibir la activi­dad de cuidacoches salvo para los jubilados con tarjeta azul del go­bierno», agregó Borrelli.

«Una política social en serio no es liberar la vía pública para que la gente con problemas económicos salga a ha­cer una changa. La situa­ción se ha desbordado, hay denuncias por vio­lencia, abusos y malos tratos a los automovilis­tas. Y ya es un negocio muy rentable por el que se cobran hasta 60 pe­sos en recitales», conclu­yó el diputado del PRO.

Desde Proyecto Sur, el legislador Julio Ra­ffo manifestó su volun­tad de abrir la discusión pero trazó una mira­da distinta. «El tema de los ‘trapitos’ se tie­ne que resolver con la comprensión de la gen­te que necesita trabajo. Hay que organizarla, le­galizarla y tarifar para saber cuánto hay que pagar en cada lugar. Es fundamental que la per­sona que deja el auto sepa quién le cuida el auto», manifestó.

«Pero hay que respe­tar que la gente está dando pelea por la sobrevivencia, por eso pro­ponemos que exista un registro para saber quién cuida los vehícu­los en la Ciudad», concluyó Raffo.

Por su lado, existe otro proyec­to presentado por el legislador del PRO y titular de la comisión de Jus­ticia (donde comenzará a debatir­se la reforma al Código), Gerardo Ingaramo, para crear un Registro Único Obligatorio de Cuidadores de Estacionamiento Público.

Acorde con la iniciativa, el Gobierno les proveerá a los ins­criptos «una credencial, una pe­chera numerada, que debe ser utilizada obligatoriamente du­rante el desarrollo de su activi­dad y un silbato». su vez, plan­tea, «se les entregará un handy, que será devuelto luego de finali­zado su labor».

En diálogo con este diario, In­garamo explicó: «Mi proyecto con­templa distinguir a los cuidacoches autorizados, los cuales, tendrán un número de identificación, se los podrá distinguir perfectamente, y tendrán una jurisdicción deter­minada para realizar su actividad. Además se dictaminará un régi­men de precios máximos».

«Asimismo quienes no se en­cuentran inscriptos y ejerzan la actividad de cuidacoches se les aplicará una sanción de $1.000 a $20.000 de multa o cárcel de 5 a 20 días. Esto se duplicará cuando exista previa organización», contó el diputado.

«De todas formas, estaremos organizando desde la Comisión de Justicia de la Legislatura, una serie de encuentros de trabajo con to­dos los actores involucrados  en la problemática para intentar consen­suar una solución común, y acercar a las voluntades hacia la mejor re­solución posible», completó.

Desde la Coalición Cívica se mostraron de acuerdo con la idea regular la actividad de los «trapi­tos». El diputado Juan Pablo Are­naza distinguió dos clases de cui­dacoches: «Por un lado está el que trabaja en los barrios, que hoy por hoy colabora con la seguridad. ellos hay que darles algún tipo de marco legal. Por ejemplo, en Pun­ta del Este ya están legalizados y el sistema funciona muy bien».

«Por otra parte están los ‘tra­pitos’ mafiosos que piden plata en los recitales y que, además, te obli­gan a estacionar en lugares prohi­bidos», apuntó Arenaza. Y se mos­tró de acuerdo con el proyecto de Ingaramo: «Hay que regularlos porque actualmente la situación es anárquica. Hay que darles una cre­dencial, una identidad».

Finalmente, el legislador de la Coalición concluyó: «Hay que sa­ber diferenciar entre la mafia de los trapitos y los que trabajan para ganarse el dinero. Por eso insis­to en que no hay que prohibirlos pero, por supuesto, hay que com­batir a los mafiosos».

 

Fuente Redacción Z
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