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TEMAS DE LA SEMANA

El Cosquín bizarro de Las Ramponi

El grupo presenta «Myriam Cardozo y las Golondrinas del Monte», un espectáculo humorístico y musical de espíritu telúrico.

Por Néstor Rivas
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Las Ramponi 2015

Los sábados a la noche, el sótano del Camarín de las Musas se viste de kermesse. O algo así. Al llegar, los espectadores son agasajados con un vaso de vino o gaseosa nacional y reciben un número para participar de un sorteo.

¿Era esto una obra de teatro? Hablando con propiedad, se trata de un recital de la Myriam Cardozo y las Golondrinas del Monte, joven promesa en ascenso del folklore, a pesar de que viene bajando del norte. Un norte lisérgico, geográficamente indeterminado y bastante kitsch. “Es un Cosquín low tech”, define Fiorella Cominetti al espectáculo, en diálogo con Diario Z.

Junto a Carolina Ferrer, Julieta Filipini y Clara Maydana, integra Las Ramponi, un grupo fuertemente arraigado en la patria humorística que tiene por próceres a Los Macocos, Les Luthiers y Monty Python, entre otros. “El nombre es por Gladys Susana Ramponi, un personaje inventado en las redes y que enunciábamos cuando nos presentábamos en vivo: era la supuesta manager del grupo, una pseudo productora ficticia que nos convocaba”.

Entre cuecas, bagualas y algo de hip hop, Las Ramponi tocan, cantan, bailan y hacen reir. Y mucho.

¿Cómo se formó el grupo?

Todo arrancó a mediados del 2011 cuando (la actriz) Georgina Frattini con convocó para armar algo sobre unos textos que ella había escrito. La idea original era realizar una obra sobre el imaginario del tango con música en vivo. Sin embargo, en la primera reunión cambiamos todo y coincidimos en que lo que queríamos hacer eran composiciones propias de distintos géneros y desde allí indagar en cómo hacer aparecer lo teatral, sin un texto previo. En el segundo encuentro, empezamos a componer nuestra primera canción, un tango que llamamos “El gasista del amor”. La letra empezaba bien tanguera, pero al segundo párrafo ya empezamos a meter rimas que nos divertían y que nada tenían que ver con el género. Allí fue que decidimos dedicarnos al humor y en solo dos reuniones estaba concretada nuestra línea de trabajo.

¿El folklore estuvo presente desde el principio?

A partir de nuestra segunda canción. Quisimos hacer algo con el folklore y ahí empezó la larga vida de “La nenita” (que la venimos tocando y mejorando desde hace 4 años). Teníamos dos canciones y nos invitaron a una varieté. Para tocar “La nenita” nos metimos todo lo que encontramos: éramos un pastiche de colores con cejas y bigotes pintados. Nos entretuvo la idea de estar lo más feas que podamos y la libertad de que cada una haga lo que quiera en el escenario. En esa primera presentación todo lo que hicimos fue a partir de la intuición y el placer. Como al público le encantó “La nenita”, decidimos seguir trabajando desde ahí.

¿Cómo nacieron Myrian Cardozo y sus golondrinas?

Durante el 2012 y 2013 actuamos en cuanta varieté y evento nos invitaban, probábamos personajes, escenas y canciones nuevas. Así armamos nuestra primera obra, Cuando ya no importe. Entre otros personajes y delirios estaban las “Golondrinas del Monte”, estas cuatro chicas del norte que cantaban folclore. Al año siguiente, decidimos concentrarnos sólo en las “Golondrinas del Monte”. Pablo de Nito nos hizo la supervisión artística y estrenamos en el 2014 nuestra segunda obra, que se llamó directamente Las Golondrinas del monte, y fue nuestro Cosquín low tech. Decidimos ir a la médula de la obra, hacer simple y llanamente un recital barroco sin presupuesto, donde no podía faltar la comida y tenía que haber sorteos, de esos que recordábamos en nuestras infancias de pueblo. Pero necesitábamos a nuestra vocalista estrella. Necesitábamos a una actriz que sea cantante, que sepa trabajar con el humor, que sea rápida y sobre todo trabajadora. Nos recomendaron a Caro Ferrer y para nuestra alegría ella nos había visto un par de veces y era nuestra fan. Empezamos a trabajar inmediatamente con ella, le pasamos los audios de las canciones para que se las aprenda y le contamos que queríamos hacer. Al mes ya estábamos ensayando. Ella sería nuestra joven promesa del folklore nacional, la famosa y desconocida Myrian Cardozo.

¿Quiénes serían sus referentes?

Los más presentes son Los Macocos y Les Luthiers. En los primeros ensayos conversábamos mucho sobre el humor, veíamos videos juntas para ver dónde coincidíamos, porque no nos conocíamos y estábamos todo el tiempo buscando los lugares de comicidad compartidos para crear las escenas y las canciones. De Alfredo Casero creo que vimos todo y algunas cosas varias veces; por supuesto, vimos mucho de Cha-cha-cha, Juana y sus hermanas, Todo x 2 pesos, Monty Python, Capusotto, cosas bizarras de YouTube, y hasta videos de Plan Z, un programa chileno de TV que es excelente. Y seguro me estoy olvidando de un montón.

 

Sábados, a las 23, en El Camarín de las Musas (Mario Bravo 960). Entradas $180.

Fuente Redacción Z
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