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TEMAS DE LA SEMANA

“El futuro del tango está asegurado”

Celebra los 55 años de su orquesta con un concierto el 29 en el teatro Maipo. Dice estar sorprendido por la vitalidad del tango y que le hubiese gustado tocar con Pugliese y Troilo.

Por Roberto Durán
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Leopoldo_federico_orquestas

Leopoldo Federico habla de los más grandes próceres del tango como si fuesen amigos y vecinos, gente con la que uno tiene trato directo. En la lista aparecen Julio Sosa, Roberto Grela, Osmar Maderna, Astor Piazzolla y muchos otros. A los 86 años, el bandoneonista nacido en Once es una de las leyendas del tango que siguen activas. Su orquesta cumple 55 años y lo celebra a lo grande, con un concierto en el Teatro Maipo. Estarán como invitados José Colángelo, Horacio Ferrer, Hugo Marcel y Atilio Stampone. El maestro recuerda la única vez que tocó en el mítico escenario de la revista. Habla del renacer de las orquestas típicas y de las asignaturas pendientes.

¿Cómo fue aquella única vez que tocó en el Maipo?
Actué hace muchos años, con Roberto Grela y el cuarteto, acompañando a Néstor Fabián. En ese momento, estaba en la revista Juan Carlos Altavista. Después, hicimos con Grela el tango “Minguito Tinguitella”. Fue la única vez que estuve en ese escenario. Ahora, lo haré de vuelta por un pedido de Gabriel Soria, un difusor del tango que tiene programas en la Radio 2×4. En aquellos tiempos, el Maipo era el gran escenario de la revista. Por ahí pasaban todos.

¿Qué significa para usted que estén sobre el escenario José Colángelo, Hugo Marcel y Horacio Ferrer?
Es como volver el tiempo atrás, vivir esas épocas que todavía tengo muy presentes en mi memoria. Imaginate que con José Colágelo trabajé muchísimo; fue mi gran pianista a partir de la década del 60, cuando acompañaba a Julio Sosa. Somos amigos desde hace 50 años. Lo mismo con Ferrer y Hugo Marcel, al que conocí cuando se llamaba Hugo Marcelino. De aquella primera orquesta de Radio Belgrano sólo quedamos Marcel y yo. El resto murieron todos. ¡Pasó tanto tiempo!

En el Festival de Tango y en los escenarios durante todo el año, se ven muchas orquestas típicas. ¿A qué cree que se debe ese resurgir? ¿Pensaba hace unos años que podía suceder algo así?
Mire, yo estoy realmente sorprendido con la cantidad de gente joven que apareció en el tango. Hace poco fui a hacer una grabación con excelentes bandoneonistas. ¿Sabe qué edad tenían? Veinte o veintidós años. Yo tengo la obligación de aportar mi experiencia a esta gente joven. Yo había perdido la esperanza de que este fenómeno sucediera.

¿Por qué?
Porque hace un tiempo, le preguntaba a los profesores de bandoneón si tenían alumnos que prometieran ser buenos músicos. Me decían que solamente iban a clases personas mayores, con ganas de tocar algún tanguito en casa. ¡Hasta que un día aparecieron todos de golpe! Como si me quisieran decir: “¡Viste, te equivocaste!”. Ojalá me equivoque toda mi vida. Y no sólo hablo de bandoneonistas, sino también de arregladores, pianistas, contrabajistas, violinistas… Hay de todo. Con esta gente, el futuro del tango está asegurado.

¿Cómo se siente con tantos homenajes?
Me sorprendo constantemente y pienso que se me estará acercando la hora (se ríe). Nunca pensé que me iban a hacer un homenaje por la orquesta ni que íbamos a pasar tanto tiempo. Pese a mis achaques y problemas de salud, gracias al Señor tengo la suerte de subir a un escenario, con once músicos que son unos leones. Quizá no lo hago con la continuidad de otras épocas, pero puedo hacerlo.

¿El sueño es seguir tocando por muchos años más o tiene ganas de dejar?
Tengo la responsabilidad de no tirar por el aire tantos años de lucha sólo por el capricho de querer tocar. Cuando no me sienta totalmente bien, lo dejaré de golpe.
Con tantas décadas de carrera, giras por el mundo y conciertos compartidos con grandes del tango, ¿siente que le queda algo pendiente?
Me pudo haber faltado darme el gusto de tocar con Pugliese y Troilo. Pero estoy muy agradecido con mi destino por haber compartido la música con grandes. Me tocó estar al lado de creadores como Julio Sosa. Eso es un regalo. Cada vez que subo al escenario, la gente me demuestra un afecto muy grande y me hacen emocionar hasta las lágrimas. ¿Qué más le puedo pedir a la vida?

En pocas palabras

• Nació en Buenos Aires en 1927.
• Director de orquesta, compositor y bandoneonista.
• Tuvo tres hijos.
• A fines de los años 50, grabó con Julio Sosa éxitos como “Cambalache” y “Mano a mano”.

DZ/rg

Fuente Redacción Z
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