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TEMAS DE LA SEMANA

El problema de las pilas usadas

Casi todos los artefactos que usamos contienen pilas o baterías, la incógnita es qué hacer con ellas una vez agotadas. Consejos y explicaciones.

Por Marta Bilbao
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Los smartphones, las table­tas y los controles remotos llegaron a nuestras vidas para quedarse. Sin embargo, el veloz avance tecnológico nos pone en una encrucijada cada vez que alguno de estos elemen­tos queda en desuso o necesita un cambio: ¿qué hacemos con las pilas y baterías usadas? ¿Y con los aparatos? ¿Dónde los dejamos? ¿Los acumulamos, los tiramos a la basura o hay lugares especiales para deshacerse de ellos?

Según la ley Nº 24.051, los residuos electrónicos como las pilas y las baterías agotadas son considerados legalmente como “residuos peligrosos universales”, una característica que establece que, los desechos compuestos por elementos de riesgo para la salud deben recibir una recolec­ción diferenciada de los residuos sólidos urbanos. Ejemplos de es­tos residuos son: pilas, baterías de telefonía celular, tubos fluo­rescentes, tubos de neón (de alta presión de sodio y halógenos), cartuchos de toner, baterías de automóviles, entre otros.

No todas estas pilas y bate­rías son igualmente riesgosas, dependiendo esto de sus com­ponentes químicos. En el caso de las pilas comunes, alcalinas o ácidas, el riesgo está determina­do por su contenido de mercu­rio, aditivo que se encuentra en parte de las que se comercializan en el país.

Sin embargo, esta condición parecería no ser relevante para la Capital Federal y el Gran Buenos Aires. Según informa la Secre­taría de Ambiente de la Nación, estos distritos están exceptuados en lo que refiere a tratamiento diferenciado del residuo: “En el caso del usuario que se encuen­tra en la ciudad de Buenos Aires o Gran Buenos Aires, las pilas comunes y alcalinas pueden ser desechadas junto con la basura común. Esta basura domiciliaria es dispuesta en rellenos sanita­rios pertenecientes a la Ceamse, y según informa dicho organis­mo, estos rellenos han sido di­señados con técnicas preparadas para recibirlas”, indica el organis­mo gubernamental en su web.

Para Greenpeace esto no es lo que hay que hacer. “La ges­tión de pilas y baterías agota­das representa hoy un problema ambiental de difícil abordaje. En primer término, es necesario en­tender que se debe propender a pautas de consumo más razona­bles: millones de pilas son usa­das en artefactos prescindibles Un uso más racional de pilas y baterías es imprescindible, más cuando no existen aún en el país tecnologías de tratamiento para la mayor parte de las pilas”, indi­có Consuelo Bilbao, coordinado­ra de la campaña contra el uso de pilas en el país.

Según la ONG ambientalista, el consumo de pilas y baterías, primarias (no recargables) y secundarias (recargables) tiende a incrementarse año tras año por el incesante aumento de la canti­dad de aparatos y artefactos que las utilizan. Es necesario por ello tener en cuenta la toxicidad de sus compuestos en virtud del in­cesante crecimiento de este tipo de residuos dentro del flujo de los residuos sólidos urbanos (RSU) o residuos domiciliarios (RD) y en los sitios de disposición final.

“Las pilas terminan en luga­res donde hay otros tipos de re­siduos. Allí se da un proceso con los líquidos lixiviados, es decir, aquellos líquidos que caen de los residuos orgánicos y que termi­nan corroyendo las pilas. De esta forma, se escapa una sustancia tóxica que penetra en las napas y el suelo”, agregó Bilbao.

Para Greenpeace, alrededor de un 30% del contenido de las pilas presenta materiales tóxicos capaces de dañar a la salud y el medio ambiente. Absolutamen­te todas las baterías contaminan, ya que sus componentes riesgo­sos, generalmente metales, al ser liberados tienen un potencial capaz de desarrollar desde célu­las cancerígenas (cadmio), hasta graves alteraciones emociona­les (manganeso) y en el sistema nervioso central, cardiovascular y respiratorio (mercurio, plomo, litio).

En ese sentido la ONG indi­có que volverá a impulsar la ley que establece la disposición fi­nal de los residuos eléctricos y electrónicos, en donde estaban incluidas las pilas: Ley de Basu­ra Electrónica que propone que sean los mismos productores de electrónicos los responsables de la recuperación y reciclado de sus materiales. Aunque tuvo media sanción en el Senado, a fines de 2012 la Ley de Basura Electrónica perdió estado parlamentario.

Por su parte, la Agencia de Protección Ambiental porteña (Apra) indica que las pilas y ba­terías recargables deben llevarse a las sucursales de las diferentes marcas que figuran en la pági­na web del organismo. En caso de que alguno de los lugares no esté funcionando, comunicarse con el Gobierno de la Ciudad o la autoridad gubernamental corres­pondiente. Para la provincia de Buenos Aires y resto del país, la gestión de la recolección depen­de de los distintos municipios.

¿Cómo elegir las pilas?

En principio se recomienda utilizar los artefactos eléctricos conectados a la red y así evitar la utilización de pilas.

Si su uso es inevitable, es conveniente comprar pilas recar­gables, de esa manera se pro­duce una gran reducción en el volumen de residuos a desechar, puesto que cada vez que recar­gamos la pila evitamos tirar a la basura una unidad.

Otro concepto importante es la calidad del producto a elegir. Sabemos que una pila barata, en general, tiene una menor vida útil que una de buena calidad, con el agravante de estar elabo­rada bajo un proceso más conta­minante, que, en consecuencia, da como resultado pilas con ma­yores contaminantes también.

Se sugiere adquirir las pilas con el rótulo “Libre de Mercurio (Hg)” o similar, dado que este elemento es el más contaminan­te de los contenidos en ella. Así, las pilas de marcas reconocidas enmarcadas dentro de las leyes de los Estados Unidos, Europa y Japón, que prohíben la adición de mercurio, podrían ser arroja­das a la basura común, siempre que se tenga la seguridad de que no poseen ese metal.

Para las pilas provenientes del sudeste asiático, comúnmente compradas a razón de 4 x 20$, la forma más adecuada de gestión es, directamente, no comprarlas.

¿Qué hacer con las baterías del automotor?

Respecto de las baterías de plomo-ácido (las comunes de los autos), al momento de la compra de una nueva, las agotadas pueden ser entregadas al comerciante, quien está obligado a recibirlas y disponerlas adecuadamente, de acuerdo con la Resolución SRNyAH Nº544/94.

Otras recomendaciones

  • No juntar pilas. Estamos concentrando los riesgos.
  • No mezclar las pilas nuevas con las usadas. Se reduce la vida útil de ambas.
  • Utilizar preferentemente artefactos conectados a la red eléctrica o a energía solar.
  • No tirar las pilas a la cloaca, ya que finalmente llegan al río y podrían contaminarlas aguas. En ausencia de red cloacal la contaminación afectaría las napas.
  • No quemar las pilas, esta recomendación es para todos los tipos de pilas y baterías.
  • No dejar las pilas al alcance de los niños.
  • No utilizar aparatos a pila (ej.: juguetes) cuando pueden ser reemplazados por otros.

DZ/rg

Fuente Redacción Z
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