Tiempo en Capital Federal

21° Max 14° Min
Cubierto con lluvias
Cubierto con lluvias

Humedad: 72%
Viento: Sureste 28km/h
  • Domingo 24 de Octubre
    Despejado11°   23°
  • Lunes 25 de Octubre
    Parcialmente nuboso16°   29°
  • Martes 26 de Octubre
    Despejado20°   30°
Estado del Tránsito y Transporte
Actualizado: 20/09/2016 09:27:39
Tránsito
Trenes
Vuelos
Cargando ...

TEMAS DE LA SEMANA

El negocio del acarreo de autos

Contratos vencidos, concesiones irregulares y cada vez más quejas por acarreos injustos.

Por irina-sternik
Email This Page

En sólo quince minutos ingresaron cuatro autos acarreados a la playa de Figueroa Alcorta 2001. Como si fuera un juego de Pac-man, las grúas entran y salen rápidamente, suben y bajan autos, buscan sus nuevas víctimas en tiempo récord. Sus dueños llegan al lugar horas más tarde. Indignados, emprenden discusiones sin solución inmediata con los empleados del lugar. Esta situación se repite todos los días, en 13 mil ocasiones los 30 días del mes. Según datos de la Dirección de Concesiones de la Ciudad de Buenos Aires, cada una de las dos empresas contratadas levanta 6.500 autos por mes, lo que genera una recaudación diaria de 80 mil pesos, salvo los días sábados, cuando la cifra asciende a 90 mil. La facturación informada de ambas empresas es de tres millones de pesos mensuales, de los que sólo 20 mil corresponden al canon mensual que recibe el Gobierno porteño.

Las empresas encargadas de la remoción de autos son dos: Sistema de Tránsito Ordenado (STO, de Dakota SA) y Sistema de Estacionamiento Controlado (SEC, de BRD). Ambas, con sus contratos vencidos desde 2001, operan con permisos precarios y con cada vez más grúas en su haber. Si bien siempre hubo grúas en Buenos Aires, desde 2008, el pago por acarreo
(sin contar la multa) aumentó un 106%: pasó de 92 a 190 pesos.
Además, ambas empresas, desde la gestión de Mauricio Macri,
pasaron a funcionar las 24 horas, en tres turnos, sumaron más grúas en su flota, más barrios y, además, obtuvieron la potestad de salir a pintar las calles y poner parquímetros.

Es domingo a la tarde y la playa de STO está llena de autos. Los empleados, en receso, charlan, bromean e intentan calmar a una ofuscada señora que, al pagar el acarreo, tiene que lidiar con un perro callejero que se coló en el predio. La situación se pone tensa: su marido se enoja porque no puede perder un día de trabajo para ir a reclamar y no entiende de qué se trató su infracción: «Estacioné sin tocar la línea amarilla», explica, y la oficial de justicia esboza una justificación posible: «Tiene que haber cinco metros de cada lado».

Más tarde, en la playa de SEC, ubicada en el estacionamiento subterráneo de Sarmiento y Av. 9 de Julio, los ciudadanos indignados empiezan a llegar. El enorme predio se va poblando el domingo a la noche, aprovechando la noche de los teatros y llevando, en su mayoría, autos que están estacionados sobre los cajones azules de carga y descarga de mercadería, aquellos que tocan líneas amarillas y, en especial, los que son más simples de levantar, para que el juego pueda continuar: «Estacioné sobre el cajón marcado con líneas azules que no se veían, era de noche. Aproximadamente 10 metros más adelante, había un cartel que decía ‘Carga y descarga la 24 hs. Ancho máximo 8 m’. Poco después, fui a hacer el descargo con la controladora de tránsito, con las fotos del cajón azul despintado. La autoridad me dice que el cajón no tiene importancia, que lo que importa es el cartel, pero como era confuso, me perdonó la multa. No así el acarreo, porque no tenía fotos del cartel», dice Nicolás Mandrafina. La voracidad de la grúa insinúa una gran recaudación por auto. En la playa de STO aseguraron a Diario Z no cobrar por auto removido, aunque un testimonio aportado por un empleado anónimo en la página noalparquimetro.com.ar, afirma que sí hay comisiones por auto acarreado y que éstas tienen un precio de 1,35 pesos por vehículo. Para hacer números, según este mismo testimonio, la empresa obliga a los choferes a llevar 407 autos mensuales por grúa, un total de 5.698 autos, contabilizando las 14 grúas en el momento del testimonio, el año pasado. Hoy, cada empresa cuenta con 18 grúas aproximadamente. Este empleado dice que muchas veces ellos mismos están expuestos a peligros y confiesa casos 7 de agresión física a compañeros por parte de los automovilistas despechados. «Los daños a vehículos producto de maniobras de acarreo son moneda corriente», confiesa.

Juan M. Chavarri, presidente de la Asociación Vecinal «No al Parquímetro», cuenta sobre su lucha por las cambiantes señales viales y parquímetros en Barrio Norte. Hac estacionamiento con parquímetro: donde antes no existía la posibilidad de estacionar, hoy quieren cobrar. Los perjuicios para los vecinos de los diferentes barrios son muchos. Uno de ellos es el del tránsito excesivo de las grúas por calles residenciales: «Sobre Laprida, un día cualquiera, entre la una y las tres de la mañana pasan 11 grúas, con las alarmas de los autos sonando y el consiguiente ruido y contaminación visual de los camiones», cuenta Chavarri.

El legislador porteño por la Coalición Cívica Sergio Abrevaya hace memoria y afirma que los contratos con STO y SEC comenzaron en la década del 90 bajo el decreto 4.922, con Carlos Grosso en la Intendencia y Macri relacionado con una de las empresas concesionarias. Si bien el actual Jefe de Gobierno se desligó de esa sociedad en el año 2000, las licitaciones nunca fueron cambiadas.
Las quejas de los vecinos son cada vez más. «Muchos de los acarreos son misteriosos, con infracciones tales como: carga y descarga (muchas veces falta el cartel o hay líneas blancas en el piso que prestan a confusión), menos de 5 metros y garaje», continúa el testimonio del empleado arrepentido.

El panorama, por más desolador que parezca, tiene movimiento.
Por un lado, la defensora del Pueblo de la Ciudad, Alicia Pierini, presentó un Dictamen de Opinión referido al Gobierno de la Ciudad, en el que se argumentan varios abusos: «El alto arancel de acarreo más la multa por la infracción (doble imposición), el secuestro indiscriminado de autos mal estacionados que deberían seguir un criterio restrictivo y la remoción de autos que no constituyen un obstáculo o peligro para la circulación».

Por el otro, Abrevaya, presentó la semana pasada un pedido de informes al Poder Ejecutivo, que cuestiona los siguientes puntos: si en la confección de nuevos pliegos de licitación a los servicios de grúas afectados al control del estacionamiento vehicular se tiene en cuenta el Dictamen de Opinión de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad, si en dichos pliegos se determinaron las áreas correspondientes a la prestación de servicios (que cada vez se extienden a barrios más lejanos del microcentro) y si está previsto aumentar los costos de acarreos, entre otros. Mientras tanto, la Ciudad es tierra libre para el fabuloso negocio de dos empresas que muy poco aportan al Estado.

Fuente Redacción Z
Email This Page
0 Comentarios
Sé el primero en dejar un comentario!

Deja tu comentario