Tiempo en Capital Federal

15° Max 10° Min
Cubierto con lluvias
Cubierto con lluvias

Humedad: 63%
Viento: Suroeste 32km/h
  • Martes 17 de Mayo
    Cubierto con lluvias10°   15°
  • Miércoles 18 de Mayo
    Parcialmente nuboso11°   17°
  • Jueves 19 de Mayo
    Nubes dispersas10°   15°
Estado del Tránsito y Transporte
Actualizado: 16/05/2022 14:53:41
Tránsito
Trenes
Vuelos
Cargando ...

TEMAS DE LA SEMANA

El casamiento: Contigo pan y cebolla

El matrimonio no sirve para solucionar los problemas del noviazgo. Es clave adaptarse al otro y manejar los desafíos.

Por Juan Carlos Kusnetzoff
Email This Page
casamiento

Estamos viviendo en la época posmoderna, año 2014. No vivimos en la Edad Media. En esa época, y mucho tiempo después, casarse no era una decisión de la pareja, sino de las familias involucradas. El matrimonio se “arreglaba” previamente. Aún, antes de nacer ambos miembros de la pareja.

Hoy, felizmente, las cosas han cambiado. Muchos se casan convencidos del paso que están dando, lo hacen a conciencia y felices, sabiendo que el matrimonio no es la solución a los problemas o dificultades del noviazgo, como tampoco la solución para acabar con la ansiedad que puede causar el hecho de mantenerse soltero.

Una visión algo romántica –por no decir ingenua– ve al matrimonio como la solución total a los problemas de diversa índole, que se suelen presentar durante el noviazgo.

Las cuestiones sexuales son uno de los tantos problemas que se presentan, pero reconozcamos que no son los únicos.

Sin embargo, cuando las razones para casarse son:
1) la pareja lleva mucho tiempo de noviazgo, entonces el siguiente paso tiene que ser el matrimonio,
2) el o ella no será infiel,
3) una de las personas sufrió mucho en una relación previa y encuentra en la pareja actual a una persona que, en cambio, no la hace sufrir,
4) la pareja es de “buena familia”, no es demandante, no exige, no pelea,
5) hay miedo a quedarse solo/a,
6) todos los amigos o amigas ya se casaron.

Todas estas razones y muchas otras que pueden ir apareciendo, son cuestiones que, a “la larga o a la corta”, anticipan tormentas y conflictos que, en muchos casos, terminan directamente acabando con el vínculo matrimonial.

El matrimonio es más que los preparativos, el vestido blanco anhelado desde décadas, las despedidas de soltero, la fiesta, los regalos y la famosa luna de miel. Es una etapa de desafíos críticos: aprender a manejar a las familias de cada uno, a los amigos de cada uno, los horarios para acostarse y levantarse, que suelen ser disímiles y diferentes a cuando se vivía solo, el manejo del dinero, las dificultades y los retos que se le van presentando a cada miembro de la pareja y los problemas laborales, entre otros.

No todo será liso y llano. Habrá dificultades y conflictos, peleas y reconciliaciones, agotamientos de paciencia y sensaciones reiteradas de desilusión, angustia e insomnio.

Todo esto vale para la convivencia, sin necesidad de entrar en la institución “casamiento”.

Pero, esta “sociedad conyugal”, con la finalidad principal que sea una relación cada vez más sólida, necesita que ambos miembros desarrollen flexibilidad para cambiar y adaptarse mutuamente a las infinitas circunstancias que inevitablemente se irán presentando.
Y reconozcamos que el Amor es algo importantísimo, pero, para ser feliz, resulta insuficiente.

DZ/rg

Fuente Redacción Z
Email This Page
0 Comentarios
Sé el primero en dejar un comentario!

Deja tu comentario

Columnistas
Diario Z
Médico sexólogo clínico. Director del Programa de Sexología Clínica del Hospital de Clínicas. Jefe de Cátedra Libre Sexología Clínica.